Hay aspectos del (Proyecto de ley de) Presupuesto que uno no acaba de entender:
- ¿Por qué se presentan antes de ser aprobados en consejo de ministros?
- ¿Qué hace el vicepresidente tercero en esa presentación (o es copresidente)?
- No recoge las consecuencias de la segunda ola de pandemia (se elaboraron antes).
- No se contemplan ni la más que posible ampliación de los ERTE ni el aumento de los subsidios de desempleo.
- Seguimos con 22 ministerios y subida de sueldos a sus señorías (2% en enero y 0,9 % ahora)
Como sevillanos nos afecta más lo que no incluye que lo que incluye:
- Túneles de la SE-40: Se reservan veinte millones para los túneles de la SE-40, con lo que el proyecto alternativo de puente queda orillado a pesar de los intentos de justificarlos como mejor opción.
- Ralentización de la SE-40. No se contempla la construcción de nuevos tramos por el arco norte, por lo que no se dará un avance en ninguno de los tramos pendientes.
- Ampliación del tablero del puente del Quinto Centenario. Se trata de una actuación urgente derivada del mal uso de los tirantes, que se aprovecha para acercar el puente a su diseño original, que contemplaba más viales.
- Se paraliza la rehabilitación del Museo Arqueológico, prevista desde 2007, por lo que seguirá durmiendo el sueño de los justos.
- No se hace referencia al Museo de Bellas Artes, segunda pinacoteca de España, que lleva reclamando su necesaria ampliación y reforma desde hace varios lustros.
- No se dota ni un solo euro para la construcción de las nuevas Comisarías de Nervión y de las Tres Mil viviendas desde el Ministerio del Interior.
- No parece que con la dotación realizada se vaya a concluir en 2021 la remodelación del Nudo de la Pañoleta, demandado ¡desde 2002!, necesario según un informe de aquel año de la Demarcación de carreteras.
- No hay ninguna referencia a la creación del nuevo ramal de cercanías desde Santa Justa al aeropuerto.
- La línea 3 del Metro se quedará más o menos como está hora.
Mientras tanto, nuestro alcalde anda en sus batallas de peatonalizar la avenida de la Cruz Roja (en contra de la opinión de sus vecinos) o de convertir la antigua cárcel de Ranilla en el Centro de “Memoria Democrática”, para agradar al gobierno de Sánchez.
Doctores hay que analizarán con mayor profundidad este engendro de cuentas públicas, que nos afecta a todos, pero mal pinta 2021 para Sevilla, que, al parecer, seguirá pagando la hipoteca de haber celebrado la Exposición universal de 1992.





