La verdad que estos días andaba yo ansiosa esperando que saliera a la luz el bodrio con el que los maestrantes, benditos sean, nos cabrean cada año. Este año hay felicitar a Santiago León Domecq por haber sobrepasado con creces la calidad de bodrio del cartel que cada año y desde 1984 la Real maestranza de caballería viene encargando a pintores de esos que se denominan de reconocido prestigio, prestigio que unas veces, las menos, es merecido y otras, las más es un cuento chino, bueno, chino o como en el caso del no cartel de este año, vietnamita.
Hecho el preámbulo voy al grano. Digo que el cartel que han encargado este año los maestrantes es un no cartel porque es algo así como dos planillas de letra gótica escritas sobre dos cartulinas, una en fucsia y otra roja, realizada por un montajista vietnamita del que la mayoría de ustedes jamás había oído hablar, aunque su reputación como montajista traspasa fronteras y es muy reputado por los especialistas en esto del arte conceptual y de la performance (espectáculo e instalación con un montón de cosas sin valor alguno).
El vietnamita se llama Danh Vö, nació en Vietnam en 1975 y nos cuenta que ha hecho ese no cartel de las dos planillas góticas porque a él le interesa mucho la caligrafía, los escritos que hacia su padre y que se referían al viaje del alfabeto y al dominio de la imposición de la cultura occidental. Y fíjense, yo cuando vi el no cartel de este hijo de Ngo Dinh Diem, y a pesar de lo hermético de su mensaje, rápidamente me di cuenta de que Vö nos estaba insultando. Es lo que tenemos los hijos de trianeros, que cortamos un pelo en el aire y las cazamos al vuelo. No le pasa lo mismo al teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza, y eso que la gente de Jerez de la Frontera es más lista que un pispajo. El pobre Santiago León Domecq se ha debido de quedar noqueado con el no cartel y a pesar de ello y como es de buena cuna, no ha perdido las formas, y sin que le moviera un pelo vino a decir: «que la creación del encargo se retrasó por la pandemia».
¡Anda que no tiene poca vergüenza ni ná el artista del trapecio! Pero el que se sale del todo es el galerista sevillano Pepe Cobo, que si mis fuentes no fallan ha sido el asesor de los maestrantes para que se pusieran en contacto con Danh Vö, de quien dice que es un amante de la Fiesta porque ha visto toros en Méjico – no me da la gana de escribir Méjico con X, no soy mexica – y España y que la obra – la obra es el no cartel – es una traslación de su propia vida, muy agitada por su salida de Vietnam y su llegada a Dinamarca. Pepe, hijo, qué malamente te está sentando cumplir años; llega un chinorris cualquiera, te vende la moto y tú en lugar de llevarla al mecánico se la colocas a los maestrantes. ¡Qué mala tarde mi alma!.
Aunque lo cierto es que el chinorris este mentiroso, mentiroso, no es ya que nos cuenta que él lo que hace es: «Explorar las consecuencias del colonialismo y la intolerancia y no le da importancia a ningún procedimiento físico de creación, no partiendo de conceptos que predeterminen, sino de experiencias empíricas».
Resumiendo y para terminar. A este pájaro, que se ha criado en Dinamarca y vive entre Berlín y Méjico, los occidentales le caemos mal y en las corridas de toros solo ve sangre y muerte, de ahí que haya cogido para caligrafiar en el no cartel, un retazo de «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías». Eso sí, después de meterles la bacalá a los maestrantes, Vö se ha echado un paseíto hasta la Macarena, no sé si a pedirle perdón a la virgen o a rezar un Padre Nuestro a la memoria de Los Gallo y su cuñado Ignacio, o a las dos cosas, o tal vez ha ido a ver si le mete otra bacalá a la Hermandad de la Macarena y le encargar el cartel de 2023.
Si Vö me hubiera consultado le habría sugerido para la caligrafía gótica de su no cartel esa parte del poema que Fernando Villalón le dedico a Rafael «El Gallo» y que dice así:
Volví la cara y sentí zumbona
Una risa entre dientes… ¡MODERNISTA!
ya que no matáis toros, SED ARTISTAS

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3 Comments
Bravo Isabel se puede escribir en «gotico» pero no será tan claro
Bravo Isabel ya era hora de que se les dijera a los maestrantes que tal y como está la cosa la han «pisciao».
Parece ser, que lo que funciona, hoy, es borrar toda identidad basada en la tradición, es decir, las propias costumbres, las propias maneras de entender las cosas. Por lo visto, hay que mirar afuera, a lo ajeno o algo nuevo para valorar mejor. Claro está! así se elimina cualquier huella cultural comenzando con los desapegos.
Me avergüenzo de ver estos carteles. Sevilla y los sevillanos no nos merecemos esta auténtica porquería.