“Si la vida esencialmente es un regalo divino, la segunda vida, esa que proviene
de una donación de órganos, es el mejor de los regalos humanos.”
Con la humildad del principiante, pero con la determinación necesaria para cumplir con la palabra dada, encaro la frontal del área de éste espacio público, merced a la invitación que muy amablemente me hace SEVILLAINFO. Por supuesto con muchísima ilusión, porque considero un verdadero honor compartir lugar de opinión con consagrados profesionales del periodismo, comprometidos con la actualidad y con la verdad.
Libertad, esa es la única consigna que he recibido con el encargo de escribir en éste joven medio de comunicación. Después de la vida y la salud, quizás sea la libertad el bien más preciado para el ser humano. Dichoso el que la goza y sabe valorarla.
Apenas ha revirado el mes de enero, frío y helaero, que se divide en dos partes a modo de etapa ciclista. Al principio, tiene un tramo corto, llano, bullicioso, zigzagueante y alegre (puede llegar a dar quíntuples regalos); Después atraviesa un extenso páramo y enfrenta dos pendientes importantes, una rampa el día veinte y otra el día treinta de primera categoría. Todo aquel español que trabaje por cuenta propia ha sufrido en sus piernas y riñones los rigores de este ascenso. Probablemente, una parte importante de los autónomos y pequeños empresarios españoles, cómo los ciclistas y los toreros, también estén fabricados de otra madera.
Y mientras la concurrida grey pedalea extenuada, el selecto grupo de quienes viajan en las motos, en los coches auxiliares o en el helicóptero va retransmitiendo según sus diversos intereses particulares muchos datos estadísticos. Porque enero es el mes de los datos por antonomasia: La creación de empleo durante el año pasado, la evolución de la prima de riesgo, el I.P.C., la «subida» de las pensiones (hay terminaciones que llevan premio seguro), el beneficio de las empresas, el perjuicio de los trabajadores de las anteriores y hasta el nivel de almacenamiento de los pantanos, que menos mal que están construidos, porque si no el agua de los ríos iría toda derechita a donde anunció Jorge Manrique.
Vámonos de frente con la vida. Porque de todas las estadísticas relativas al año pasado que han sido hechas públicas por nuestros dirigentes y sus opositores, las únicas en las que creo son las estadísticas de la vida. Si la vida esencialmente es un regalo divino, la segunda vida, esa que proviene de una donación de órganos es el mejor de los regalos humanos.
España es líder mundial en donación y trasplantes durante 26 años consecutivos; Y en el año 2.017 ha vuelto a superarse a sí misma, al alcanzar los 47 donantes por millón de población, con un total de 2.183 donantes, lo que ha permitido realizar 5.259 trasplantes de órganos. Son cifras que han consolidado internacionalmente a España cómo “el país de los trasplantes”.
Por cierto, Andalucía, encabeza la clasificación a nivel nacional en el número de donantes, en términos absolutos y relativos. Mucho tiene que ver en ello el Doctor Don José Pérez Bernal, uno de esos ángeles terrenales de bata blanca, recientemente jubilado tras 43 años de ejercicio profesional atendiendo la UCI del Hospital Virgen del Rocío y desempeñando la labor de coordinador de trasplantes de Sevilla y Huelva. Un señor que ha consagrado su vida a promover y difundir ese regalo de vida en que consiste la donación de órganos. Y ahí sigue, dando ejemplo de generosidad, pues dedica su tiempo a ejercer de misionero en tierra propia.
Entiendo que el mejor fondo de solidaridad interterritorial, intergeneracional, interclasista e incluso interracial que tenemos en España es la donación de órganos. Miles de españoles de ambos sexos y de todo origen y condición viven gracias a órganos procedentes de otras personas que se los regalaron altruistamente desde cualquier rincón de nuestro reino. Ése es el camino, la verdad y la vida.
TRATO HECHO






1 Comment
Son las nueve y siete minutos. Acabo de leer éste y otros cinco artículos que mi amigo Francisco ha escrito. Y digo «amigo» y no buen amigo porque estas cosas se avisan y no me lo ha dicho hasta hace media hora. Treinta minutos disfrutando.
Cuando me lo dijo le di las gracias, aún rompiendo una costumbre que tengo cuando me regalan un libro de no darlas hasta no haber leído la obra. Pero con él estaba seguro que me podía adelantar y agradecerlo con todo merecimiento.
Además de paisanos somos amigos y, por tanto, conozco que, entre otras cosas, Dios le dio el don de la inteligencia y él lo ha sabido adornar con virtudes. Pero es que el puñetero las tiene todas: las cardinales y las teologales.
La prudencia, que exige su profesión; la justicia, acrisolada en sus estudios universitarios; la fortaleza, que conozco en los avatares de su vida; la fe, que demuestra con sus profundas creencias religiosas; la Esperanza (intencionadamente con mayúscula), que lleva en su pecho insuflado de amor a la Madre de sus amores y de nuestro barrio estepeño y churretero; la Caridad, también intencionadamente con mayúscula, pues junto a la Paz denomina a su hermandad, a la hermandad que habita en la sin par iglesia de Nra. Sra. de los Remedios.
Pero, si es que hay alguien que lee estas palabras apresuradas pero sinceras y cordiales, habrá notado que me he olvidado una virtud teologal: la templanza. Y no porque no la tenga el bueno de «Maroma». alias de su padre heredado con orgullo filial por sus descendientes, sino porque con ella quiero sintetizar lo que me ha demostrado con estos seis pedazos de artículos.
Poeta que viene pidiendo romero y reclamando pregones (atención Consejo de Hermandades de Estepa) en su canto a Andalucía; finísimo articulista de opinión que se deja leer con prosa para el placer y el razonamiento, que convierte en Escuela de Atenas su rincón sevillano de información, escribiendo como el que habla demostrando los valores de lo que ve, dice y hace (estará «jartito» de ver lo que es «dar una palabra» para hablar con propiedad, o fijarse en el detallazo de Paco Robles al reconocer el merecimiento de mi admirado Félix Machuca para otorgarle ese premio, en lugar de hablar del premio en sí, como han hecho casi todos, y, como no, tocar la fibra del lector, con el mérito añadido de hacerlo desde un ángulo que no se ha tocado en todo el día de ayer, cuando todo el mundo, de manera literal y merecida, salía en defensa de la mujer. Va el tío y defiende que en los momentos críticos de la vida es cuando más disparidad de género hay. «en las salas de espera de un hospital hay muchas más damas que caballeros». Sin comentarios. No digo más, sólo que recomendaré su lectura a todos mis amigos .
Recibe un abrazo de quien siempre se ha preciado de ser tu amigo y, a partir de ahora, va a presumir de ello.
Antonio Rivero