El 7 de octubre de 2023, el movimiento terrorista palestino Hamas invadió parte del territorio israelita, asesinó a 1.200 ciudadanos y secuestró a otros 251, que han sido inhumanamente utilizados por los secuestradores como chantaje en sus relaciones conIsrael. Era evidente que el Gobierno israelita tenía derecho a ejercer la legítima defensa y responder al traicionero ataque, por lo que todo el mundo aceptaba como natural ylógica su ofensiva integral contra Hamas en Gaza. El problema es que su reacción ha sido totalmente desproporcionada, al llevar a cabo una guerra total no solo contra los terroristas y sus seguidores, sino contra el conjunto de la población civil, en violación de todas y cada una de las normas del Derecho Internacional y, sobre todo, del Derecho Humanitario, con la connivencia de EEUU y la indiferencia culposa de la Comunidad internacional. Esta inaceptable situación ha sido condenada en un manifiesto elaborado por los representantes en España de Organizaciones Internacionales dependientes de la ONU -como la Agencia para los Refugiados de Palestina (UNWRA), el Alto Comisionado para los Refugiados o UNICEF- y Organizaciones humanitarias, como Oxfam-Intermond, Médicos sin Fronteras, “SaveThe Children” o Movimiento por la Paz, y al que se han adherido miles de personas, entre las que me encuentro.
Manifiesto urgente sobre “Gaza no puede esperar”
Los signatarios afirman que han alzado sus voces como una sola, porque el sufrimiento de la población Palestina es insoportable y lo que ocurre cada día en Gaza supone que algo esencial de nuestra humanidad se desmorona. Condenan los actos de barbarie que el Gobierno y el Ejército de Israel están cometiendo en Gaza, que “se ha convertido en el escenario más desgarrador de nuestro tiempo y se ha transformado en un símbolo brutal del dolor”. Prácticamente toda la población de Gaza vive desplazada y asediada, sin un lugar seguro donde refugiarse. Cómo consecuencia del asedio total impuesto por las autoridades israelitas, desde el 2 de marzo el 100% los gazatíes corren el riesgo de hambruna, al impedir Israel la entrada de ayuda humanitaria.
Los ataques contra la población civil, la destrucción de infraestructuras esenciales, laobstrucción sistemática de la acción humanitaria, la privación de agua y comida, y los desplazamientos forzosos constituyen graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario. El sistema de salud ha colapsado. Según Amnistía Internacional, 94% de los hospitales están destruidos o dañados y quienes sobreviven a los bombardeos mueren por falta de cuidados médicos básicos. A esta devastación se añade el modelo de ayuda impuesto por el Gobierno de Israel, que ha excluido a las agencias de la ONU y a las principales organizaciones humanitarias internacionales, y fragmentado, condicionado y politizado la asistencia, violando los principios fundamentales de neutralidad e imparcialidad. Se ha militarizado la ayuda a una población hambrienta. Israel impone desplazamientos forzados, bloquea socorros vitales y consolida el castigo colectivo como arma de sometimiento. En los últimos días han sido asesinadas más de 500 personas y más de 4.000 han sido heridas en los escasos puntos de suministro por disparos de los soldados israelitas y de los agentes de seguridad.
En el ínterim, toneladas de alimentos, medicinas y material sanitario permanecen retenidos al otro lado de la frontera, a escasos kilómetros de quienes los necesitan condesesperación. “No podemos aceptar que los líderes europeos y mundiales observen ensilencio, mientras una población entera se desvanece bajo las bombas, la inanición y el abandono”, por lo que “hacemos un llamamiento urgente a la conciencia del mundo”.
Con cada niño que muere, con cada madre que llora, con cada familia sepultada bajo los escombros, algo de nosotros también desaparece ¿Cuánto más tiene que sufrir un pueblo para despertar la conciencia y reacción de la Comunidad internacional? La Historia no nos juzgará por lo que dijimos, sino por lo que hicimos o no hicimos. “Hacemos un llamamiento a las autoridades israelitas para que cesen inmediatamente el castigo colectivo o los palestinos, pongan fin a su inhumano asedio y faciliten la entrada de ayuda humanitaria en Gaza a gran escala”.
En consecuencia, los signatarios han solicitado: 1) un alto el fuego inmediato y definitivo; 2) la protección efectiva de la población conforme al Derecho Internacional Humanitario; 3) la entrada masiva de ayuda humanitaria sin condiciones políticas; 4) el restablecimiento del mandato de la UNWRA y de todas las agencias humanitarias; 5) la suspensión de los castigos colectivos, como el uso abusivo del hambre o los desplazamientos forzados.
