Hoy es el día del que se dijo que amanece dos veces. Eran como las dos menos cuarto de la madrugada cuando ocurrió la primera salida de la luz. Ella sale a las calles de Sevilla y la vida se convierte en algo que no era antes de ese momento, ni tampoco volverá a serlo cuando entre en su Basílica y nos deje amparados y creyentes en la Esperanza. Después de Ella siempre hay un antes y un después en nuestra existencia. Nada vuelve a ser igual, quedamos transformados, nos hace nuevos, señala con su mirada los próximos caminos que nos quedan ya mismo a la vuelta de la esquina por la que Ella regresa a su templo. Nos conoce a todos, por nombres y apellidos, por nuestras cimas y por nuestros valles, por nuestros amores y desamores, nuestras risas y nuestros llantos… se las sabe todas de todos. Y nos ama por completo. Es la Macarena. Es la Madre de Dios. Y regresamos a nuestras casas sabiendo que ya no creemos sin haber visto. Hemos visto mientras Ella cruzaba ese Arco con el que nos regala con el fruto bendito de su vientre nuestro mayor triunfo de humanos.
Fotografías de Beatriz Galiano
….









