La calamitosa situación que padece Gaza por la constante e inmisericorde agresión que le impone cotidianamente Israel ha sido descrita de forma clara y taxativa por dos periódicos de orientación ideológica y editorial distintas.
Agresión constante y continuada de Israel a Gaza
Según un editorial de “País”, aunque oficialmente se encuentre en una situación de alto de fuego desde octubre, la franja es escenario en una situación humanitaria catastrófica y una intolerable violencia letal. Desde la firma de la tregua, el Ejército invasor ha acabado con la vida de más de 1.200 gazatíes y el 60% del territorio está ocupado por las tropas israelitas. Israel obstaculiza las labores de reconstrucción de un enclave donde ha destruido el 80% de las viviendas y de las infraestructuras de agua, electricidad y alcantarillado. La relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, y otros 18 expertos han afirmado que el genocidio y las muertes de civiles continúan sin tregua, e Israel aplica el hambre como castigo colectivo contra una población civil inocente. “Netanyahu cada día que pasa se siente más seguro. La catástrofe humana de la que es el máximo responsable ya no está en el foco principal de la opinión pública mundial, ni en las prioridades de la política exterior de casi ningún Gobierno. Así, envalentonado ante la comprobada falta de consecuencias sobre sus decisiones y con unas elecciones en octubre, Netanyahu se permite aumentar su línea intransigente. Además de incumplir los Acuerdos, la semana pasada se permitió rechazar el Plan de Paz de su aliado Donald Trump. El primer ministro de Israel está convencido de que no rendirá cuentas sobre los crímenes que siguen sucediendo en Gaza y, desgraciadamente, a la vista de la inacción internacional, es posible que tenga razón”.
Para Laura Villalón en su artículo ”El falso alto el fuego en la franja de Gaza, que mata a un niño cada día”, publicado en “El Mundo”, 300 días después de la tregua, Israel ocupa el 60% del enclave, los hospitales funcionan bajo mínimos y las negociaciones de paz se han estancado. Tras la ”nueva normalidad”, los servicios están al borde del colapso y miles de palestinos se encuentran sin hogar. En 2005, EEUU impulsó un Acuerdo para poner fin a los ataques de Israel, abrir los pasos fronterizos a la ayuda humanitaria y poner fin a una ofensiva militar que ha dejado más de 70.000 muertos. Pero la tregua ofrece un mapa de ataques continuos, sin avance significativos en las negociaciones y con gran parte de la población hacinada en un territorio cada vez más pequeño. UNICEF ha contabilizado más de 1.200 muertos -incluidos 300 niños- y 4.000 heridos producidos por el Ejército israelita desde que se declaró el alto el fuego, en “operaciones puntuales” para debilitar la capacidad de Hamas. A éstos se añaden los “asesinatos selectivos” de los que Israel presenta como “bombas de relojería”, porque estarían planeando atacar a Israel. Para el ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, “todos los días deberíamos efectuar asesinatos selectivos en Gaza,. Cada noche unos 30 o 40. No solo aquellos que representan una amenaza inmediata. Hay gente allí que no merece vivir. Ni siquiera son personas”. Jared Kushner -al que Trump ha enviado para “mediar”- ha llegado a un acuerdo con Netanyahu que permite continuar estos ataques y condicionar la aplicación del Acuerdo a la entrega por Hamas de todo su arsenal, para que sea destruido por el general Jasper Jeffers. La cualificación de Kushner para actuar como plenipotenciario de Trump y mediador neutral es la de ser judío militante y mercachifle, aparte de ser el marido de la hija de su padre.
El director regional de UNCEF, Edouard Beigbeder, se ha preguntado si “¿cesará la matanza? ¿llegará la ayuda necesaria? ¿volverá el agua? ¿reabrirán los hospitales y las escuelas?… El desplazamiento de las fuerzas israelitas a partir de la línea amarilla de separación ha reducido a un tercio el territorio habitable para 2.000.000 de palestinos. Las familias se apiñan entre escombros y basuras, expuestas a las inclemencias del tiempo y a enfermedades derivadas de la falta de acceso al agua potable. La infraestructuras destruidas -el 90%-, han aumentado un 9% desde el alto el fuego y el Ejército ha construido nuevos puestos de avanzada y de vigilancia, y levantado barreras de hormigón que fragmentan el escaso territorio ocupado por los palestinos en cantones incomunicados. Israel se muestra decidido a quedarse mucho tiempo sobre el terreno y a aumentar la ocupación de Gaza, so pretexto de que el desarme de Hamas no avanza a su plena satisfacción. Pese a que desde finales de julio la milicia declarara su voluntad de desarmarse de conformidad con el plan propuesto por EEUU y llegara a un acuerdo con Nickolay Mladenov, presidente de la Junta de Paz que supervisa Trump, Israel se niega a retirarse del enclave hasta que Hamas entregue todas sus armas, incluidas las ligeras, que habían sido excluidas en el Acuerdo.