Evolución militar y política de la guerra
La política israelita de destrucción total de la franja y de masacre de sus pobladores llegó a tales extremos, que el propio protector incondicional de Israel -los EEUU de Joe Biden- obligó al primer ministro Benjamín Netanyahu a firmar una tregua conforme a un plan en 3 fases. En la primera, se establecía una tregua de 6 semanas, durante las que Hamas liberaría a 33 rehenes israelitas e Israel a centenares de prisioneros palestinos. Israel permitiría la entrada de ayuda humanitaria y de combustible, y se retiraría de las carreteras principales para permitir el regreso de los desplazados.
Dos semanas después de iniciada la tregua, se iniciaron las negociaciones para la segunda fase, pero Israel no ha mostrado el menor interés en llegar a un acuerdo para finalizar la guerra. Una vez concluida la tregua de la primera fase, lanzó la operación “Carros de Gideón” y Netanyahu afirmó que, al final de la campaña, la totalidad de la franja quedaría bajo el control de Israel. Al mismo tiempo, intensificó los bombardeos y volvió a bloquear el acceso de la ayuda humanitaria, lo que produjo una situación catastrófica. La lógica de este proceder fue puesta de manifiesto por el portavoz del Ejército, Avichai Adrai, al señalar que no querían que hubiera civiles en zonas de combate para que no sirvieran de escudos humanos a Hamas. Dado que había civiles en todo el territorio de Gaza, que no podían desaparecer por ensalmo, toda la franja se convirtió en objetivo de los ataques israelitas, pese a lo expresado por el exprimer ministro Ehud Olmert de que todo lo que Israel podía lograr a nivel militar ya lo había conseguido hacía un año, por lo que la guerra debería acabar, salvo que
prevalecieran criterios ajenos a la seguridad de Israel.
Tras la visita relámpago de Trump, se reanudaron las negociaciones en Doha, en las que actuaron de mediadores EEUU y Qatar. El enviado especial norteamericano, Steve Witkoff, propuso una tregua de entre 45 y 60 días, durante la cual Hamas entregaría 10 rehenes vivos y 16 cadáveres, e Israel liberaría un centenar de prisioneros palestinos. Netanyahu dijo que aceptaba la tregua para que se realizaran los intercambios, pero que se reservaba el derecho a continuar las hostilidades si Hamas no se rendía. Éste exigió una tregua definitiva, la retirada de las tropas israelitas de Gaza y el libre acceso a la ayuda humanitaria, a cambio de liberar al resto de los rehenes. Israel no ha aceptadoestas demandas y las negociaciones están empantanadas, mientras continúa su implacable ofensiva en toda la franja.
Trump sigue apoyando a Netanyahu -al que ha recibido en tres ocasiones en la CasaBlanca-, mientras algunos países occidentales empiezan a mostrar su desacuerdo con la inaceptable actuación de Israel. En un comunicado conjunto, Francia, Canadá y Gran Bretaña han condenado el mantenimiento de los combates y exigido a Israel que permita el acceso libre de la ayuda humanitaria. Este último ha sido el más beligerante. Según Keir Starmer, “estamos horrorizados por la escalada israelita. Reiteramos nuestraexigencia de un alto el fuego como única vía para liberar a los rehenes”. Gran Bretañaha suspendido las negociaciones con Israel para la firma de un Convenio Comercial.
¿Y qué ha hecho la Unión Europea? Según un informe del Servicio Exterior Europeo, Israel está incumpliendo su Acuerdo de Asociación con la Unión, que establece en su artículo 2 que el fundamento de las relaciones entre las dos Partes radica en el respeto de los derechos humanos y de los principios democráticos, y ha calificado de “castigo colectivo” el bloqueo total que ha impuesto a Gaza, al utilizar el acceso al agua y a los alimentos como arma de guerra, bombardear sistemáticamente los hospitales, provocar constantes traslados forzosos de la población, y censurar la información. España e Irlanda han propuesto, en consecuencia, la suspensión del Acuerdo hasta que Israel cumpla con sus disposiciones, pero ha encontrado la oposición de Alemania, Austria, Hungría y la República Checa. El ministro checo afirmó que se oponía a cualquier medida que pudiera dañar las relaciones entre Israel y la UE. La
alta comisaria para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, comentó que el objetivo no era castigar a Israel, sino mejorar realmente la situación en Gaza, y que el bloque veía “señales positivas” desde que la Unión acordó con Israel que respetase el envío de ayuda humanitaria, pues se veían más camiones -unos pocos de los más de 50.000 que llevan semanas, cuando no meses, bloqueados al otro lado de la frontera, sin que las autoridades israelitas les permitan entrar en Gaza. ¡Que Santa Lucía les proteja la vista!
