Mayo es para unos el final de la liga de fútbol, para otros el mes de las primeras comuniones, para los más cofrades, el de las procesiones de María Auxiliadora y la Divina Pastora, pero creo que para cualquier sevillano es el mes de la cervecita con caracoles, ese placer gastronómico al alcance de todos, que nos invita a disfrutar de una velada vespertina en compañía de amigos y familiares, y que se presta a intercambiar experiencias y recuerdos.
Como el ratito que hace poco echamos unos amigos coetáneos en el bar Meli de la calle Albaida, en una de esas veladas en las que se comienza preguntando por la salud, sin entrar en detalles, y se concluye con cuestiones próximas a la Metafísica. Ya saben: la guasa de vaya final de liga que habéis hecho con dos sets en blanco (cero puntos de doce posibles), pues anda que vosotros, contentos por aspirar a un trofeo inferior al ‘paragüero´; de ahí a reconocer la hombrada del único equipo de baloncesto de nuestra ciudad en LEB Oro de baloncesto, al haber llegado al quinto partido del play off, compitiendo hasta última hora.
En otro orden de cosas, estábamos todos de acuerdo en que la amnistía es algo intolerable porque ataca el principio de igualdad entre todos los españoles, en fin, lo normal, hasta que uno dio un giro copernicano a la reunión y apuntó que este año celebrábamos el tercer centenario del nacimiento de Inmanuel Kant, aquel señor que estudiamos en la asignatura de Filosofía de nuestro bachillerato (única materia que nos enseñaba a pensar) con el libro de Rafael Vega Alonso, profesor del IES San Isidoro, y que era tan complicado de entender.
Bueno, no tanto, señaló uno de nosotros: básicamente lo que nos vino a decir es que tanto el espacio como el tiempo están en nuestra sensibilidad (la facultad de percibir) y es ella la que ordena las impresiones que nos llegan del exterior; vamos, que la percepción es lo que cuenta, pero a mí, nos dijo, lo que más me sorprende de este hombre es que nunca viajara ni saliera de su ciudad natal, Königsberg (antigua Prusia), que por cierto ahora se llama Kaliningrado y es un bastión ruso entre Lituania Y Polonia.
¿Os habéis fijado, señalé en ese momento, que estáis hablando de una ciudad de la que la gran mayoría de los que están ocupando las mesas del bar desconoce su ubicación, y que en toda Sevilla creo que son muy pocos los que la han pisado? Bajad un poquito el tono de voz, por favor, a ver si van a pensar que somos agentes de Putin hablando de la guerra de Ucrania.
Hombre, la verdad, este centenario debería prodigarse en actos y reconocimientos, nos dijo el único amigo del grupo que había cogido Letras, porque como señaló un tal Whiterhead, toda la filosofía es un conjunto de notas a pie de página de la obra de Platón, pero es que desde la publicación de la ‘Crítica de la razón pura’ (obra maestra de Kant) todo lo que se ha escrito en esta rama es una glosa alrededor de su obra.
Pues sabéis lo que os digo, interrumpí, que hay que pedir otra tarrina de caracoles o de cabrillas, si queréis probarlas, y que voy a decirle al camarero que sirva más cervezas. Y es que, como dijo nuestro amigo alemán, “Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros” y en ese momento había que llenar los vasos de cerveza fresquita y reponer las tarrinas.
La cosa fue derivando hacia sus frases más celebres, esas que te dan que pensar y que ayudados por ‘San Google’ comenzamos a desgranar:
“La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte”, aforismo que habría que esculpir en piedra en algunos lugares para bien de todos.
«Trata a las personas como un fin, nunca como un medio para un fin»: ¿alguien discrepa? ¡Qué bien le vendría a más de uno que se la aplicara!
“Dormía y soñé que la vida era belleza; desperté y advertí que es deber”, o dicho de otra manera, su famoso ‘Imperativo categórico’: obra sólo según aquella máxima por la cual al mismo tiempo puedas querer que se convierta en ley universal.
Una políticamente incorrecta: “El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame”. Sin comentarios.
Una que le encantará a los animalistas: «Podemos juzgar el corazón de un hombre por su trato a los animales».
Y la que más nos gustó a todos: “El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca”, pero que no vayan a vendernos que desdecirse de promesas electorales y de afirmaciones dichas con solemnidad por un presidente del gobierno es cambiar de opinión porque sería confundir el culo con las témporas.
Elijan ustedes mismos una de estas frases u otra que no figure en este artículo y mencionen por favor este centenario como algo digno de recordar. Creo que nos hará mejor a todos.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






1 Comment
La paciencia es la fortaleza del débil, eso me ha tocado, Alberto. Siempre he presumido de ser paciente y mira… me dice Kant que es de débiles.
Sea como sea, se agradece una lectura mañanera como esta, rememorando a un filósofo que nos hizo sufrir en COU, pero nos enseñó a pensar.
Muchas gracias por el artículo. Muy necesario recordar que es el centenario de Kant. Por cierto, también del Primer Manifiesto Surrealista. Le daré difusión, se lo merecen.
lastima que no me gusten los caracoles, porque me da envidia cómo los disfrutáis los caracoleros.
feliz viernes.