La patética e incluso ridícula coyuntura política andaluza desde comienzos del pasado verano hasta el día de hoy, me ha traído a la memoria el libro de Margarite Duras «Un dique contra el pacífico» que leí hace muchísimos años y donde la escritora narra el esfuerzo de una familia empeñada en levantar un muro de bambú contra las marejadas que inundaban todos los años su finca en la Indochina francesa. Esfuerzo inútil, porque el Pacífico estaba ahí y no podía ser rechazado. Hoy, Vox está ahí, y ha llegado a Andalucía para quedarse, y nunca nuestro Constructor de muros podrá hacer nada para evitarlo; de modo que solo caben dos posibilidades para Andalucía y España: o un inteligente gobierno de coalición PP-Vox o bien la renuncia para siempre del Partido Popular a gobernar mañana en España.
Lo que resulta imposible después de vistos los resultados de las últimas elecciones regionales es hacer realidad el sueño idílico de Don Juan Manuel Moreno: mantener el presente gobierno andaluz con Vox al mismo tiempo que se permite continuos gestos de desprecio hacia el partido de Abascal para que la opinión (eso piensa) no le confunda con un partido ultra. Pero se equivoca Don Juan Manuel al no superar sus miedos reverenciales, porque en nuestro país se perdió el miedo a Vox, que solo un supino ignorante de la Historia como el Constructor de muros puede confundir a los partidos ultras de hoy nada menos que con el nacismo.
Eso sí, también Vox debe poner algo de su parte. Déjese ya de extravagancias imposibles; distinga entre lo que es el programa máximo de un partido de su discurso coyuntural, y comprenda que el siglo XXI no se parece nada al siglo XX. Hace bien Vox, en pincharle a Juanma en el trasero a fin de que no se duerma en sus complejos. Por más que tampoco deben olvidar ambos socios que en el siglo XXI ya no son posibles ni el asalto al Palacio de Invierno ni la Marcha sobre Roma. En suma, ahora que se derrumba el Sanchismo y se abre dura Campaña electoral, una discordancia entre nuestras dos derechas complementarias, una voz altisonante, puede resucitar a Sánchez para siempre.





