Aquel evento comercial ganadero, creado por los concejales José Mª Ybarra y Narciso Bonaplata que fue aprobado por el Pleno del Ayuntamiento sevillano en 1846 y se inauguró el 18 de abril de 1847 en el Prado de San Sebastián, ha ido evolucionando desde entonces de feria ganadera a festejo folclórico multitudinario con difusión internacional que insufla muchos euros en las arcas municipales y en los hoteles y apartamentos turísticos de la ciudad.
Esa evolución feriante se fue dando de forma paulatina hasta la década de 1900 donde ya las casetas eran como las actuales y en contra de lo que dice un antropólogo discordante muy conocido en Sevilla, ya por entonces existían las casetas de círculos culturales y de grupos y asociaciones. De aquellas ferias de principios del siglo XX fue testigo excepcional con su cámara de fotos, el ingeniero vasco Salvador Ramón Azpiazu Imber cuyo fondo fotográfico sobre la Feria de Abril se puede ver en el Archivo Municipal de Vitoria, ciudad natal de Azpiazu.
Ya en los años veinte y treinta del siglo pasado la Feria fue creciendo como festejo popular, aunque la feria de ganado seguía conservando algo del peso de antaño y en 1929 al amor de la Exposición Iberoamericana crece hasta convertirse en la feria que conocimos hasta 1972, año de la última Feria en el Prado de San Sebastián.
Hace cincuenta años, el 30 de abril de 1973, la Feria comienza celebrarse en los terrenos de Los Remedios y va cambiando su ritmo, sus tiempos y sus modos hasta llegar a la Feria pre virus chino, la de 2019. Está claro que la Feria ha ido cambiando tomando como base para su transformación cuatro acontecimientos punteros, la Exposición del 29, la introducción del horario de invierno y de verano en 1974, la Expo 92 y el virus chino que en España se dio a conocer en marzo de 2020. La Expo 92 introdujo la mala educación que aún perdura, las broncas en el real y unas paradas de taxis que colman la paciencia de quienes pretenden volver a casa sin tener que andar kilómetros. Del virus chino han quedado unas normas municipales absurdas y abusivas que amenazan no solo con quedarse sino con aumentar cada año a capricho del concejal de turno.
Las normas municipales en cuanto a horarios para la Feria 2023 están inspiradas por la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de Andalucía (Ley 13/1999 de 15 de diciembre). Esas normas horarias estarán muy bien para la Feria de Doña Mencía, pero la Feria de Sevilla nunca tuvo horarios fijos, ni de apertura ni de cierre. Recuerdo ferias, no muy lejanas, en las que he salido del real a las 8 de la mañana e incluso a las 11 horas. Tampoco la Feria de Sevilla tuvo nunca aforos limitados, esas limitaciones de gentío y horas las ponía el grado de divertimento que hubiera en las casetas y el raciocinio de cada cual.
Aforos, horarios, una Feria regulada de tal forma para la que dentro de poco y visto lo visto se cobrará la entrada en casetas de fielato colocadas a tal efecto en las distintas entradas al ferial en el que siguiendo los dictados del reseteo de la Agendas de la ONU – ya saben esa que nos dice que en 2030 no tendremos nada y seremos felices – se irán quitando hasta las luces, los farolillos y el paseo de caballos porque los caballos no se podrán ni montar, ni enganchar, en aplicación de la Ley de Derecho Animal, y en lugar de langostinos se pondrán de moda las curianas fritas en freidora de aire, ya que el aceite de oliva también se prohibirá a causa del consumo de agua que provoca el olivar en un mundo amenazado, según los de las citadas agendas, por un cambio climático tan nefasto que esta Feria de abril de 2023 traerá a Sevilla unas temperaturas de 35 grados, nunca vistas en la ciudad. Todos los sevillanos sabemos que en Sevilla en primavera y en Feria hasta hoy nunca hizo calor y que la Feria la monta el concejal de la cosa a expensas de las arcas municipales y no los sevillanos que montan sus casetas, sufren las ocurrencias del concejal y de toda la corporación municipal que cada Feria hacen muchas risas en la caseta de la Casa Grande, que como toda la Feria pagan los sevillanos a pecho. Del traje de flamenca y su evolución ya hablaré otro día, sin horarios ni fecha. Disfruten de la Feria, si les dejan.
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