#LOMÍO
A menudo tengo la sensación de que tratan de reinventarnos la vida. Me vengo a referir a los gobernantes actuales, inclúyase en esta denominación los medios de comunicación de masas que hacen de altavoz y correa de transmisión de todas sus consignas.
Cuando lo peor de la pandemia de COVID, nuestros mandamases se empeñaban en instruirnos en una serie de normas que a muchos que peinamos piel nos sonaban altamente familiares: no compartir vajillas ni cubiertos, toser con la mano en la boca, mantener la distancia social, higiene personal, manos limpias en todo momento… Qué quieren que les diga, pero a mí todas esas reglas me las enseñaron en casa y me las remacharon en la escuela. Son el suma y sigue de esas otras pautas o medidas que nos ofrecen nuestros políticos como una suerte de cuidados maternales ante las olas de calor o frio, ya saben, anden por la sombra, beban agua, no hagan deporte al sol con 45 grados, no aparquen el coche en los lechos o ramblas de los ríos, etc.
Ahora nos han descubierto la conveniencia de la alimentación saludable y sostenible; es decir, no comer porquerías y aprovechar las frutas y los alimentos que tengan algún defecto, sorteando los mismos con un corte de cuchillo sobre la parte afectada por madurez o pudrición. Algo que quien más y quien menos ha visto en su propia casa desde siempre.
Al final, todos estos bien pagados próceres se creen con derecho a ejercer de progenitores de sus administrados. Debe ser que la tan denostada familia pretende ser sustituida por una actitud protectora del estado al que al final debemos hacer caso para sobrevivir en esta sociedad que ellos mismos han creado. Dependencia se llama la figura.
Uno, ante todo lo expuesto anteriormente solo tiene palabras de agradecimiento hacia padres y maestros (detesto el termino docente) quienes durante la infancia nos inculcaron las mínimas normas de urbanidad y convivencia y a los que la actual gobernanza pretende sustituir. Y es que donde se ponga una madre que se quite un político. Ellas lo hacían ‘gratis et amore’, nunca mejor dicho, y los otros previo pago de su importe.





