Los que me conocen saben que no soy amigo de anglicismos, pero en esta ocasión he recurrido a uno por su uso generalizado: e-learning proviene del inglés y significa electronic learning. Este concepto hace referencia a todas las actividades formativas que se dan exclusivamente a través de un dispositivo conectado a la red, lo que se suele llamar como aprendizaje electrónico, teleformación, formación online o aprendizaje virtual.
Los que vivimos los orígenes de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), punta de lanza en España de este tipo de formación, como docentes o como alumnos, no podíamos ni imaginar que una modalidad diseñada para la no presencialidad pudiera alcanzar con el paso de los años el grado de implantación que ahora tiene.
Atrás había quedado como única posibilidad la formación en el aula universitaria, por cierto con muchos más varones que mujeres (el grupito de las niñas, le llamábamos en la Facultad de Económicas y Empresariales) donde la gran mayoría éramos de Sevilla capital, y, si acaso, algún compañero de Alcalá de Guadaira, Dos Hermanas, Carmona o Utrera, con el esfuerzo en desplazamiento que ello implicaba (no había apenas trenes de cercanías, las rondas de circunvalación no se habían construido, y las carreteras eran de un carril en cada dirección).
Fuentes solventes destacan como la industria del e-learning se ha visto reforzada por la pandemia y se espera que el mercado global duplique su facturación entre 2020 y 2026. En el caso de estudiantes universitarios, abundan los ya titulados o casi, con cierta experiencia profesional; en segundo lugar, los que quieren ampliar su formación con una segunda titulación; en tercera posición los recién graduados, que eligen una formación post grado a distancia, y, finalmente, los que tras el covid, ven un ahorro en desplazamiento y vivienda en una ciudad en relación con la formación presencial.
Los empleadores valoran la formación on line porque aprecian alta dosis de autodisciplina, perseverancia, habilidades tecnológicas y capacidad para relacionarse en foros y compartir materiales. Además, esta formación familiariza al alumno con la Big Data, el aprendizaje móvil, la Inteligencia Artificial y el metaverso (realidad virtual y simulada), que empieza a dar los primeros pasos en el mundo de la docencia, novedades todas ellas que estarán presentes en la próxima feria del aprendizaje en Ifema – Madrid a celebrar el 23 y el 24 de marzo.
El mayor crecimiento se está generando en el ámbito empresarial, donde los profesionales en ejercicio pueden hacerlo compatible con sus horarios y obligaciones, más aún ahora, que se va extendiendo la modalidad mixta con teletrabajo parcial y las clases quedan grabadas por si no pudieran seguirse en el mismo momento.
Son muchos los centros que forman a distancia, tanto privados como CEF (Centro de Estudios Financieros, líder en preparación de oposiciones) como públicos (la UNED y la UOC, Universidad Oberta de Cataluña, son líderes en España), si bien todas las Universidades Públicas y Privadas tienen másteres a distancia.
España, junto a Dinamarca y Países Bajos, se encuentra en el podio de países europeos por implantación de la e-learning, pero es que además, podemos presumir de contar incluso con una entidad estatal sin ánimo de lucro y vocación de servicio público que actúa en el campo de la inserción de personas sin empleo: la Federación de Asociaciones Empresariales de Empresas de Inserción (Faedei) que ofrece formación especializada como recurso formativo de forma permanente.
Ciertamente, el aprendizaje continuo es nuestro pasaporte al futuro, y es normal que las empresas promuevan la actualización y el reciclaje entre su personal si quieren estar a la vanguardia del mercado, algunas de ellas con herramientas propias como los bancos o Telefónica, ofreciendo opciones informales, interactivas y estructuradas de aprender, con diversos formatos, modalidades y herramientas para ajustarse a la esencia de la formación on line: “Dónde quieras, cuándo quieras y cómo quieras”.
La formación a distancia ha llegado para quedarse. Veamos en ella una oportunidad de crecimiento personal al alcance de todos, que puede elevar el nivel de preparación y, con ello, el valor del capital humano de nuestra sociedad.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com





