La condonación de la deuda de Cataluña con el Estado se ha materializado este 2 de septiembre con el Anteproyecto de Ley del Consejo de Ministros para la condonación parcial de deuda autonómica. La fórmula para calcularla, además de arbitraria, es de un trilerismo contable insultante, con la finalidad de que los ciudadanos no nos enteremos de nada. Y tratar así de convencernos de que no hay discriminación entre territorios en esta condonación, como reitera la ministra María Jesús Montero. Pero claro que la hay, como ya intuirán ustedes, tratándose de un pacto entre el PSOE y Ezquerra Republicana de Cataluña para la investidura de Salvador Illa. Por suerte aún quedan expertos independientes que aclaran esta opacidad política. Ya que ningún partido político, que yo sepa, ha explicado esto a los ciudadanos, desde Poder Andaluz voy a intentar que los andaluces que lean esto se enteren.
La retorcida ecuación del ministerio de Hacienda para obtener las cifras del “perdón” de la deuda confunde deliberadamente dos tipos de deuda radicalmente distintas:
1) La deuda que algunas CCAA han contraído por estar infrafinanciadas -reciben del Estado por debajo de la media, como es el caso de Andalucía- y que por tanto no han tenido más remedio que endeudarse para subsistir malamente.
2) La deuda de las CCAA que, estando sobrefinanciadas por encima de la media, como es Cataluña, han incurrido en un gasto excesivo, en el vano intento de crear un proto estado con embajadas, escuelas de catalán, sueldos vitalicios para sus ex presidentes, etc. etc.
Como afirma Ángel de La Fuente, director ejecutivo de la Fundación FEDEA, “La condonación de la deuda podría tener sentido si se utilizase para corregir inequidades pasadas, compensando la infrafinanciación acumulada a lo largo del tiempo para determinados territorios”, por habitante ajustado, y acumulado al menos durante la vigencia del actual sistema de financiación (2010-2022). Pero, según él, la ecuación del gobierno no refleja la magnitud del problema de la infrafinanciación acumulada de cada comunidad. Si solo atendiéramos a la infrafinanciación, Cataluña no recibiría nada. Ángel de la Fuente, en sus Notas publicadas por FEDEA en febrero de este año, escoge una combinación entre infrafinanciación y población ajustada, aceptando parcialmente las premisas del gobierno, y lo aplica a todas las CCAA. Recogemos, en el siguiente cuadro, sus datos en millones de euros para comparar Cataluña y Andalucía:

Aunque aparentemente a Andalucía se le condona más deuda que a Cataluña (realmente es la misma cifra per cápita, 2.245 euros/habitante en ambas CCAA), la realidad es que Cataluña está recibiendo un 87,2% más de lo que le corresponde, y Andalucía un 15,3% menos. A Andalucía se le devuelve lo que, correspondiéndole, nunca recibió; a Cataluña, lo que gastó por encima de sus posibilidades. Y, peor aún, se incentiva a quién más se ha endeudado, en este caso a Cataluña, que es la comunidad más endeudada de España, por lo que hace años que no puede salir a los mercados para financiarse. Por eso la mayor parte de la deuda de Cataluña es con el Estado. Que desde hace más de una década -lo que incluye al gobierno de Rajoy- está financiando a través del fondo de liquidez autonómico (FLA) los desfases de la Generalidad.
Pero en realidad todo es tramposo, ni siquiera es una condonación de deuda, los españoles seguiremos debiendo lo mismo; la deuda pasa ahora al Estado, es decir: la pagaremos entre todos. Cataluña es la que más deuda superflua ha conseguido endosarle al Estado. Andalucía solo percibe lo básico que en su día se le debió pagar. Próximamente, cuando se apruebe la segunda fase del privilegio catalán -la “financiación singular de Cataluña”- Cataluña se verá exenta de responder por las deudas del Estado, y su jugada habrá sido maestra. Y mientras, la ministra Montero sigue insistiendo para que en Andalucía aceptemos su limosna. Recuerdo la vergüenza que pasé una vez con mi padre, yo era muy chico y se nos acercaron las señoras del Domund con sus pegatinas pidiendo limosna para los pobres, unas señoras muy amables y educadas, y al querer ponerle a mi padre la pegatina en la solapa, él interpuso su brazo y les dijo: “Justicia, no caridad.” Pues eso. Mientras nos dan limosna, nadie habla de la reforma del defectuoso sistema de financiación autonómico, origen de la infra financiación de Andalucía y de otras regiones. Obviamente, pretenden seguir dándonos limosna con lo que siempre fue nuestro.





