
Ayer, por sorpresa, veo una foto del cartel de la Semana Santa de Sevilla 2024 y a renglón seguido varios amigos y conocidos me empiezan a preguntar qué me parece el cartel que ha realizado, por encargo del Consejo de Cofradías, el pintor sevillano Salustiano García Cruz, «Salustiano». No dije nada sobre el cartel y por la noche, haciendo zaping, me topo en la sexta con un encendido debate sobre el cartel y con unas declaraciones del pintor sobre su obra. «Salustiano» se acaba de hacer viral. ¡Alabado sea el Señor Resucitado!
Las declaraciones de Salustiano me han dejado un poco perpleja. Dice el pintor que no entiende la polémica por su imagen del Resucitado y que estamos en 2024. Entiendo que con esto quiere decir que su cartel es moderno y actual – en otros aspectos de la polémica no voy a entrar – y que está hecho desde el amor a su hijo, que ha sido quien ha posado para las fotos que le han servido para pintar el cartel. Ya saben, primero fotos y luego dibujo de las fotos, lo de pintar del natural está pasado de moda y así pasa lo que pasa, que las pinturas parecen fotos y eso a la gente poco ducha en arte les hace exclamar eso de : ¡Qué bonito! ¡Parece una foto!
¿Debe una pintura parecer una foto? A mi modo de ver no, una pintura debe parecer una pintura, con textura pictórica, pinceladas a la vista y todas esas cosas que lleva una pintura, dicho esto voy al cartel viral.
El cartel es un cuadro de Salustiano, el pintor del nuevo manierismo, si es que el estilo manierista puede considerarse algo nuevo. Salustiano, ya digo es un pintor manierista, pero sus modelos son fotografiados previamente a que él coloque las fotos en su tablet con brazo flexible y se ponga a dibujar sus amanerados retratos, a los que suele ponerles unos fondos de rojo de cadmio claro, color que utiliza como sello de identidad de su pintura y que vuelve a aparecer en este cartel con la imagen de un jovencísimo Resucitado, suave, suave, que por lo visto tiene indignada a media Sevilla y a media España por encontrarla irrespetuosa y relacionarla con el lobby LGTBI, cosa que no pasaría si no tuviéramos a los del lobby hasta en la sopa.
Dejando la sopa LGTBI, les aseguro que mientras estoy escribiendo me llega la noticia de que activistas climático-histéricos acaban de tirar sopa sobre «La Gioconda». Esta gentuza no para.
Sigo con el cartel de Salustiano y el suave y amable «Resucitado», que ya digo no tiene nada de novedoso, la imagen del «Resucitado» no es nueva, en Sevilla podemos ver en la Iglesia de La Magdalena una imagen manierista del «Resucitado», realizada por Jerónimo Hernández, para la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús cuando ya el manierismo estaba en sus estertores, y también procesiona desde el Domingo de Resurrección de 1981 la Hermandad de la Resurrección, con una imagen del !Resucitado», obra de Paco Buiza. Esta cofradía tiene su sede en la Iglesia de Santa Marina, en la C/ San Luis.
Resucitados y hermandades consagradas a la resurrección de Cristo hay muchas por toda Andalucía. Como el manierismo crea monstruos, el cartel de la Semana Santa de Almería también lleva la imagen de un «Resucitado» de la sevillana Nuria Barrera, que se conoce que se pasó por el estudio de Salustiano cuando éste estaba pintando el cartel y se dijo, ni corta ni perezosa, que eso también lo hacía ella. A la Barrera le gusta estar hasta en la sopa, aunque ni pinta, ni ná, de ná.
En fin, a mí el cartel no me gusta, no me gustan los retratos hechos a través de fotos, los encuentro como retratos de muertos. Tampoco veo que el manierismo sea moderno, esa forma de pintar murió cuando Rubens comenzó a pintar y el día que Velázquez salió del taller del suegro camino de Madrid. Así que pretender ser moderno, simulando una forma de pintar que se convirtió en obsoleta hace algo así como cuatrocientos años, como poco me parece una osadía innecesaria.
Dejo lo de este cartel en espera de que salga el del pintor gaditano Antonio Bernal Casmitjana, «Antoine Cas», para las Fiestas de Primavera de Sevilla 2024, encargado por el Ayuntamiento, cartel que está al caer.






1 Comment
A mi tampoco me mata, también creo que pintar de lo que uno ve aporta más “vida” al cuadro. En cuanto a calidad artística veo gran diferencia con el de Almería. Dicho esto, ¿Era necesario echar mano de la ridiculizacion para decirlo? Un saludo