Netanyahu ha fracasado en sus intentos de aniquilar a Hamas y a Hizbollah, y de dar un golpe mortal a Irán, que es lo que pretendía al lanzar un ataque simultáneo en los tres frentes y arrastrar a EEUU en su ambiciosa aventura. En la situación actual, y ante las elecciones generales, las prioridades del líder israelita se centran en unos comicios que no se le presentan de cara. Tras haber construido su dilatada vida política en torno a la imagen de “Mr. Seguridad”, ahora tiene pocos triunfos que vender a sus electores, dado que Irán -pese a los graves daños sufridos por los bombardeos- está más fuerte geoestratégicamente que antes con sus dominio del estrecho de Ormuz. Hamas sigue gobernando en parte de la franja, Trump le ha impuesto una tregua en Líbano, donde resiste Hizbollah, y los Hutíes han abierto otro frente en el mar Rojo. Según la profesora Ilana Shpaizman, la gente ve cómo la persona que se presentó durante años como responsable de la seguridad israelita ha sido e incapaz de ganar la guerra. “No solo ha perdido toda su credibilidad, sino también su reputación”. Según los sondeos, un 38% de los israelitas ve a Netanyahu menos capacitado para ser primer ministro, frente al 49% que se inclina por su rival, el ex-jefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkor, líder del partido Yashar, que ganaría los comicios sacando dos diputados más que el Likud.
Según Lluis Bassets en “El País”, la economía de la atención fabrica enormes agujeros negros, traga guerras, catástrofes y genocidios con una pasmosa velocidad, que solo favorece a los criminales, conforta a los indiferentes y castiga a millones de inocente, que perecen bajo las bombas o desfallecen hambrientos. “Así sucede en Gaza, uno de los mayores y desatendidos infiernos en el que sufren injusto castigo más de dos millones de personas supervivientes de la guerra, hacinadas bajo las ruinas, de vez en cuando bombardeadas por el Ejército de Israel, y siempre sometidos a unas miserables condiciones de vida que deberían sonrojar a la humanidad entera”.
La aún mas ignorada agresión de Israel a Cisjordania
Mientras los gazatíes pugnan por atraer la atención internacional sobre la permanente y cotidiana agresión que sufren en lo que queda de su territorio, sus hermanos cisjordanos se ven sometidos a una cruel colonización en toda regla por la extrema derecha de Israel, con la connivencia y la colaboración activa de la fuerzas de ocupación israelita, en contra de las normas del Derecho Internacional, tal como ha sido reconocido en diversas resoluciones por el Tribunal Internacional de Justicia. En 2004, el TIJ condenó la construcción por Israel de un muro que partía a Cisjordania de norte a sur y la dividía en “bantustanes” incomunicados entre sí, e indicó que debería ser rechazado por todos los Estados, pero el Gobierno israelita no hizo el menor caso y siguió con su política de ocupación de Cisjordania mediante el establecimiento de nuevos colonias. En 2024, el Tribunal afirmó que los territorios palestinos ocupados formaban una entidad única que comprendía Cisjordania y Gaza, y que su ocupación y control y su negativa a reconocer al pueblo palestino el derecho a la libre determinación violaban principios fundamentales del Derecho Internacional, y convertían en ilegal la presencia de colonos israelitas en el territorio, por lo que Israel estaba obligado a desmantelar los asentamientos existentes y a repatriar a sus ocupantes. El Gobierno israelita no solo hizo caso omiso de la resolución, sino que incrementó el número de colonia ilegales e impulsó el aislamiento de los enclaves teóricamente gobernados por la Autoridad Nacional Palestina.
