No faltó a la boda nada más que Berlanga. En aquella fanfarria de tamboril panderetas y flamencos de tronío con guitarras, amontonaos a la puerta de la Iglesia y los caballos amarraos en el pórtico, madrinas de mantillas peinetas y castañuelas, bailes por sevillanas porque se casaba la hija, sin oficio ni beneficio, de “La más grande” con un Luis Candelas huido del Benemérito Instituto del Duque de Ahumada por quedarse con los cuartos de las multas de un Francés, para que con su exiguo sueldo, el padre boxeador de la moza no le partiera el morro, por no poder invitarla a algún restaurante de postín. No faltó ni la calesa, ni el coche de caballos, ni el lloro de la madre con postizos de una india del Perú que pesaba aproximadamente 2 kilos, ni la portada del Hola que pagaba la fiesta, sólo que ella era morena como las flamencas de la copla y con lentillas de colores y la había peinado Ruphert, que era lo más maricón y chic del momento, y que declaró orgulloso de su obra que era “Sisí emperatriz, pero en moderno”.
Él era un Don nadie, ella no podía ofrecerle otra dote que bajarse las bragas para la pasión de dos muchachos con menos luces que el kao de su padre a Beau Janes en Barcelona y por eso fue preñada de penalti al evento. La madre amarrá a un torero con maneras y con el que estaba “tan agustito” y el padre a una peluquera de recogíos y mechas para bautizos. Todo en el mismo cuadro. El ya huido de Argentona, tuvo el detalle, de no ir con uniforme de Gala de la Guardia Civil y con tricornio.
Allí se juntó lo más granao del cauché patrio, Terelu que al parecer se encamaba ya con Pipi, antes de que este enseñara la minga en una revista, María Teresa Campos, Palomo Linares y Marina Danko, la doctora Grajal, que con Jaime Ostos andaba en todos los saraos del momento, callada ante el carácter de “por cojones” del maestro retirado de los ruedos, Victoriano Valencia (padre de Paloma Cuevas) que andaba ya la muchacha encamándose con Enrique Ponce, antes de que este perdiera los pinreles por una moza sin carnet de conducir e hiciera el ridículo con una lolita más joven que sus hijas. El “Litri”, Tomás Terry y Pilar Medinasidonia, Olivia Valére, Marillí Coll, Juncal Rivero, Raquel Revuelta, Remedios Cervantes, Los del Río, Nieves Herrero, Massiel que llevaba petaca propia por no correr riesgos con algún mal botellón, y Jesús Gil que no llevó a Imperioso por no desairar a Tomas Terry y su calesa, ¿cómo no? Al óbito no faltó una misa rociera cantada por los Marismeños, hasta Ortega Cano se animó a cantar flamenco, dando batalla a la chipionera con el “Qué no daría yo”, mientras un palmero a su lado imitaba el tañido de una guitarra. Allí quedaron inmortalizadas las palabras de “La mas Grande” que ese día fue todo: “Hoy soy todo: la madre de la novia, la suegra, la futura abuela, la mujer de Ortega Cano, la ex mujer del padre de mi hija, la Jurado… y la anfitriona. ¿Qué más?”. No se sabía si se casaba Rociito, o la boda era la de su madre, porque la Faraona de los tablaos, era la novia en la boda, el niño en el bautizo y sería la muerta en su propio entierro.
Y para quien no recuerde el menú para 800 invitados que con todo lujo de detalles nos ofrecía el Hola diremos que consistió en lomo de merluza a la yerbabuena ( no sabemos si cogida en la finca del novio de la madre), pechuga de faisán real en plumaje con salsa de estragón y tarta nupcial. La tarta, ¿cómo no? era espectacular y se había realizado por lo más pintón del momento en el mundo de estos eventos que era un tal Carlos “O rei das tartas” que envió desde Mondoñedo.
El matrimonio sin oficio pasó a estar en la folclórica nómina de la suegra a la que recogían las batas de cola, más las pagas extraordinarias y beneficio que cobraban de la prensa de bidé y bragueta. El matrimonio salía en todos los programas posibles, como La parodia nacional, el programa en el que los televidentes enviaban sus letras criticando la actualidad al son de una canción famosa.
En el número “sobre las picantes girls» se incluían los versos
“yo no necesito ir a currar
porque el dinerito me lo da mamá
un detallito para David
era un sobrecito con 50.000”.
