Como sucede con algunos jeroglíficos, hay cosas que sólo se entienden bien colocándolas ante el espejo, es decir, invirtiendo la figura.
El zurdismo, en general (por ejemplo ese diputado socialista, inmigrante ilegal en su día, condenado por homicidio), opina que es un derecho prioritario que cualquier inmigrante entre en otro país ilegalmente, pero lo que no dice y desea olvidar un zurdo (sí lo entienden, pero se hacen los sordos) es que el verdadero derecho no es el de poder ingresar a otro país, sino el de poder entrar y salir del tuyo legalmente, cosa q no ocurre en Cuba, Corea del Norte ni en las demás dictaduras zurdas.
El progre tampoco entiende que el verdadero derecho de todas las mujeres no es a ponerse una burka, un hiyab o un nikab (la facción islamofascista de ese feminismo radical sostiene que cubrirse el pelo por obligación es «empoderarse»), sino a quitárselo cuando les salga del moño.
La zurda también cree que los niños deben ser aleccionados en lo que ellos llaman “delito de odio”, pero no entiende, porque no quiere, que lo que deben aprender los niños es a odiar el delito.
También opina la zurda que cada cual puede decidir a qué género pertenece y no qué clase de sexo desea ejercer, sin que ello modifique en nada su esencia como ser humano, ya que ser futbolista, enfermera, amante de las galletas o mantener relaciones homosexuales son actividades que en nada afectan a su biología.
La progresía o la progrez opina que hay que adoctrinar a la gente en el anti fascismo, pero se olvida de que la resolución europea condena por igual el comunismo y su simbología…, pero es porque ellos son comunistas.
Aplicados en exigir la retirada de cruces y símbolos cristianos en pueblos y ciudades, todas las sedes del PCE conservan la parafernalia de la hoz y el martillo y continúan proclamando en sus panfletos y programas electorales todo ese detritus ideológico que ensombrece al mundo desde hace más de cien años y que arrastra tras de sí más de cien millones de asesinatos y un auténtico calvario genocida para la vida de miles de millones de personas a lo largo de múltiples generaciones.
Es muy desalentador que cada vez que se aborda en el Congreso de los Diputados cualquier asunto relacionado con la inmigración ilegal, nadie le pregunte a uno de esos ministros progres las razones por las cuales no defienden que los cubanos puedan regresar a su país de manera legal cuando les plazca.
Hasta hace nada, el ministro Escrivá sostenía que en los años inmediatos España necesitará que ingresen con urgencia 3,5 millones de inmigrantes, entre otras cosas, decía, para sostener el sistema de pensiones; lo que ocultaba, obviamente, es que lo que era urgente y necesario era la creación de al menos 3,5 millones de puestos de trabajo, sólo que ahora la cifra se ha elevado a más de cinco millones en el paro, más los que han de venir.
En realidad no sé ni por qué hay que discutir de ciertas cosas si tenemos claro que cuando se discute de obviedades es el momento de abandonar la discusión y puede también que de salir corriendo.
Es una lástima que ya casi nadie conozca a Ocón de Oro ni se ejercite en hacer crucigramas, que aligeraban el aburrimiento y al menos les hubiera permitido a muchos mantener una disciplina elemental para rellenar los casilleros. No siendo así, a los ministros de Sánchez le caben secretarios de estado en la definición de «Persona que se dedica a cuidar niños de otros (fem.)», de seis letras, y les pagan los billetes de las vacaciones con fondos electorales y el sueldo sale de las arcas del Estado.
Puede que muy pronto salgan a concurso por oposición un número de plazas suficiente de «Niñeras oficiales del Estado», Nivel 30. Y ya puestos, un buen número de plazas de historiadores de Al-Andalus cuyo temario incluya la exigencia de no asesinar la Historia.
He dicho.






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Acertado artículo, don José María, con el coincido plenamente. De todas formas, pierda usted la esperanza de ver a alguno de estos mal llamados progresistas asumiendo los crímenes del comunismo o reconociendo que algo que han propuesto es un error.