Recientemente ha seguido impulsando su Plan de asentamientos E-1 mediante la construcción de 1.234 viviendas para colonos en una franja clave entre Jerusalén y la colonia de Maale Adunin, que dividiría físicamente a Cisjordania de norte a sur y dejaría aislado a Jerusalén-Este, rompiendo así la continuidad territorial e imposibilitando la solución de dos Estados y la creación de un Estado palestino independiente. El pasado día 20, Alemania, Bélgica, Canadá, España, Francia, Gran Bretaña, Italia, Noruega y Países Bajos condenaron esta decisión por considerarla ilegal. “En un momento de grave inestabilidad en Cisjordania, con niveles de violencia sin precedentes por parte de los colonos israelitas contra civiles, y de serias restricciones a la economía palestina, esta decisión resultará aún más preocupante”. Los asentamientos de colonos en Cisjordania son ilegales y contrarios al Derecho Internacional, según han declarado repetidamente el Consejo de Seguridad y el TIJ, por lo que “exhortamos al Gobierno israelita a retirar inmediatamente estos proyectos y poner fin a la expansión de los asentamientos en Cisjordania. Estas medidas no solo nos alejarían aún más de la paz, sino que continuarán debilitando la posición de Israel en la esfera internacional”. Advirtieron a las empresas contratistas sobre las consecuencias legales, políticas y reputacionales que producirían su eventual participación en las licitaciones para la construcción de las viviendas en los territorios ocupados, ya que se convertirían en cómplices de graves violaciones del Derecho Internacional. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha declarado que el Plan israelita es una amenaza existencial para la continuidad territorial de un Estado palestino y el Papa León XIV ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que garantice el proceso hacía una solución de dos Estados, con el fin de lograr una paz justa y duradera. El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha contestado que “el pueblo judío tiene derecho a vivir en toda la tierra de Israel”.
Según ha informado la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, se ha producido por parte de colonos israelitas una media de seis incidentes al día en Cisjordania, incluidos robos, actos de vandalismo, ocupaciones, incendios intencionados, agresiones y asesinatos, que suelen quedar impunes. Una muestra significativa de la arbitraria actuación de Israel es lo que está ocurriendo en la aldea de Qusra, donde el ciudadano norteamericano de origen palestino, Loui Ridi, lleva diez días encerrado en su casa con otras nueve persona, sin poder salir ni a hacer la compra. Los colonos radicales cercaron la casa y cortaron el agua y la electricidad. Cuando EEUU protestó en defensa de su nacional, el Gobierno israelita desplegó soldados en la zona para supuestamente proteger a los cercados y el Ejército declaró “zona militar cerrada” la loma en la que se alzan las casas cercadas, lo que implica la prohibición de acceso a los civiles, pero los colonos siguen circulando y presionando a sus anchas con la connivencia de las tropas israelitas con las que confraternizan.
Se trata de un puro esperpento, que no parece interesar, y menos preocupar, al resto del mundo, porque la impunidad de Israel es absoluta. Como ha observado Bassets, si Trump es maestro de la atención, Netanyahu sobresale en la hipnosis de la seguridad. Todo le está permitido con tal con tal de mantener viva un arma política tan eficaz, con la que Israel mantiene bloqueado el Plan de Paz para Gaza y persiste en su ocupación militar. El Gobierno israelita no permite la presencia de un solo periodista extranjero en Gaza o en Cisjordania, para impedir que las cámaras de todo el planeta muestren imágenes de las atrocidades que comete. Si la obediencia debida a las órdenes genocidas de Hitler en el caso de Adolf Eichmann fue explicada por Hannah Arendt por la “banalidad del mal”, el olvido y la indiferencia ante el infierno que se está produciendo en Palestina podría explicarse por la “banalización internacional del horror”, próxima a la enfermedad moral detectada por la pensadora judía.
Estrafalaria y contradictoria gestión de Trump para intentar salir vivo del conflicto iraní
Trump está desesperado por salir del embrollo en que se ha metido por escuchar los cantos de sirena de Netanyahu, pero su inconmensurable ego no le permite reconocer que se equivocó y buscar una solución lo menos traumática y perjudicial posible para EEUU dadas las circunstancias adversas. Llegó a un acuerdo gaseoso e impreciso enormemente favorable para Irán, pero ni siquiera así se conformaron los ayatolas y pidieron apretar aún más las tuercas, sobre todo en la garantía de su control sobre el estrecho de Ormuz. Trump quiere buscar una salida, mediante la cual no solo salve la cara, sino que acredite que EEUU ha salido vencedor en el lance, y va correteando como pollo sin cabeza haciendo patéticas declaraciones cada vez más inverosímiles. Vencido el plazo de caducidad del Memorándum de 14 puntos, nadie da ya un centavo por su supervivencia y no es más que un papel mojado. Trump descartó renovarlo y reiteró que Irán estaba dispuesto a llegar a un pacto. “Ellos quieren llegar a un acuerdo, pero no van a cerrar el tipo de acuerdo que yo considero necesario”, y aseguró -contra toda evidencia- que no tenía ninguna prisa, e insistió en dar por derrotado a su rival, “que deberá ondear la bandera blanca de la rendición”.
