Los decretos de vivienda que han decaído eran tan buenos, tan buenos, tan buenos… que incluían una disposición adicional para que no afectasen a Cataluña. Fíjese el lector si serían decretos buenos, que todas las mierdas que contenían sólo iban a afectar al común de los mortales, pero no a esos seres de luz de Cataluña, a esos seres de luz beneficiados por una amnistía execrable y por una financiación especial que ha roto la igualdad entre los españoles.
Puigdemont ha dicho no. El casero de Sánchez ha desahuciado a Sánchez, y el Puto Amo, Su Majestad Imperial Pedro Primero el Estropeao, se está tomando un descanso (otro más) para idear alguna artimaña nueva. Incluso es posible, tal vez, que convoque ya elecciones a pesar de no tener ultimado el pucherazo electoral de la mal llamada Ley de Nietos.
Pero si hay una imagen que no debemos olvidar nunca jamás es la de los tres interlocutores que ha tenido el delincuente Puigdemont en esta legislatura, emisarios de Su Majestad Imperial Pedro Primero El Galgo en su refugio de Waterloo:
1-Santos Cerdán, el delincuente socialista y mano derecha de Sánchez que contrataba clanes gitanos en Badajoz para acojonar a los jueces. Este tipo gestionó la amnistía de Puigdemont a cambio de siete votos.
2-José Luis Rodríguez Zapatero, el rey de las joyas imperiales, ese hombre que tiene muy poco y está dispuesto a dar mucho, ese mediador al que debemos que Cataluña tenga un financiación singular en detrimento del resto de España.
3-Arnaldo Otegi, la basura terrorista que ha sido la encargada de acudir a Waterloo, en nombre de Pedro Sánchez, para convencer al prófugo de que votase a favor de los decretos de vivienda.
Y con esa cadena de delincuentes y presuntos delincuentes, se ha ido sosteniendo, durante ocho nefastos años, la etapa más oscura de la democracia a la que, ahora sí, podremos poner punto final en cuanto saquen las urnas.
Dios lo quiera.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Diplomado en hijos de puta por la Universidad de Güisconsin (Harvacete).





