Concluyó esta primera semana Revuelta y permitidme un poquito de Libertad de expresión. Dos puntos.
Llevo años advirtiendo sobre el invento de Broncano, ese negocio de “pijas jugando a canallas”, que tanto dinero deja en caja y tanto aplauden sus fieles, o sea la grey posmoderna.
No es la primera vez que un programa que se arrodilla de la forma más servil ante el PODER con mayúsculas, se denomina a sí mismo, en un alarde de sarcástico cinismo, LA RESISTENCIA. ¿Resistencia a qué o a quién, queridos? ¿Al gobierno? ¿A la plutocracia que lo bendice? ¿A las directrices que están dinamitando las clases medias en toda Europa?… ¿Acaso volvéis a estar indignaditos y en lugar de acampar en Sol, acampáis en un plató subvencionado con decorado lumpen, pero de diseño?
Si dicen ser LA RESISTENCIA, ¿por qué su guión, su escaleta, su relato no se aparta ni una línea, ni una coma, de lo políticamente correcto hasta la náusea? ¿Y si quieren jugar a canallas, por qué no imitan a sus jefes, a quienes les contratan, o sea, a los canallas perfectos? Pero cuando los niños de papa se disfrazan de malotes se le acaban notando las costuras. Por muchas picardías que suelten por esa boquita… de piñón fijo.
Uno de los emblemas de este juguetito envenenado son las “preguntas clásicas” del programa : cuánto ganas y cuánto foll… Una cínica “genialidad”. Una educación normal, como manda incluso el dios de los agnosticos, nos aconseja que esas dos preguntas NO deben hacerse. Nunca. A nadie. Denotan una impertinente, y en este caso impostada, falta de respeto por el ser humano interpelado. Si alguien me las hace (… y más en un primer encuentro) lo borro inmediatamente de mi agenda. Y de mi disco duro.
Pero estos juegan a “maleducados” porque conocen la atracción de lo prohibido y que en el fondo “la gente”, eso que ya no es “pueblo” porque lo han transformado en una papilla de consumidores adoctrinados y felices, está deseando identificarse con los malotes, aunque estos malos sean de cartón piedra. Se llama CATARSIS. Lo definieron los griegos hace muchos siglos, …que digo yo que tal vez por eso han eliminado las lenguas clásicas de los planes de estudio.
NO. Estos nunca han sido La Resistencia. A nada. Siempre han sido los voceros, los siervos, los bufones, los limpiabotas del poder. Ahora han cambiado de nombre. La Revuelta, lo llaman. Y la novedad es que los contrata el poder político para contraprogramar al disidente Motos, y que nos obligan a pagarlo con nuestros impuestos para que nos quede claro que además de alienados nos quieren pobres.
Supongo que en el próximo tuneo lo llamarán La Rebelión, la Sublevación, La Insurgencia, la Insurrección, La Subversión o la Madre… de los corderos. No os engañéis, seguirán siendo lo mismo: Actores y guionistas al servicio de plutócratas y políticos-capataces de cortijo; en este caso el cortijo España. Pregunten a La Persona que los contrata quienes son los DUEÑOS de este cortijo-colonia que tan contentos están con él.





