El nuevo “dogma de fe”, que la progresía ha acuñado con el término woke, en inglés, condensado en una frase, sería la del principio común a todas las religiones y las dictaduras:
«Conmigo o contra mí».
Como todo dogma, cuando es supuestamente transgredido por alguien que no es seguidor de esa doctrina, sus simpatizantes, al estilo de religiosos y dictadores de diferentes períodos históricos, sobre todo del medioevo, luego los fascistas, siguiendo con los nazis, y por último los comunistas, se sienten terriblemente ofendidos y reclaman las más horrorosas penas y torturas para el transgresor, incluida la que propuso Alejandra Ocasio Cortez, y ya ha sido mencionada por un par más de figuras del Partido Demócrata en los USA: la reeducación.
Esto último -la reeducación-, aún se sigue practicando en Cuba.
Conozco a una poetisa cubana que se presta para ir al “Centro de reeducación de mujeres”, en la provincia de Holguín, a leerles poesía (los poetas como siempre, con ese convencimiento altruista tan suyo, de que la poesía lo cura todo:
-Mamá qué hago, mi novia me pegó gonorrea, ¡y eso que solo tenemos 18 años los dos!
-No te preocupes Yolkovanisito, ahora mismo llamo a Yurisleidis la vecina, que es poetisa, y con dos versos te cura).
El Centro de reeducación de mujeres al que va mi conocida, es la cárcel donde la dictadura castrista encierra a las muchachas detenidas por ejercer la prostitución, es decir, a las jineteras. También las rapaban, no sé si lo siguen haciendo todavía.
O sea, la cosa más del medioevo posible: encarcelar, rapar, y obligar a escuchar las «Sagradas escrituras» a las prostitutas. En fin…
Tan alarmante como lo anterior es que un «woke» acuse de transgresión a cualquiera, porque no necesita ninguna evidencia para avalar la denuncia (como en la Inquisición), el reo simplemente es culpable.
-¡Machista!
-Oiga, pero si solo he tenido una mujer en mi vida, lavo, plancho, y cocino, y además ella es quien me pega. Solo he dicho que mi niña se ve preciosa vestida de rosado.
-¡Machista al potro de tortura!
Y allí, los progres le desguazarán toda la piel con sus afiladas lenguas e inteligencias superiores.
-¡Homófobo!
-Ay oiga, pero si este señor con quien vengo de la mano es mi marido de toda la vida, Robertico, imagínese que nos enamoramos a los 9 años en el cole jugando al fútbol. Solo he dicho que los colectivos lgtb viven de la mamandurria y en realidad no les interesan las personas homosexuales, sino única y exclusivamente aquellas que además de homosexuales, son de izquierda, guevaristas, chavistas…
-¡Homófobo, a la hoguera de lenguas progres por hablar mal de nosotros y mentir!
-Oiga si mis simpatías políticas, éticas, estéticas, actos, hechos, y acciones, jamás han estado en sintonía con ningún precepto del Nacional Socialismo Alemán… tampoco soy de la opinión de que persigan, encarcelen, o asesinen a nadie por ser de ninguna raza, religión, grupo sexual, o minoría, ni he pretendido conquistar el mundo mediante guerras ni ningún otro medio; ahí están los hechos para demostrarlo… bueno, lo de anaranjado es porque soy blanco casi albino y nunca han conseguido ponerme un tono de maquillaje que parezca natural para que me vea más saludable, pero solo por eso.
-¡Nazi anaranjado, a la hoguera de las lenguas progres por nazi!
Los «woke» son eproctofílicos onanistas paradigmáticos.
Continuará (si no es que antes ya me han recogido para llevarme a los campos de reeducación).






1 Comment
Como siempre me deleito con el modo de escribir de Víctor y habla desde el conocimiento real de los hechos. Excelente artículo! Gracias por compartirlo!