La Asociación franco-belga de juristas Jurdi va a presentar una demanda ante el TJUE contra la Comisión y el Consejo Europeos, por su omisión de actuación e inacción ante los crímenes que está cometiendo el Gobierno israelita en Gaza. Es uncaso sin precedentes. Amnistía Internacional ha publicado un durísimo comunicado enel que critica a la UE por su negativa a suspender el Acuerdo de Asociación con Israel, que califica de ”traición cruel e ilegal a su proyecto europeo, basado en el respeto al Derecho Internacional, a sus propias normas y a los derechos humanos”, lo que será recordado como uno de los momentos más vergonzosos en la Historia de la Unión. Los líderes europeos tuvieron la oportunidad de adoptar una posición de principio frente a los crímenes de Israel, pero optaron por dar luz verde a su genocidio en Gaza, a su ocupación ilegal del territorio palestino y a su sistema de apartheid. Sin llegar a los extremos de AI, comparto buena parte de su crítica y considero lamentable la hipocresía y el doble estándar adoptado por la Unión, tan propensa a condenar y aplicar sanciones a unos y tan reacia hacer lo mismo con otros, por muy graves que sean sus crímenes.
Constantes y continuadas violaciones del Derecho Humanitario por Israel en Gaza
Como ha observado Raji Sourani, director del Centro Palestino para los Derechos Humanos en Gaza, lo que está haciendo Israel no tiene precedentes: Destrucción de hospitales y ataques contra escuelas utilizadas como refugios, plantas de desalinizaciónde agua, sistema de alcantarillado, fábricas de electricidad y hasta panaderías. “Se proporciona Israel una cobertura política y legal completa, que le da licencia paramatar, con el argumento de su derecho a la legítima defensa”. La actriz argentina Cecilia Roth ha afirmado que Gaza es una vergüenza humanitaria y, al dolor y a la Locura, se añade la justificación que de ella se está haciendo en determinados sectores. “Me duele muchísimo. Soy judía, pero en mi nombre NO”. Voy a mencionar algunas de estas violaciones para ayudar a la comisaria Kallas a que se quite las legañas políticas y vea con más claridad cuál es la verdadera situación en Gaza.
1.-Destrucción de infraestructuras civiles: El Ejército israelita no solo ataca los objetivos militares de Hamas -lo que es perfectamente legítimo-, sino también los objetivos civiles de forma indiscriminada, so pretexto de que Hamas utiliza a la población local como escudos humanos. La situación en Gaza es dantesca, y se muestrabajo el signo de la destrucción. El 70% de las infraestructuras están prácticamente destruidas o dañadas, especialmente las básicas -electricidad, suministro de agua y decombustibles, saneamiento y alcantarillado-. El 90% de los edificios de la franja se han visto adversamente afectados -160.000 destruidos y 276.000 dañados-, y el 92% de las unidades de vivienda han dejado de ser utilizables. Los escombros suponen 50.773.496de toneladas y para su remoción se requerirán 21 años. Solo 13 de los 36 hospitales siguen prestando precarios servicios, sin medicinas, instrumental, ni personal sanitario. El 22% de las tierras de cultivo han sido arrasadas -no se permite el acceso de los agricultores a las restantes- y el 70% de la flota pesquera ha sido destruida -y tampoco se permite su acceso al mar-.
2.-Traslados forzosos de población: El Ejército israelita actúa de forma caprichosa y arbitraria con los traslados forzosos, que son ilegales porque no son voluntarios, temporales, ni seguros. A veces dan un ultimátum de 24 horas para que los gazatíes abandonen sus hogares, trasladándolos de un lugar a otro, mientras continúan bombardeándolos, incluso en sus precarios campamentos de tiendas de plástico. Un ejemplo paradigmático es la intención del ministro de Defensa, Israel Katz, de crear una “ciudad humanitaria” en las ruinas de Rafah -el 90% de cuyos edificios han sidodestruidos por las bombas y el 10% restante por las excavadoras-, en la que piensa estabular a 600.000 palestinos en un reducido espacio -controlado por el Ejército- del que no podrán salir. Lo que en realidad quiere Netanyahu es expulsar de la franja todos los gazatíes, y ha tenido el descaro de afirmar que “estamos trabajando estrechamente con Estados Unidos para encontrar países que se esfuercen por hacer realidad lo que siempre dicen que quieren, que es dar a los palestinos un futuro mejor”. ¿En qué se
diferencian estos salvíficos campamentos de obligado confinamiento de los campos de concentración nazis que proliferaron en Alemania, Austria o Polonia? Según Olmert, se trata de auténticos campos de concentración, por lo que su país está cometiendo crímenes de guerra, tanto en Gaza como en Cisjordania.
