Los alimentos ricos en fibra son esenciales para una dieta saludable, ya que favorecen la digestión, previenen el estreñimiento y ayudan a mantener un peso adecuado. Esto no es una opinión, ni una moda ni un “estudio” reciente. Es una afirmación.
Médicos, bromatólogos, nutricionistas, dietistas, enfermeras… no hay ningún sanitario que no alabe y recomiende alimentos que tengan (generosamente) fibra en su composición.
Alimentos como espinacas, calabaza, acelgas, brócoli, también algunas frutas, legumbres, cereales… se han considerado “pobres” por nuestra sociedad, ligándolo a características como su precio (normalmente económico) y su poca divulgación gastronómica. Se han considerado desde siempre alimentos para o de pobres.
Craso error (bonito término: el destino quiso que un general llamado Craso cometiese un error de tal calibre, que provocara una de las derrotas más graves del Ejército romano)
Raramente tienen las dietas altas en fibra detractores sanitarios, más bien hay grupos de personas que o bien no les gusta los alimentos con fibra, o bien tienen problemas digestivos para poderlas asimilar con normalidad.
Del primer supuesto, las personas que no les gustan los alimentos que poseen en su composición alta cantidad de fibra, sólo puedo decir que va en detrimento o perjuicio de su salud, ya que se están perdiendo al menos un 20% de alimentos de nuestros mercados, ricos, sabrosos y con grandes propiedades beneficiosas.
Sin embargo, algunas personas pueden tener dificultades para digerir ciertos tipos de fibra, especialmente si tienen problemas digestivos como el síndrome del intestino irritable (SII) o sensibilidad intestinal.
También el consumo de alimentos fibrosos va en consonancia de los grupos poblacionales y su rango de edades.
Es muy complicado que un niño de 6 a 10 años coma por gusto y voluntad propia brócoli, espinaca o una alcachofa. Ahí está la inteligencia de sus progenitores, en saber enseñar o a disimular estos alimentos y que comiencen a formar parte de su dieta. Los adolescentes, ni os lo cuento…
En cambio, cuando vamos llegando a poblaciones con edades de 28/30 años (de ahí para adelante), comenzamos a ver un aumento muy significativo de estos alimentos en sus dietas.
Quizás falta divulgación gastronómica de estos hermanos “pobres” en nuestros menús, aunque a día de hoy, llamar pobre alguna verdura fresca es una injusticia de gran calibre, solo tienes que ir a un mercado y ver el precio del puerro, la alcachofa, los espárragos trigueros…
Para ilustrar mi artículo, dejo a continuación una serie de alimentos deliciosos con gran cantidad de fibra, ricos en salud.
Aconsejo que os metáis en internet y averigüéis recetas fáciles y apetitosas para poder disfrutar estos ricos y sabrosos alimentos :
Frutas:
Plátano maduro: Rico en fibra soluble, que es suave para el intestino. Además, contiene pectina, que ayuda a regular el tránsito intestinal.
Manzana cocida o al horno: La cocción hace que la fibra sea más fácil de digerir. Es ideal para personas con estómagos sensibles.
Pera madura: Contiene fibra soluble y es suave para el sistema digestivo.
Papaya: Además de ser rica en fibra, contiene enzimas como la papaína, que facilitan la digestión.
Melón: Bajo en fibra insoluble pero hidratante y fácil de digerir.
Verduras:
Zanahoria cocida: La cocción suaviza la fibra, haciendo que sea más fácil de digerir.
Calabaza: Es rica en fibra soluble y muy suave para el estómago.
Espinacas cocidas: Aportan fibra y son fáciles de digerir cuando están cocidas.
Calabacín: Bajo en fibra insoluble y fácil de digerir, especialmente cocido o en puré.
Cereales integrales y pseudocereales:
Avena: Contiene fibra soluble (betaglucanos), que es suave para el intestino y ayuda a regular el tránsito.
Arroz integral cocido: Aunque es integral, su cocción lo hace más digerible.
Quinoa: Es un pseudocereal rico en fibra y fácil de digerir, siempre que se lave bien antes de cocinar.
Cuscús integral: Más suave que otros cereales integrales.
Legumbres (preparadas adecuadamente):
Lentejas rojas o peladas: Son más fáciles de digerir que otras legumbres porque tienen menos piel.
Garbanzos cocidos y triturados (hummus): Al triturarlos, se reduce su contenido de fibra insoluble, facilitando la digestión.
Judías blancas cocidas y pasadas por el pasapurés: Suavizan la fibra y son más digeribles.
Semillas:
Chía: Aporta fibra soluble y forma un gel en el estómago que facilita la digestión. Se puede añadir a yogures o batidos.
Linaza molida: La fibra de la linaza molida es más fácil de digerir que la de las semillas enteras.
Tubérculos:
Boniato o batata cocida: Aporta fibra soluble y es suave para el sistema digestivo.
Patata cocida: Aunque no es muy rica en fibra, es fácil de digerir y puede combinarse con otros alimentos fibrosos.