Trump se metió imprudentemente hasta el corvejón en una laberíntica guerra regional y, aunque quiera encontrar una salida honrosa, nadie le pone tantas dificultades como su propio socio que, primero lo arrastró a la guerra, y luego se pelea con él por el control de sus efectos sobre el calendario electoral, ya que ambos han entrado en conflicto con el calendario. A éste -citado con las urnas el 27 de octubre- le conviene llegar a tal fecha en plena efervescencia bélica con Irán y Palestina, mientras que aquél se jugará las habichuelas políticas el 3 de noviembre en las elecciones de mitad del mandato, si -como ha observado Bassets- no consigue antes abrir al tráfico marítimo el estrecho de Ormuz, declararse vencedor en la guerra con Irán, avanzar en su improbable Plan de Paz para Gaza, y evitar más motivos de escándalo para sus aliados árabes por el trato infame que ha permitido que Israel aplique a los palestinos. Las supuestas treguas de Trump y Netanyahu no pueden ser más cruentas en ese profundo agujero negro de la desatención y del olvido que es el hoy el Oriente Próximo. “Gaza compite con Cisjordania y ambas con el sur del Líbano, el estrecho de Ormuz e incluso con los hutíes del Yemen, bajo la batuta del director de la orquesta y maestro en atraer la atención mundial que es Donald Trump”. En las decretadas por éste, “se sigue disparando, sus planes de paz nunca empiezan a aplicarse y sus bravuconadas belicistas terminan diluidas en las advertencias de los mercados y el descontento entre sus propios partidarios”. Su penúltimo disparate ha sido afirmar que, “ después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado de forma contundente, muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de EEUU”, uno más tras Canadá Groenlandia y Panamá . Si el Papa en sus buenos tiempos podía mediante una bula dividir las Indias entre España y Portugal, por qué no va a poder hacer algo semejante el hombre más poderosos de la tierra en nuestro tiempo?…
Según la profesor Luz Gómez, la unidad de los líderes iraníes gracias a su control del estrecho de Ormuz ha acallado posibles diferencias sobre otros puntos y, aunque las discrepancias hayan sido más palabrería que otra cosa, la disputa entre pragmáticos y dogmáticos se ha zanjado a favor de los segundos, esto es, del líder supremo frente al presidente de la República, y de la continuidad del régimen cuya destrucción proclamaron EEUU e Israel cuando lanzaron la guerra hace cinco meses. Este último -que hubiera preferido una confrontación más tradicional, puramente militar- ha hecho lo posible para explotar la situación. “Si ya con el genocidio de Gaza había logrado marcar el ritmo de acuerdos, la invasión y la futurología en Palestina, Líbano y Siria, ahora intenta no perder comba y adapta rse al nuevo marco”. En realidad, a quien más perjudica esta inestabilidad cronificada es a los Estados árabes del Golfo, que han descubierto que sus intereses económicos y de seguridad han dejado de ser una prioridad para EEUU. Ahora, Arabia Saudita acaba de dar un paso inaudito, al firmar junto con Turquía y Pakistán, el Pacto de La Meca, un Acuerdo al otánico modo que prevé acudir en defensa de cualquiera de los aliados en caso de ataque externo. Los otros Estados del Golfo, que tienen concertados Acuerdos de Defensa con EEUU y cuentan con importantes bases militares estadounidenses en su territorio, se están dando cuenta, tras los desaforados ataques de Irán, que el paragua protector que hasta ahora les ha ofrecido su gran aliado no es tan eficaz como pensaban, y tendrán que empezar a contemplar otras alternativas ante la impotencia norteamericana en la región. A la vista de esta situación, Irán es quien está saliendo ganador de una guerra que el régimen iraní no buscó, pero que ha sabido aprovechar para potenciar su posición geoestratégica al dominar el estrecho de Ormuz y controlar el tráfico marítimo por él, con las consiguientes consecuencias militares, políticas y económicas. Ello ha supuesto una alteración muy significativa en la situación en el Golfo y en todo el Próximo Oriente.
