Ayer, sábado 25 de abril, asistí a un concierto de Michael Jackson. Sí, a un concierto. Aunque quieran venderlo como película y lo expongan en cines, es un concierto.
Michael (2026), dirigida por Antoine Fuqua, es en mi opinión, uno de los mejores biopics que se han mostrado en los últimos años. Sí. Estoy comparando esta película con Bohemian Rhapsody (2018), Elvis (2022) o Rocketman (2019), entre otros muchos.
Hay críticas a la película, como por ejemplo, que “blanquea la figura de Michael” o que “es muy suave”. Y sí, lo es, y por eso me ha gustado tanto. No hay prisas en contarnos toda la historia del indiscutible rey del Pop. Al contrario de como pasó con el rey del Rock. Tampoco quiere tardar mucho mostrando un tiempo determinado, como A complete Unknown (2024), sobre Bob Dylan. En ningún momento es aburrida y te deja pegados, automáticamente, los ojos en la pantalla desde el inicio hasta el final.
Algunos podrán llegar a pensar que escribo estos cumplidos por ser fan de Michael Jackson. Y sí, lo soy. Pero también soy fan del cine. Y esta de la que les hablo, que quede claro, no es una mala película.
Es, sin duda alguna, la mejor cinta biográfica —vuelvo a repetirlo—, o al menos es la que menos libertades creativas se toma. Porque esto no es un simple largometraje sobre la vida del rey. Es, directamente, sus primeros treinta años de vida expuestos en la pantalla grande. Se nota que los productores de Bohemian Rhapsody (2018) aprendieron que, si van a hacer una historia real, tiene que ser una historia real, donde los conflictos no se solucionan en cinco minutos. Esta película aborda el mismo problema de principio a fin, y en ningún momento nada parece forzado.
Como en todas las películas, tiene que haber cinco elementos fundamentales: protagonista, villano, personajes secundarios, trama, y alma. Hablemos de todos ellos uno por uno:
El protagonista. Michael Jackson es interpretado por su propio sobrino, Jafaar Jackson. Aunque parezca increíble, este es la primera aparición de esta talentosa promesa en el mundo del cine. Jafaar se ha esmerado en parecerse todo lo posible a su tío. Pero ojo, no lo quiere copiar. Sabe que su tío es único y que quien quiera hacerse pasar por él —como el caso del imitador Fabio “Jackson”— va a salir malparado. Jafaar pretende homenajear a MJ con la mejor actuación hacia un cantante, asemejándola con la de Austin Butler para Elvis (2022). Bueno, me he enrollado hablando sobre el actor, hablemos de Michael. MJ es un joven que quiere “ser la mayor estrella del mundo”, a la vez que sufre el mandato de su temible padre sobre él y sus hermanos. Michael, dicho por mucha gente que lo conoció, era un niño pequeño metido en el cuerpo de un adulto. Eso es muy notorio en la película.
El villano. En Bohemian Rhapsody (2018), el “malo de la película” era el amante de Freddie Mercury, Paul Prenter. En Elvis (2022), fue el coronel Parker, mánager de Presley. En esta película, el villano es el propio padre del protagonista, Joseph Jackson. Alguien cansino, despreciable, abusador, y maltratador. Eso queda claro a los cinco minutos de empezar la cinta. Interpretado por Colman Domingo, este personaje da miedo por lo real y fracturado que parece ser —y la actuación de él es aterradora y se roba la pantalla cuando aparece—.
Los personajes secundarios. Este grupo lo conforman personajes como Quincy Jones —un conocido productor musical—, Katherine Jackson —la madre de MJ—, John Branca —abogado del protagonista—, entre muchos otros. Estos personajes sirven para aportar temas importantes a la trama y ayudar a que ésta siga su rumbo. Se podría decir que son sus “mentores”. El elenco es increíble y todos —repito, todos— hacen un gran papel.
La trama. La película trata sobre una familia afroamericana en Estados Unidos en los años 70. Con eso creo que lo digo todo. La gente como ellos en esos tiempos de desigualdad racial era muy desafortunada y solo podían ganarse la vida de tres maneras: siendo deportistas, siendo cantantes o trabajando en la fábrica. Joseph, el padre, se ganó la vida con la tercera opción, y quiere, de una forma o de otra, que sus hijos sean músicos de gran reconocimiento. Puede parecer algo bueno, pero todo eso lo hace por el dinero que conseguirían. Les obligaba a ensayar día, tarde y noche con el cinturón en la mano en todo momento. Michael, el hermano menor de la agrupación creada por el padre, “los Jackson Five”, es el más talentoso y el más golpeado por Joseph. Cuando se hace más mayor, se intenta distanciar del grupo lanzando un disco en solitario que resulta ser todo un éxito. Con el tiempo, se convierte en la persona más famosa del mundo, mientras que su padre lo envidia y controla.
El alma. Esta película no pretende ser un gran proyecto que recaude mucho dinero —que además lo ha conseguido—. Su objetivo final es plantar homenaje al rey del Pop, Michael Jackson, con su familia ayudando en la producción.
Hacen muchas referencias en la película sobre la vida de Michael y elementos que omite o que no les da la importancia necesaria, como cuando se conocieron Michael Jackson y Quincy Jones, la rivalidad entre hermanos…
Pero hay algo que me ha llamado la atención, y es el trato que le han dado a la icónica canción “Billie Jean”. Michael escribió este tema por las numerosas cartas de fans que decían estar embarazadas de él —cosa que no era cierta—. Podrían haber abordado esto durante, al menos, diez o quince minutos. Pero no. Simplemente introdujeron la canción. Aunque bueno, puedo entender que era para no alejarnos del tema principal de la historia. No me molesta, pero pienso que eso podría haber puesto conforme a mucha gente que fue al cine solo por morbo —con esa palabra me refiero a los supuestos abusos a menores, el blanqueamiento de su piel…—.
Solo tengo esas pegas, pero no son de vital importancia. La película no necesita esas anécdotas para que sea buena, pues ya lo es por sí misma. Por desgracia, muchos críticos de cine no opinan lo mismo. La llaman suave, lenta, poco conmovedora y sin gracia ni alma. Si necesitan que el protagonista muera al final del largometraje para que sea conmovedora, que se esperen a la segunda parte —que ya está confirmada—.
En definitiva, creo que todo el mundo puede ir y disfrutar de Michael, hasta quien no sepa quién es el protagonista —que lo dudo mucho—. Es un gran biopic musical de drama —no de “Thriller”— que aborda los treinta primeros años del rey del pop. Su fotografía es increíble y cada plano está bien cuidado. Todo está montado de manera excepcional. La actuación del reparto es abismal. El diseño de producción es inmejorable, pues te lleva a la época de los 70-80. Está claro que los veinte últimos minutos de la cinta están hechos especialmente para los fans, pues te pretenden llevar a un concierto de Michael Jackson —y lo consiguen—.
Te enseña cómo MJ quería igualdad para todos, pues, para él, “la música une a la gente”. Y yo pienso que con la película ocurre lo mismo. No importa si eres joven, si eres mayor, si eres fan de Michael, si no lo eres, si prefieres a cantantes como Elvis Presley, Paul McCartney o Freddie Mercury. Esta película es entretenida, original y divertida. Y, como no, un gran homenaje a “Smelly”, “Applehead”, “the skinniest Jackson”, también llamado Michael Joseph Jackson (1958-2009).
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