Hace poco me hizo reflexionar la lectura de un artículo de mi admirado escritor y académico Pérez Reverte en el que decía que Mucho de lo que creemos nuevo es simplemente lo que creíamos olvidado. Días antes había mantenido una conversación con Carlos, el responsable de Foto Cine Raillo en la avenida de la Cruz Roja, un clásico en el mundo de la fotografía, en la que me decía “Mira Alberto, no te puedes ni imaginar cómo se está volviendo a poner de moda la fotografía de carrete, sobre todo entre la gente más joven, que siente curiosidad por la química del revelado y que ha redescubierto que la foto “tiro a tiro” es mucho más gratificante que la de los móviles “a ráfaga”. El precio es más caro que en nuestros tiempos, pero para ellos es una gozada la magia de conjugar las ASAS, la velocidad y la apertura del diafragma”
No pude por menos de sonreír, porque hacía unas semanas había estado desalojando de enseres la casa de mi madre, recientemente fallecida, me había visto en la tesitura de desprenderme de una fabulosa colección de LP (Long play, discos de vinilo de gran tamaño), y alguien me dijo que se cotizaban muy caros, y que hay verdaderos frikis de estos artilugios que, con la llegada de los CDs, muchos pensaron que pasarían a mejor vida, y que cada vez se valora más la pureza de su sonido.
Antes de que el olor provocado por la molécula orgánica 2 noneal (el que parece que todos los que dejamos atrás los cuarenta años desprendemos de nuestro cuerpo) impregne este artículo, debo decirles que, curiosamente, son los más jóvenes los que empiezan a disfrutar con estos “descubrimientos”, que, cual ave fénix, están resurgiendo, y que la mejor prueba de ello nos la están dando los clásicos futbolines de toda la vida.
Jugar al futbolín es como montar en bicicleta: no se olvida, y basta con dos o tres partidas para recuperar el juego de muñeca que provoca ese disparo potente del defensa que atraviesa el tablero e impide ver como la bola blanca entra en la portería contraria; el arrastre del extremo previo al chut que introduce el pequeño esférico alba en el marco del oponente, o esa forma de ocultar la pelotita con movimientos hacia delante y hacia atrás que impiden al portero del otro equipo adivinar por donde se la van a colar. El arte no se explica, se siente.
Como el dominó y las cartas, es un juego que genera un público expectante, que en este caso sí puede opinar y animar a los contrincantes, con un vaso de cerveza en la mano, o esperando turno, previa aceptación de la regla sagrada del que pierde, paga. En Sevilla, los fabricantes tenían el detalle de pintar a los muñecos de un equipo de blanco sevillista y al otro de verdiblanco bético, lo que invitaba a tomar partido a los jugadores por situarse a uno u otro lado de la mesa.
El futbolín ha salido del bar y ha entrado en los pabellones de deporte, como las mesas de ping pong. Zaragoza será la sede de la Copa del Mundo 2025 el próximo mes de junio, y es que España es top en la modalidad de dos piernas. La modalidad de una sola pierna es la que más se juega en el extranjero, pues en nuestra península sólo se practica en Madrid, Canarias y las Vascongadas.
Los hermanos Borja y Álvaro García, de 20 y 23 años, han sido 40 veces campeones de España en distintas modalidades, tienen más de 240.000 seguidores en Tik Tok, y casi 100.000 en Instagram. ¡Quién le iba decir al inventor español Alejandro Finisterre, cuando lo patentó en 1937 para los niños que no podían jugar al fútbol por las heridas provocadas por la guerra, que iba a tener tanto éxito! Como tantos inventores, no se benefició de su creación por encontrarse exiliado hasta su vuelta a España, cuando la Transición, momento en que se maravilló al ver cómo se había extendido su invento.
Hoy hay más de 12.000 jugadores federados en España, pero de ellos unos 900 entrenan diariamente y compiten semanalmente en sus respectivos clubes, y si los jugadores quieren puntuar en el ranking nacional, tienen que viajar de torneo en torneo. Todo está reglado. Cada año se juega la Champions a nivel internacional, y cada dos años el Mundial de Naciones, que como dijimos al principio, en 2025 tendrá lugar a orillas del Ebro. Aficionados y, sobre todo, profesionales,reclaman que el futbolín sea considerado un deporte oficial en España, como ya ocurre en países como Suiza, Austria, Eslovenia, China o Arabia Saudí.
Lejos quedan en nuestro recuerdo aquellos billares donde se concentraban mesas de ping pong y futbolines, como los de la avenida Cruz Roja, y más recientemente el karaoke de San Julián, pero intuyo un próximo resurgir en cuanto las nuevas generaciones redescubran el encanto de este juego. Nihil sub sole novum.
(Dedicado a mis antiguos compañeros Agustín, Benito y Tomás, del instituto San Isidoro, por tantas partidas disfrutadas en nuetro trayecto de vuelta a casa).
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com





