El mundo de la mujer se ha vuelto complicado, las feministas piden que se pueda extirpar un hijo como quien se quita un premolar, se hace las ingles brasileñas o se pone cera en el pelo del bigote al que le causa más miedo porque va sin anestesia. No como el aborto, a fin de cuentas, porque es su cuerpo dicen ellas, y porque tenerlo perpetúa la dominación heteropatriarcal, que se basa en un constructo de amor romántico capitalista para venderte trajes de novia y enriquecer al corte Ingles y que sin dudas que acabarás después vendiendo en Walapop , porque no vas a aguantar un “tío“ para toda la vida, y es que encima perderás dinero en la venta.
Las feministas se aburren en su pueblo o en su ciudad, a fin de cuentas son pueblos y ciudades provincianas de gente sin aspiración, mozos tocados con el pelo de la dehesa que no pueden entender sus inquietudes como mujer , y por eso se van a Madrid o a ciudades grandes donde desarrollar todo su potencial y poder comer en un McDonald una hamburguesa con queso con la boca llena, mientras teorizamos sobre el indeseable heteropatriarcado, la opresión del rosa en la mujer, o el machismo endémico en los juguetes de los niños que perpetúa el sometimiento de la mujer a las veleidades del instinto carnal de varón, que como todo el mundo sabe son machistas, lujuriosos y lascivos. Las feministas quieren llegar borrachas y solas a casa porque los odios a los micromachismos no pueden permitir que un tío te lleve en su coche y te abra la puerta. Claro que son culpables y sospechosos por el mero hecho de nacer, y tu palabra debe ser creída por encima de sus explicaciones, porque solo sí, es sí y debemos indultar a las madres protectoras.
El hombre es un ser primario, indolente, incapaz de comprender tu inquietud por la inmigración global, el dolor de la mujer andina, del amor a los animales, por eso odias a tu padre, ese ser abúlico a las inquietudes sociales, a la cultura moderna, a las performances de tus amigas orinando a la puerta de esa iglesia que te somete con la cruz y la llamada de la campana, nada que ver con lo étnico que resulta un moro llamando al adhan a la puerta de la mezquita de la M-30.
Tu padre, ese ser primario, es incapaz de comprender como orinar en público en una palancana o manifestarte con las tetas al aire es un acto de liberación feminista. ¿Cómo vas a amar a tu padre, que desde pequeña le has visto ir a los toros, y tiene un instinto criminal que le hace disfrutar de la violencia como un auténtico psicópata? Ese individuo, además servil y baboso, que te soporta como regresas al hogar todos los finales de mes cuando se te acaba el dinero, aunque no tengas tiempo de ir a ver a su madre a la residencia. 6 meses ya, pero a fin de cuentas no dejan entrar a tu bichón maltes en un sitio lleno de ancianos con pañal y no sabrá entender ya tu forma de vida moderna.
Tu primo el del pueblo cada vez está más embrutecido, ha dejado preñada a la novia de toda la vida ya dos veces y su mujer se ha puesto gordísima, y aunque no se lo digas, no sabes cómo puede aguantar ese par de críos dando voces todo el jodido día. Cómo va a entender esa mujer que tú seas vegana, y que reclames el derecho a una jornada reducida para poder dedicar el tiempo a tu soledad de piso en Carabanchel con vistas a La Gavia , donde puedes ir a las rebajas y las oportunidades. Aún no te has dado cuenta que él sí lo sabe, que tú no quieres ser madre, que tú no necesitas reproducirte para ser feliz, porque odiando al género masculino y saliendo a tus reivindicaciones del 8M, tienes tu vida realizada, y te encuentras absolutamente feliz con tus piercins y tus tatuajes, con tus tardes de terraza con tus amigos no binarios y de género fluido que desfilan en el día del Orgullo Gay, y que no quieres reproducirte bajo ningún concepto.
Pero tú, aún no te has dado cuenta que Emiliano, el hijo de Mariano el del Ultramarinos que siempre estuvo enamorado de ti en la escuela, ya respira tranquilo, porque sabe que Dios no da puntada sin hilo, y que la extinción de las especies es un resultado habitual del proceso evolutivo en el que tú sola te has metido seducida por cantos de sirena. Por eso no te echará de menos y se reproducirá con Merceditas la del panadero, porque es carnal, limpia, va a misa de once y ayuda a su padre en la tahona.
Tu abuela, la de la residencia, que ha perdido la memoria de la especie como tú, al menos sacó cuatro hijos adelante, se puso minifalda, se dejó meter mano en el baile del pueblo y en el guateque por tu abuelo, escucho a Supertramp, a Pink Floyd, Neil Diamonb, condujo un 850 y llevo a tu padre al médico en un R4, pero a ella Darwin no la puso entre las listas las especies desaparecidas como a esos hijos que tú no quieres tener, porque no vas a soportar un tío en camiseta de imperio como tu madre a tu padre.





