El refrán de “el saber no ocupa lugar” es aplicable relativamente en ocasiones, porque el saber, el conocimiento, despeja una serie de incógnitas que se ocultan en eso que llamamos cultura popular, y especialización en temas que se consideran inamovibles o intocables.
Ha terminado la Romería del Rocío más multitudinaria en toda su historia. Desde su creación, desarrollo y vivencias son pocos los que la conocen, y éstos no se preocupan de acercar la cultura a lo popular, sino que bajo la denominación de “popular” enmascaran la verdad para que las fuerzas vivas, que son los vivos que tienen la fuerza, en el mayor sentido de la palabra. Y en esta “labor” la clase periodística funciona como tapadera aportando noticias y negando información.
Este año se ha producido un incidente entre la Hermandad Matriz y la de Villamanrique de la Condesa. Los medios de comunicación bien se han guardado de pasar un tupido velo sobre el enfrentamiento, por la sencilla razón de que la prensa atienda a quien la costea. Sería por la década de los sesenta del pasado siglo, fui con mi madre y mi hermana a la aldea almonteña, donde una ermita de escasa calidad arquitectónica, varias casas-hermandad y poco más, formaban el poblado. Desde entonces, cuando los peregrinos agrupados en veinticuatro hermandades, según las “sevillanas” de los Hermanos Reyes. Íbamos en camiones de carga adaptados a las necesidades, vehículos iguales que el que derrapó en la cuesta de las Doblas y mato a bastantes vecinos de la calle Parras, sin que la intermediario de Dios echara una manita. No volví al Rocío, pero mi madre de carácter muy alegre se desplazó varios años, por lo que el tema siempre me interesó y seguí. Seguro que más del noventa por ciento de los que forman la multitud seguidora no saben, en el fondo, qué hacen allí.
En aquellos tiempos visionados por el hambre, los pastores veían todo lo invisible (leer “Un duro al año”) y uno de Villamanrique de la Condesa (se deduce la propiedad), caminó hasta que necesitando pan, se topó con la Virgen. ¡Buen material financiero para el futuro!.
Y ahora demos luz sobre su crecimiento y popularidad. Unas “sevillanas” lo expresan bien: “Hay si los pinos hablaran…”, porque esta Romería era la válvula de escape de la Dictadura, y se permitían la libertad de los homosexuales, ciertas licencias matrimoniales. La mujer expresando su alegría y sus vestidos (el mostrar las axilas era pecado), y sin caer en el delito del baile en cualquier otra fiesta como podía ser la Feria de Sevilla.
Remítámosnos otra vez al artista. Según el Pali en unos fandangos cantados en la Velá de Triana, que el Rocío, su expansión, su alegría y toda su fama se lo debe al barrio trianero, porque sin él, la romería no dejaría de ser más que una de las muchas de reducida expansión. Y como todos se apuntan a las ventajas, los almonteños dicen que la imagen, la Diosa es suya, que son los que tienen la exclusiva de entrar en los cielos con su acreditación. Y la Iglesia con el cuento de la religiosidad popular lo admite para no perder clientela. ¡Algo similar a las llaves de San Pedro que sólo permiten el acceso a los socios del club!
Comentario especial merece el “salto a la reja”. Si la memoria no me falla, las veinticuatro hermandades llegaban al Santuario el sábado para presentarse ante la Imagen. El domingo por la mañana había misa y por la noche el rosario recorriendo las arenas. El lunes por la mañana salía en procesión, que una vez recogida sobre el mediodía, todos los peregrinos cogían sus bártulos para hacer el camino de vuelta.
El “salto a la reja” que tan popular se ha hecho consistía en que los propietarios del lugar se arremolinaran alrededor de la reja a la espera de que la misa concluyera y se abrieran las cancelas, y como seres de lamentable definición, rompiéndose las camisas de estreno, sacaban, dando tumbos, a su salvadora, y olvidándose que Jesucristo no andaba por allí. Pasados los años el fanatismo llegó a tal límite que no pudieron esperar los segundos que tarda en abrirse un cerrojo.
Y lo malo de todo esto no es el pueblo, sino los llamados Pastores que nunca se han tropezado con las vírgenes y sí con los billetes de banco, para su colosal riqueza y que sigan dominando al mundo.