3.-Utilización del hambre como arma de guerra: Con una crueldad inaudita, Israel está utilizando el suministro de agua, comida, medicamentos y otros productos básicos para la subsistencia como un arma para derrotar a los gazatíes. Tras concluir la primera tregua, impuso un boicot total a la entrada de ayuda humanitaria durante 11 semanas, y cortó los suministros de agua, electricidad y combustibles. Solo la presióninternacional –especialmente de EEUU- ha obligado a Netanyahu abrir un poco la mano, aunque en términos leoninos. Según Paula Gaviria -relatora de la ONU para los derechos de los desplazados internos-, como consecuencia del uso de la comida comoarma de guerra, todas las personas en Gaza pasan hambre y la hambruna es inminente. El responsable de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, se dirigió con vehemencia a Netanyahu: “Exigimos acceso rápido, seguro y sin trabas a los civiles hambrientos de Gaza. Tenemos un plan. Tenemos miles de camiones de comida en la frontera. ¡Déjenos entrar! ¡Déjenos trabajar!”. Pese a ello, Israel redujo los puntos de suministro de los 400 gestionados por la ONU a 4, y prohibió la participación de la UNWRA y de las Organizaciones humanitarias. Estos puntos -dispersos y distantes de
los núcleos de población- están gestionados por una empresa estadounidense, la “Fundación Humanitaria de Gaza”, que de humanitaria solo tiene el nombre. Cuenta consus propios agentes de seguridad con licencia para matar, pues -según el diario “Haaretz”- se ha autorizado a los vigilantes a que usen sus armas de fuego contra los palestinos desarmados para mantener el orden durante el reparto de alimentos. La Fundación obliga a los demandantes a realizar largas caminatas y no les permite que sequeden en las proximidades de los escasos centros de distribución. Si no les obedecen ono hacen lo que les ordenan disparan con fuego real “tiros de advertencia”. Lo malo es que los “advertidos” reciben a veces el mensaje de que no se acerquen cuando ya están disfrutando del jardín de las huríes, ya que los zelotes han causado más de 600 muertos y de 4.000 heridos.
4.-Ensañamiento con los niños: Los niños, por su fragilidad, son los más vulnerables y el número de víctimas causadas por las bombas es obscenamente elevado. El representante permanente de Palestina en la ONU, Riad Mansur, no pudo contener las lágrimas en el Consejo de Seguridad, cuando recordó el pasado 28 de mayo que, “desde que Israel rompió el alto el fuego en marzo, más de 1.300 niños palestinos han sido asesinados y más de 4.000 heridos ¡Son niños y niñas!”. Que se lo pregunten a la pediatra Alaa al-Najar, quien -cuando regresó de su turno en el hospital Nasser, dondehabía tratado de salvar la vida a muchos niños- se encontró con que su casa había sido bombardeada y que habían muerto 9 de sus 10 hijos, entre 12 años y 6 meses de edad. Por supuesto que todos ellos eran terribles terroristas… en potencia. Los niños son los que más sufren de las crueles imposiciones israelitas. 335.000 niños menores de 5 años están en riesgo de grave de desnutrición y son propensos a todo tipo de enfermedades –como la diarrea o la pulmonía-, que provocan retraso en su desarrollo físico -cuando logran sobrevivir-, a lo que se suma la insuficiencia del crecimiento intelectual, al estar cerradas las escuelas. Como ha comentado una madre gazatí con amargura, a nuestros hijos Israel les ha robado su juventud.
Encuentros en la tercera fase
Al no llegarse a un acuerdo sobre una tregua al término de la segunda fase, la tercera ha pasado a la inopia. Sigue en la brecha la disparatada -y cada día más desprestigiadapropuesta de Trump y de Musk de convertir a Gaza en una nueva Riviera para el disfrute de millonarios, una vez que se haya expulsado de la franja a algo más de dos millones de molestos palestinos. Como un anticipo del proyecto cabe situar la humanitaria propuesta de Katz de confinar en Rafah a un tercio de la población gazatí, como paso previo a su expulsión hacia algún país árabe que se deje. “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Una vez que no haya palestinos en Gaza, no habrá que preocuparsede quien los deba gobernar -Hamas, el Baath/ANP o el moro Muza-, ya que se consolidaría la ocupación de las huestes del binomio Trump-Netanyahu.
