Ilustración @carimathings
A mi edad, entenderán ustedes que tengo la suficiente como para contar con parientes, de grado de consanguinidad bajo, afectados por la terrible Guerra Civil Española. En ambos bandos: el Nacional y el Republicano.
Hermanos de los mismos padres incluso, separados por una Tokarev o una Browning; por un Polikarpov o un Stuka, cuando todos soltaban balas y bombas que devastaban al mismo nivel.
Es por eso que no cabe en mi cabeza ese interés por seguir manteniendo viva esa barbaridad y que haya una orden judicial que movilice al CSIC (nada más y nada menos que al CSIC) para ponerse a excavar en el Valle de los Caídos, en la herida de los muertos, de los caídos por la quema, sin importar el lado. Al final, en el mismo osario del fin de los fuegos cruzados.
Os engañaron a todos, otra vez. Y ahora, por si vosotros no hubierais tenido bastante en una guerra de sangre, por si no hubieseis peleado bastante, hasta el final, ahora se pelean vuestros familiares. Esta vez luchan contra la Historia, la que vosotros hicisteis, de la que ellos, egoístas, también quieren ser parte.
No entro en si cada cual tiene derecho a dar el fin digno que cada uno considere a sus familiares o no, pero sí en que para ello hayan de profanar los restos de otros que no han tenido la suerte de obtener una orden favorable o que puede que ni siquiera tengan familia, o que no lo sepan. Ese respeto también debiera de existir. Para todos, para los más de 30.000 caídos en esa puta guerra.
¿Debe, pues, el mismísimo CSIC identificar a todos, uno por uno, para darles el mismo descanso eterno? ¿O sólo a los republicanos, ya que los nacionales se sirven con saber que el espíritu de cada uno, que es el que cuenta, ya está a salvo y el resto no es más que polvo?
Otra vez estamos con las peleas absurdas y las ideas encontradas:
– “No, mire usted, es que, además, queremos ver cómo trabajan los técnicos…” (sic).
Pero vamos a ver, señores míos: ¿qué más es lo que pretenden? ¿Un Sálvame Deluxe en el Valle? El abogado Rauz, que sostiene que yerran, puede compararse a la señora del polígrafo…
Las opiniones de los visitantes extranjeros parecen ser lo más sensato que se escucha a la hora de decidir si se exhuman también los restos del dictador y la desaparición del complejo histórico. Pagan casi una decena de euros por la entrada, admiran las imponentes esculturas de Juan de Ávalos y la obra arquitectónica de Méndez y Muguruza, construida en buena parte por presos políticos. Al fin y al cabo, como aquellos esclavos en las pirámides de Egipto. En este caso, nos guste o no, cuenta con la cruz más grande de la Cristiandad. Y por ello, por los monjes que están en la abadía del recinto, amparados por el Derecho Canónico (ese que todos cateábamos en primero de carrera), se niegan a exhumar nada.
El mismo Código Canónico que el dictador transgredió al ser enterrado en lugar reservado para el Romano Pontífice, pues “el bigote” lo único que tenía de Pontífice era el blanco perlino de los collares de su esposa, que coincidía en color con las sotanas de los Papas. Es decir, nada.
Dejen en paz a los muertos, a todos, desde el más alto al más bajo, que lo que hizo se hizo. Déjenlo ahí para que el resto de las generaciones aprenda de los errores de una guerra y, si quieren hacer algo útil, miren a ver qué uso le da la fundación que gestiona el recinto a todos los euritos que sacan de las visitas, donaciones y hospedería de retiros espirituales, que ahí sí que tiene que haber manteca, y más sabrosa.
Y ya, de paso, también les digo: ¡VIVA ESPAÑA! y¡VIVA EL REY!






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Que yo sepa, el recinto lo gestiona Patrimonio Nacional, y los euritos que sacan por las visitas (por cierto, uno de los monumentos más visitados) y demás, va directo a las arcas del Estado; no va a ninguna Fundación.