Trump ha perdido una vez más los papeles y critica y amenaza a países aliados como Omán, por sus escarceos para llegar a un Acuerdo con Irán con el fin de controlar el estrecho de Ormuz y establecer algún tipo de peaje a los buques que por él transiten. En su paranoica verborrea, el presidente le ha advertido que será severamente castigado si sigue con sus contactos con Irán para establecer algún tipo de mecanismo de peaje conjunto. “Si se interpone en nuestro camino, les bombardearemos sin piedad” (¡!). El portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Ismail Baqael, ha informado de que se había llegado a un entendimiento con el Estado vecino sobre el mapa de rutas de entrada y salida en el estrecho, y se estaban ultimando los detalles técnicos, por lo que era inminente la firma de un Acuerdo para gestionar el tráfico marítimo en Ormuz. ¿Atacaria EEUU a su aliado omanita en el caso de que se materializara el Acuerdo? Aunque parezca surrealista, no cabe descartar esta posibilidad.
En su variante y disparatada andadura, Trump ha cambiado una vez más de tercio y ahora ha amenazado a Irán con “la operación económica más destructiva jamás tomaba contra ningún país”, y prometido extender el castigo financiero a cuantos países ayuden o hagan negocios con él, con unas represalias que pretenden aislarlo aun más y que, pese a que se le vienen aplicando desde hace años, no han conseguido aniquilar económicamente al régimen, que aguanta como un estoicismo espartano toda clase de sanciones, presiones y amenazas. Con su fantasía hiperbólica, Trump ha descrito su decisión como el “Día D Económico”, refiriéndose a aquel 6 de junio de 1944 en el que se produjo el desembarco aliado en Normandía, que cambió el curso de la Historia contemporánea. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, lo ha calificado de “terrorismo económico” y declarado que no es más que una distracción de la propia crisis que enfrenta EEUU, con una deuda sin precedentes que ha superado la barrera psicológica de los $40 billones y está por encima del 100%del PIB, su nivel más alto desde el fin de la II Guerra Mundial.
El nuevo apretamiento de tuerca económico se produce, sin embargo, en un momento crítico para Teherán, con una inflación desbocada que supera el 80% interanual y llega hasta el 190% en ciertos productos alimenticios básicos como el pollo. Trump tiene una serie de cartas para presionar al régimen iraní, si bien todas las opciones amenazan con provocar más inestabilidad en todos los países del Golfo afectados por el conflicto. El presidente firmó el pasado mes de enero una orden ejecutiva que le permitía imponer aranceles de hasta el 25% sobre los bienes importado de países que compraran petróleo iraní y en abril elevó la apuesta con una amenaza el 50% para los que suministraran armas a Irán, pero la Corte Suprema estadounidense retiró al presidente la principal base legal que utilizaba para imponer dichos aranceles de forma directa. EEUU está presionando a Emiratos Arabia Unidos -el más importante socio comercial de Irán- para que tome medidas contra las redes financieras iraníes que operan en el país, y EAU ha anunciado la suspensión de todas sus actividades comerciales, intercambios y transacciones financieras con Irán, tras haber detectado dos misiles lanzados desde ese país. El embargo emiratí puede ser más dañino para Irán que las sanciones estadounidenses.
Trump también trata de zafarse de sus problemas con sus ataque contra la Corte PenaI Internacional, a cuya presidenta, 8 jueces y 4 fiscales ha sancionado, al excluirlos del sistema financiero estadounidense con el que operan la mayoría de los bancos a nivel internacional. La CPI ha calificado estas sanciones de “ataque flagrante contra la independencia de una institución judicial”. Marco Rubio considera a la Corte como una amenaza para la soberanía nacional -y los intereses de Israel,- por lo que ha abogado por su desmontaje “ladrillo a ladrillo. Hegseth ha instado a los Estados americanos a que abandonen la CPI, y Venezuela le ha hecho caso y Colombia se lo está pensando. EEUU sigue la pauta de Rusia, que ha condenado a varios juristas de la Corte hasta a 15 años de prisión por enjuiciar a Putin. Antonio Costa ha manifestado que la UE se mantiene firmemente del lado de la Corte, que “ayuda a brindar justicia a las víctimas de algunos de los crímenes más horrendos del mundo”. Para el presidente de “Transparencia Internacional”, José Ugaz, con el acceso al poder de regímenes autoritarios o populistas, se ha propagado un discurso basado en un falso concepto de soberanía, que cuestiona la aceptación de sistemas de justicia supranacionales. El debilitamiento de la CPI va mucho más allá del propio Tribunal, porque implicaría “un incremento irracional de la impunidad”. Según “El País” es la única alternativa a la ley del más fuerte que tratan de imponer Trump, Netanyahu y Putin.





