A lo largo de nuestra vida siempre hay acontecimientos que asociamos al lugar donde nos encontrábamos cuando ocurrieron. Así, por ejemplo, aquella mañana del lunes dos de agosto de 1976, estaba en el colegio de la SAFA del Puerto de Santa María en un curso de verano, y camino del desayuno me dieron la triste noticia: la cantante Cecilia había muerto en accidente de automóvil hacía unas horas en Colinas de Trasmonte, un pueblo de Zamora. El día anterior se habían clausurado los juegos olímpicos de Montreal, los de la inolvidable Nadia Comanecci, y un mes antes había sido nombrado Adolfo Suárez presidente del gobierno de España.
No podía ser. Tan joven, 27 años, tan llena de vida, camino de la cima de su carrera artística, con su reciente éxito “Amor de medianoche”, que había quedado en el segundo puesto en el último festival de la OTI (canciones latinas a concurso entre 1972 y 2000)… Se hacía difícil pensar que ya no estaba entre nosotros.
De su valentía y su arrojo a la hora de escribir sus canciones, nos dan idea las veces que la censura tuvo que intervenir para modificar sus letras. Para los que no vivieron aquellos años, les resultará difícil entender que hubiera una censura oficial, hasta el uno de diciembre de 1977, que modificara las letras de las canciones. Por ejemplo, en la canción “Dama, dama” (1972), una crítica a la moral puritana, se sustituyó la frase “algún desliz con el sexto” por “algún desliz inconexo”, y en una de sus más famosas canciones, “Mi querida España” (1975), se cambió la expresión “esa España viva, esa España muerta” por “esa España mía, esa España nuestra”, a lo que ella accedía en sus grabaciones, pero que luego cantaba en versión original en sus actuaciones en directo.
En mi modesta opinión, cuando en una canción hay letra, manda la letra, y todo lo demás (música, escena, luz, vestuario, …) se pone al servicio de ésta, que en sus composiciones eran lúcidas, profundas, amables y radicales. Prototipo de la canción protesta feminista son dignos de escuchar atentamente, entre otras, los mensajes de “Nada de nada” (1972) con un toque existencialista, la ya mencionada “Dama, dama” y la cara B del disco single de esta última, la canción “Fui”, que me acercó por primera vez a lo que debe sentir una mujer que ha sido utilizada como juguete sexual y es olvidada de inmediato: su letra bien podría convertirse en el himno del movimiento “Me too”.
Como cantaba Miguel Aceves Mejía, nuestra mezzosoprano se fue pronto, como los elegidos, en plena gloria y en plena juventud. Evangelina Sobredo Galanes, este era su nombre de pila, adoptó el nombre artístico de Cecilia como un guiño al famoso tema musical de Simon y Garfunkel, dúo americano que tomaba como referencia a la hora de imprimirle ritmo y melodía a sus canciones.
Escribió temas para artistas como Julio Iglesias, Massiel, Mocedades y Rocío Jurado, y a partir de su muerte muchos artistas le rindieron homenaje: María Ostiz, Miguel Bosé, Juan Erasmo Mochi, Betty Misiego, “Parrita”, Silvia Tortosa, Elsa Baeza, Paloma San Basilio, … Y otros versionaron sus canciones: Manzanita, Rocío Dúrcal, El Canto del Loco, Amaral, … Me resulta curioso que para la que hoy es mi esposa siga siendo “Un ramito de violetas” (1975) su canción favorita, como para muchas mujeres de nuestra generación, a pesar del tiempo transcurrido.
Finalmente, en su tercer y último álbum LP, se unió a ese grupo de artistas (Miguel Bosé, Plácido Domingo, José Luis Perales, …) que le dedicó un tema a Sevilla, canción sentida, romántica, con reminiscencias cofrades y en cuyo estribillo parecía despedirse de nosotros:
Sevilla se muere de amor, no quiere morir callada,
quiere morir con el Sol iluminando su cara.
Quién te escuchara cantar ahora en directo, Cecilia. Qué bien nos sentaría, y qué bien le vendría a tu querida España, esa en la que hoy nos obligan a pertenecer a un bando. Amansarías hasta las más feroces de las fieras.
PD: Invito a mis lectores a entrar en youtube y escuchar plácidamente cualquiera de sus canciones. Es el mejor homenaje a nuestra magistral trovadora.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com
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6 Comments
¡¡Qué bonito homenaje, Alberto!!
Cecilia era la mujer que yo quería ser cuando fuera mayor. Ella se fue cuando yo apenas era una adolescente y, aún ahora, la sigo admirando
Gracias por este precioso recuerdo.
Hola buenas m llamo Alejandro y yo tenía 3añitos cuando Cecilia nos dejos ,he escuchado sus canciones en internet y son preciosas canciones y m encantan era una pedazo de artistas de la cabeza a los pies un besazo para ella
Pero como sabes tanto!!!!! Eres alucinante!!! También has hecho recordar dónde me encontraba en ese momento.
Cecilia siempre en nuestra memoria. Desconocía todo lo que comentas. Gracias por compartirlo. Me ha encantado.
Buenos días. 😘😘😘😘😘
Gracias por traernos a la memoria a Cecilia amigo Alberto. Su recuerdo musical es un bálsamo para el espíritu en medio de la locura que vivimos. Su lucidez y afiladas letras hubieran hecho de ella hoy en día un personaje digno de admiración y de cuyo mito se hubieran querido aprovechar los progres-socialdemócratas-indignado.s Cuanta falta nos hace en el 2021 una mujer como Cecilia. A su talento, adelantado a su tiempo, se une su elegancia a la hora de expresarlo en forma de canciones…. Lo dicho, mil gracias. Ah¡ y no te extrañe que el ramito de violetas aún no se haya marchitado. La canción es simplemente una obra de arte.
Muy buena semblanza (artística y humana) de Cecilia. Una de nuestras más grandes cantantes y creadoras de siempre.
Un ramito de violetas fue un éxito tremendo desde el mismo instante de su edición en single, el mayor de Cecilia hasta entonces. La canción ha crecido con el paso de los años hasta niveles insospechados, convirtiéndose en uno de esos clásicos que no saben de la erosión del tiempo y conociendo multitud de versiones. Manzanita logró un éxito formidable en 1981 con la que probablemente sea la mejor relectura, a su modo y rumbeándola levemente.
Cuarenta y cinco años después, su personalidad y sus canciones nos siguen inspirando. Como cantaba Gilbert Bécaud: “Tu as bien traversé le temps” [““Has resistido la prueba del tiempo”].
Muchísimas gracias Alberto y un fuerte abrazo.
Muy buena columna, casi de investigación me atrevería a decir.
Fue una gran cantante, una poeta social.
Grandioso homenaje el que le hace.