Hay un tercero en discordia -el pesado de Egipto-, que ha tenido la osadía de sugerir un Plan alternativo para la gobernación y reconstrucción de Gaza -que podría durar, según la ONU, no menos de una década-, mucho más racional que cualquiera de los otras propuestas presentadas. Se trata de un Plan integral para iniciar la reconstrucción de Gaza -con la ayuda del Banco Mundial y de Qatar- y garantizar que sus habitantes no sean desplazados de sus tierras. Prevé la creación de un Comité de tecnócratas palestinos sin filiación política, para que se encargue de gestionar la recuperación del enclave, pero no aborda el problema de la gobernación, que está muy verde. Contempla la colaboración de los Estados árabes, de la ONU y de la UE, pero excluye las de EEUU e Israel, lo que no es aceptable para éstos. Trump ya le ha mandado un recado al presidente Al-Sisi, al que ha instado a que no enrede y amenazado con privarle de la importante ayuda económica y militar que su país le presta.
Netanyahu ha realizado una tercera visita a la Casa Blanca para consolidar su alianza con Trump y lo ha obsequiado con un regalo que le ha hecho mucha ilusión. “Señor presidente, le entrego la carta que envié al Comité del Premio Nobel, en la que le nomino para el Premio de la Paz, que es bien merecido y debería recibir”. Éramos pocos y parió la abuela “Bibi”, el diablo citando la Biblia. En un acto de increíble cinismo, un criminal de guerra denunciado por delitos de lesa humanidad por la Corte Penal Internacional ha propuesto la concesión de uno de los premios más prestigiosos del mundo a un atrabiliario presidente, que se sitúa por encima del Derecho y del bien y del mal, bombardea un país soberano como Irán y pretende anexionarse Canadá, Groenlandia y el Canal de Panamá. ¡Menuda Paz! ¿Se parece a un holocausto la masacre de palestinos que está realizando Israel? El agente de Israel ante el Tribunal Internacional de Justicia en el caso por genocidio planteado por Sudáfrica -al que se ha incorporado España- manifestó que el compromiso de su país con el “nunca más del Holocausto” le impedía cometer un acto de genocidio. Hay muchos que no están de acuerdo con este aserto. El representante de “Human Rights Watch”, Omar Shakkr, ha afirmado que limitar el acceso al agua, la comida, la electricidad y otros bienes necesarios para la supervivencia implica la intención de Israel de exterminar a la población de Gaza. Para el historiador
palestino Salman Abu Sitta, la Historia del mundo nunca había visto tanta barbarie como en Gaza. El mundo lo sabe porque puede ver cada día los actos de genocidio, pero guarda silencio. Según Irene Cuevas, resulta increíble que un Estado cuyos ciudadanos sufrieron el Holocausto cometa semejantes crímenes.
Resulta intolerable la depravada inhumanidad de Israel, con la connivencia de EEUU y la indiferencia de Estados que presumen de tener los derechos humanos como la base moral de sus políticas. El sadismo insoportable de bombardear un día sí y otro también a los habitantes de un pueblo ocupado, que tienen que optar entre la posibilidad de conseguir agua y alimento para sobrevivir o de recibir las bombas del ocupante, una nación que actúa con la misma crueldad con la que fue tratada no ha mucho por el nazismo ¿Cuándo van a hablar los Estados democráticos del holocausto del pueblo palestino? o ¿es que a asesinar judíos es un crimen contra la humanidad -que lo es-, pero no lo es asesinar palestinos indefensos, disparar a conciencia contra personas famélicas, cuyas únicas armas letales son unas latas con las que aspiran a conseguir un mínimo para su sustento, tirotear con saña a la desesperada fila de demandantes de comida y bebida -especialmente a mujeres y niños- en los puntos el suministro, y bombardear las tiendas de campaña y las escuelas donde se refugian? ¿Cómo es posible que el Gobierno de un pueblo históricamente traumatizado por la crueldad nazi sea capaz de llevar a cabo atrocidades semejantes a las cometidas contra ellos por sus verdugos antisemitas?
La respuesta al interrogante planteado en este apartado es lamentablemente afirmativa. Según Iñaki Ellacuría, el Plan criminal de Netanyahu, sin llegar a ser un genocidio, está creando una crisis humanitaria sin precedentes. En efecto, las masacres cometidas a diario por el Ejército israelita no son actos de genocidio en estricta técnica jurídica, pero se le parecen mucho y resultan absolutamente condenables sin paliativos.