La pareja tuvo también un número en el que el Barbie Girl de Aqua se convertía en
“Vamos pa’ Madrid, Antonio David
que la abuela tiene pelas”
En otro número se ridiculizaba la supuesta liposucción de Rociíto, criticando que hubiese engordado durante el embarazo. En otro número, “las cutrefamosas”, se hablaba de un grupo de famosas sin mérito, que eran un dream team formado por Rociíto, Belén Estaban, Loli Álvarez, Nuria Bermúdez, Yola Berrocal o Montse Páez (que tenía una relación dudosa con Ricardo Boffill, ex de Chábeli), y como era de esperar, aquello duró “lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”. Y como este es un país, que produce más gilipollas que aceitunas fueron exprimiendo el orujo entre el espectáculo de la boda, los niños, la ruptura, la separación y el divorcio, también. Siendo como somos, un país de porteras, estos acontecimientos tienen más importancia que la ruptura de la Nación o que Pujol no haya pisado talego. Nos preocupa más la ropa sucia del picoleto y Rociíto que el voraz impuesto de sucesiones que ha dejado en pelotas su felicidad con un tal Fidel
Y aquí estamos, me salto los intermedios, hablando de Rociíto de su dolce far niente y exhibiéndola en ese programa de “Rojos y maricones” tal y como lo define el propio Jorge Javier, ese chico que se orina de gusto en los desfiles del día del Orgullo Gay, en esa pocilga televisiva que dirige y presenta después de definir con precisión el sentido de su programa. Asistimos una vez más a otro espectáculo de ropa sucia tendida al sol de la audiencia en la que se suman toda la corrala de porteras de patio, para debatir si lo de los maltratos son galgos o podencos mientras aparecen ministras tratando de sacar rédito y se discute desde Podemos a Vox al coro de plañideras para hacer vaselina de las consignas que cada uno vende. Todo ello para atender las necesidades de dos zánganos en liza, la llorona y el picoleto en la pantalla de Mediaset, esa cloaca amiga que les reparte dos millones que se llevarán a la buchaca, mientras usted y yo gilipollas asistimos a cómo nos suben gasoil, tabaco IVA, IRPF, sucesiones, y su vecino cierra el negocio y se va con el carrito a las colas del hambre para que estos individuos se lleven dos millones de euros para pagar a hacienda lo que no pagaron, y usted no puede ya pagar. No somos más gilipollas por que no se despacha. Por si no tuviéramos bastante y dado el éxito, el presidente anuncia otros 1.600 millones para este tipo de producciones, que es lo que costaría renovar la tecnología del sistema sanitario español.
Mientras hablemos de esto no hablaremos de: 30.000 vacunas perdidas. Las maletas de Delci. Un comité de expertos, que no existió. 100.000 muertos, 4.000.000 de parados y otro en Ertes. Un satélite perdido de 200 millones sin que nadie responda. De una crisis migratoria, de un 43% de desempleo juvenil… De… Somos un país de porteras y así llevamos ya cuarenta años, desde que Nadiuska enseñara un pezón, y de nosotros viven y nos engañan porque nos dejamos engañar.
NOTAS AL PIE DE INTERES PARA ENTENDERLO:
Lo de Rocío es evidente que tiene un problema psiquiátrico, de eso no hay duda, pero como ya establecieran los forenses de la UVIGV, dicha patología es predisposicional de ella, y no me lo creo lo que Mediaset y esta chica cuentan por lo siguiente:
La justicia, no es que archivara las diligencias previas por falta de pruebas no, eso no es cierto. El Juzgado de Violencia archivó la causa por falta de TIPICIDAD de los hechos que se denunciaban, ya que, a Rociito se le hicieron tres periciales psíquicas, una por el Equipo Psicosocial de la UVIG, otra por el psiquiatra del IML, y otra más contradictoria que la hizo otro psiquiatra del IML a petición de la defensa. Y ninguno de los tres Informes concluyó que la patología psiquiátrica que tenía Rociito fuera causada por Antonio David.
Es decir, no se discute que en el año 2019 ella se intentará suicidar, porque esto era un hecho probado, lo que se discutió es que faltaba el nexo causal, entre la enfermedad y la causa. Es decir el intento de suicidio, no tenía nada que ver con su relación con Antonio David. Por eso el juzgado no transformó el procedimiento de Diligencias Previas a abreviado y lo archivo porque no había delito. Dos años después, se pronunció la Audiencia Provincial al recurrir la acusación y también lo archivó.
No tiene ni explicación ni base, que ella no luchara por los hijos. A saber:
Se divorció allá por el año 1999, en principio le dieron la custodia a ella. Todos recordamos como AD iba a recoger a los niños y ella no se los daba. Tres años después, AD logró históricamente que el juzgado modificara el régimen de custodia otorgándole la custodia compartida de sus hijos. En el año 2012, ella tiene un episodio violento con la hija, siendo está condenada por el Juzgado de Menores, dice que ella ni denunció a su hija y que no declaró contra ella (primera mentira) ya que, aun persiguiéndose la acusación por fiscalía, si ella no hubiera declarado en contra de la hija o simplemente se hubiera acogido a su derecho a no declarar, difícilmente el juez hubiera condenado a la niña. A raíz de aquello, repudió a la hija y también al hijo, un niño menor de edad y que además tiene una discapacidad.
Jamás peleo por sus hijos, nunca se preocupó de modificar las medidas. Nunca formuló demanda de ejecución de aquellas medidas, simplemente repudio a los hijos. Ya en el año 2019 es cuando intentó suicidarse, y lo intento justo cuando le archivaron la denuncia de malos tratos y entró la hija a Gran Hermano para apoyar al padre y comunicarle el archivo, osea, frustración. Tampoco tiene explicación que se haya apartado en los últimos 10 años de toda su familia, incluyendo a sus dos hermanos, que por muy adoptados que fueran, son sus hermanos.
Ha vivido por y para ella, despreocupada de todo. Ahora reaparece previo talón de 2 millones de euros, y no lo hace por su causa, sino por dinero y por volver a joderle la vida a sus hijos.
Antonio David no fue absuelto, si no que Antonio David no fue juzgado al archivarse la denuncia por falta de tipicidad, y que no se pudo determinar la existencia de los malos tratos que se denunciaban al dictaminar los forenses, que la patología de Rocío Carrasco era predisposicional y ante la falta de indicios, por tanto, si no había delito, no había imputación y se archivó. Archivo que ha sido convalidado por dos instancias judiciales.
Si Antonio David, demanda a Tele 5 por daños en su honor y por haberle despedido, este caso, la indemnización podría pasar de los 500.000€ teniendo en cuenta lo que gana un colaborador de T5.
Sé que con esto, me voy a echar a más de un enemigo porque no es políticamente correcto.





