Una vida de película. Fray Junípero Serra consagró su existencia al desarrollo de las comunidades amerindias de California, fundando a lo largo de toda la ruta del «Camino Real Español» un rosario de misiones (Nuestra Señora de Loreto, San Gabriel …), donde los indígenas eran bienvenidos y aprendían técnicas de ganadería, de artesanía, de arcilla, de hilatura …
Con dos sandalias, un hábito franciscano y una Biblia, decidió recorrer a pie los 500 kilómetros que separaban Veracruz de la capital del Virreinato de Nueva España, atravesando vastísimos e inhóspitos parajes, para impregnarse de las culturas y de las gentes que poblaban aquellos lares, tan diferentes a los de su Mallorca natal.
Sencillo y amable pero capaz de enfrentarse, en demasiadas ocasiones, a las autoridades, para defender a los nativos americanos. Su informe para el virrey Bucarelli sobre la atención espiritual en la Alta California, fue considerada como la «Carta de Derechos de los indios» y todo un símbolo del buen hacer de España. Murió en 1784 en la Misión de San Carlos Borromeo y fue canonizado en 2015.
Así es. Una vida de película. «Una existencia que colmaría una veintena de intensas vidas», como dijo de él «Coyote errante», el cacique de la tribu Yuma.
Pero me dice mi amigo Jhonny Benjumea, que es muy yanqui y muy hispano a la vez, que han vuelto los jartibles. Ahora con mascarillas. Pero han regresado.
Jhonny hizo su tesis doctoral de Historia sobre Fray Junípero, el único español que tiene una estatua en el salón de personas ilustres del Capitolio de Estados Unidos.
Antes se cabreaba mucho con la atrevida ignorancia de los que van de indigenistas y arremeten contra el santo, llamándole colonizador, integrista y no sé cuántas cosas más, ninguna de ellas bonita.
Pero ya se hartó de intentar dialogar con ellos. De modo que ahora se chotea de su catetez a mandíbula batiente, que ya le perdonará sus excesos Fray Junípero. Allá Arriba, en la otra vida.
Y me ha mandado un video con el que me troncho de risa, en el que se ve a ciertos supuestos «Amigos de los indígenas de América» luciendo atuendos tribales y hablando como los indios en los westerns de Jhon Wayne, de un modo patético y propio de una comparsa de carnaval.
Estos Gerónimos de paripé han retomado su moda talibán de derribar estatuas, señalando las de nuestro misionero y aventurero compatriota como objetivos a decapitar, asegurando que …
«Nosotros desenterrar hacha de guerra contra fraile Junípero. Porque él ser español, ser católico, utilizar Evangelio como arma de destrucción masiva, esclavizar gentes de nuestras tribus, pisotear sus culturas, vender nuestros niños en mercados y causar genocidio».
¡Toma ya, Nicolás! A cuadritos se queda un servidor. Tontos pa siempre. Tontos a las finas hierbas y tontos por Manitú, parafraseando a José Mota.
Sin embargo, estos macarras gringos con penachos de plumas «no saber, no contestar», cuando en el video mi amigo Jhony Benjumea les dispara a bocajarro, al pedirles que insten al Congreso Norteamericano para que retire la Medalla que concedió al Séptimo de Caballería cuando exterminaron a los indios Lakota en Wonded Knee en 1890.
Más callados que en Misa se quedaron estos Sioux de pacotilla, que en la grabación solo se oyen las carcajadas de mi colega Jhonny, con la poca vergüenza que tiene este amigo yanqui. Je, je, je…
Nada nuevo hay bajo el Sol del Cañón del Colorado, cuya inenarrable belleza contrasta con los payasos con coloreados disfraces de segunda mano, soltando chorradas más grandes que el peñón de Death Valley.
Las habladurías inventadas contra España fueron una operación de marketing político, fomentada desde el siglo XVI por ingleses, holandeses y franceses. Sabiendo que no podían competir con nuestro país en el ámbito militar, territorial y económico, difundieron pestes de los españoles para causar desafecto hacia ellos en otras dinastías europeas.
La sombra de la leyenda negra es alargada. Falsa como Judas e incapaz de sostener un estudio histórico serio, pervive aún en grupúsculos marginales pero organizados, requiriendo que nuestra diplomacia haga valer el nombre de España en los foros internacionales, plantando cara a quienes, en su ridícula pretensión de borrar cualquier herencia hispana, tienen menos de indios apaches que los humoristas Morancos tienen de dúo dinámico.
Pepe Rodríguez Hervella: perrogrifon1965@gmail.com





