¿Por qué cada vez que escribo de Miguel Poveda arde Troya? Esperemos que no con este artículo, porque seré más sincero que nunca, aunque suelo serlo siempre y perdón por la petulancia. Si tirara de hemeroteca podría poner aquí muchos artículos en los que opinaba favorablemente del cantaor catalán. No le gusta que le llamen catalán, pero lo es. Cuando lo consagraron en el Festival del Cante de las Minas (1993), con 20 años, Miguel no era todavía un buen cantaor. De hecho, el guitarrista Juan Ramón Caro, que sí cantaba bien, le tuvo que enseñar a cantar la cartagenera en el camino hacia La Unión. No la conocía.
Lo premiaron y se hizo el cantaor más popular del momento. ¿Saben quién fue el primer periodista que lo entrevistó en un programa de radio, en una entrevista de dos horas, nada más ganar la Lámpara y otros cuantos premios? Quien firma este artículo. Años más tarde, cuando no lo querían en Barcelona me llamó para que lo entrevistara en El Correo de Andalucía porque quería decir que se afincaba en Sevilla y necesitaba que se supiera. Quedamos en el Quitapesares, el bar de Pepe Peregil, le hice la entrevista y nos reímos mucho con las cosas de Pepe. No tuve ningún problema con este cantaor hasta que dejó de cantar flamenco y tuve que hacerle algunas críticas, digamos sinceras.
A ningún cantaor le gusta que lo critiquen. He de reconocer que nunca me gustó, que no me ha llegado su cante, aunque en algún concierto incluso llegué a aplaudirle de pie, en uno que dio en Los Palacios y Villafranca. Fue la última vez que lo escuché cantar bien y hace muchos años de eso. No soy povedista, sinceramente, y esto es un problema porque el catalán tiene mucho poder. Tanto que cuando da un gran concierto, de formato grande, suele invitar a los críticos partidarios para que escriban de él. Hace unos días he leído a uno que lo pone por las nubes y que hace años no podía ni escuchar su nombre. No le gustaba. Parece que ha cambiado de opinión, como Pedro Sánchez. Estupendo, me suele pasar.
Prefiero ser sincero, no me gusta, creo que es más cantante que cantaor y opino que nunca será uno de los grandes. Es famoso, rico y cae bien, pero yo no le digo olé a quien no me llega y no me llega. Ni por todo el oro del Vaticano. Tiene más de cincuenta años, sigue sin una obra discográfica importante y nadie canta por él porque no crea escuela, como hicieron Caracol, Mairena, Marchena, Morente o Camarón. Tampoco es un genio, aunque se diga. Es un buen profesional del escenario y un triunfador. Ojalá hubiera tres o cuatro más como él. Lo digo en serio. Pero no soy povedista, lo siento. Pueden volver a lincharme por decirlo, por ser sincero. Y si quieren que no vuelva nunca más a escribir sobre él, lo podemos hablar.





