Montse Mínguez: “Quiero dejar claro que no soy responsable de cada decisión económica de mi consorte. Él lleva todo el papeleo muy bien. De hecho todos sus desahucios se han consumado sin que ningún inquilino ponga una pega y sin ninguna concentración de perroflautas para impedirlos”
Sábado, 17 de octubre. Fuenlabrada. Centro de Arte Tomás y Valiente. Hora: 10:00. Puertas cerradas. Móviles boca abajo, excepto uno que ilumina la cara del primer alcalde de Atapuerca. Una pantalla LED resplandece: “Por una vivienda digna”. Voces desde la calle: “Pedro Sánchez, hijo…”. Se celebra un comité Federal del PSOE, mientras se hace tiempo de cara al acto público posterior, previsto para las 11:30.
En torno a la mesa presidencial, Pedro Sánchez, Montse Mínguez, Óscar López, Óscar Puente y María Jesús Montero. Hay dos ministros invitados: Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. Sobre ella reposan una carpeta rotulada “Ceuta”, otra “Nuestras aguas territoriales” y una tercera titulada “Vivienda: no abrir hasta después de las elecciones”.
PEDRO SÁNCHEZ (P.S.): Compañeras, compañeros… Fernando, gracias por venir. Tenemos tres asuntos menores: Marruecos, fronteras y vivienda; dos trascendentes: Montse “Buitre” y Begoña. Y el sexto que, como siempre, no figura en el orden del día: cómo conseguir que mañana los periódicos hablen de otra cosa.
MARGARITA ROBLES (M.R.): Pedro, con la venia, ya que aquí estoy de invitada. La frontera de Ceuta va a implosionar…
GRANDE-MARLASKA (G.M.) (Cortando a la ministra): Yo también estoy de invitada pero me siento como en casa. Sobre Marruecos necesitamos rigor, coordinación y una política migratoria humanitaria.
P.S.: De acuerdo, Margarita, Fernando, gracias. Hasta aquí resueltos dos de los asuntos menores…
G.M.: Bueno, solo una cosa más: si una persona marroquí solicita protección alegando que corre peligro por su orientación sexual, su caso debe examinarse individualmente en un procedimiento. Al día de hoy tenemos a cinco marroquíes homosexuales.
P.S.: Correcto. Pero también debemos impedir que el procedimiento se convierta en un coladero, como hacemos habitualmente.
M.R.: La expresión “coladero” queda muy bien en una tertulia. En un expediente judicial, en cambio, hacen falta pruebas, hechos individualizados y una resolución motivada.
ÓSCAR LÓPEZ (O.L.): Podríamos crear un protocolo de verificación reforzada.
G.M.: Así es, Óscar. Lo esencial es que no se humille a nadie ni se le someta a pruebas invasivas para demostrar su orientación sexual. Eso sería inadmisible. La evaluación debe realizarse mediante procedimientos respetuosos, entrevistas adecuadas y garantías jurídicas. Y, yo como magistrado, soy quien debería hacer esos interrogatorios.
P.S.: De acuerdo. Concedido. Ahora sí, resueltos dos de los asuntos menores… vayamos al tercero. Nuestra posición es clara: la vivienda es un derecho, no un negocio.
MONTSE MÍNGUEZ (M.M.): Completamente de acuerdo, Pedro.
M.R.: Me alegra escuchar eso, Montse. Entonces supongo que todos los presentes estaremos dispuestos a publicar nuestro patrimonio inmobiliario, las condiciones de nuestros alquileres y las ayudas que recibimos. Comienzo yo: tengo dos viviendas, una en Madrid y otra en Asturias.
(Silencio en la sala que lleva el nombre de una víctima de ETA, el mismo que estaría revolviéndose en su tumba si presenciara la escena).
M.M. (rompiendo el silencio sepulcral): Margarita, ¿y del medio millón de euros que tienes en el banco, no hablamos? A ver… no confundamos el debate político con la vida privada de las familias, sobre todo cuando todo se hace dentro de la legalidad.
O.L.: ¿A quién le importa que yo sea propietario de cuatro viviendas y un garaje entre Segovia y Madrid y que solo cuente con 60.000 euros en cuentas bancarias? La transparencia es fundamental, pero tampoco podemos convertir cada declaración patrimonial en una serie de Netflix.
M.R.: No, tanto no, pero bastaría con una hoja de cálculo. Suele ser mucho más terrorífica.
P.S.: Montse, ya se está hablando públicamente de lo que todos sabíamos: que tu pareja tiene más de treinta viviendas. Hasta ahora todo estaba bien, pero una vez que el facha de Chicote te ha desenmascarado públicamente, entenderás que la cuestión política es incómoda.
M.M.: ¿Incómoda para quién? ¿Para el partido que defiende el derecho a la vivienda o para el partido que tiene que explicar que sus dirigentes están forrados de ladrillo por todas partes menos por una? Porque yo no soy la única… ya lo estamos viendo.
O.L.: Lo importante es distinguir entre poseer viviendas y especular con ellas.
M.R.: Por supuesto. Y entre defender la sanidad pública y tener seguro privado. Y entre predicar austeridad y viajar en Falcon. Y entre la decencia y hacer la carrera política con sobres de las saunas de su suegro. Perdonad, como voy de número dos me he crecido.
M.M.: Quiero dejar claro que no soy responsable de cada decisión económica de mi consorte. Él lleva todo el papeleo muy bien. De hecho todos sus desahucios se han consumado sin que ningún inquilino ponga una pega y sin ninguna concentración de perroflautas para impedirlos.
P.S.: Todo es razonable, pero no podemos presumir públicamente de eso. Hay que conseguir que nuestro ganado siga pastando y, para ello, al final de este acto vamos a dar a conocer tu dimisión.
M.M.: ¿Mi qué?
P.S.: Sí, acabas de manifestar que dejas la portavocía de la Ejecutiva Federal del PSOE, que renuncias a tu puesto en la Ejecutiva Federal como secretaria de Estudios y Programas y que no te presentarás al Congreso en las elecciones del 29 de noviembre… Y también que renuncias al acta de diputada.
O.L.: Bueno, Pedro, para. Quizá no tanto. Montse debería reconsiderar esto último.
M.M.: ¿Yo reconsiderar? ¡Me estáis poniendo en la puta calle!
P.S.: Tiene razón Óscar. Acepto que no renuncies a tu acta de diputada. Tenemos que seguir riéndonos de la Constitución y en la Diputación Permanente necesitamos tu voto para descojonarnos de la soberanía popular.
M.M.: O sea, me echáis y me utilizáis.
P.S.: Como a todos y a todas, Montse. Como a Fernando también. Además, tú no vas a la puta calle. Tienes tres viviendas propias y más de treinta inmuebles para elegir, especular y seguir haciéndote una millonaria consorte de dos pares de huevos.
M.M.: ¿Ah, sí? ¿Y Óscar sí sigue? ¿Desahucia a un vecino enfrente de Maricarmen y se queda tan pancho?
O.L.: Querido presidente, creo que debemos abordar ese asunto que también Chicote pretende utilizar contra mí.
P.S.: Adelante.
O.L.: No podemos convertir el asunto de una vivienda vinculada a una entidad pública en un escándalo.
P.S.: Óscar, te comprendo pero tampoco puedes pedir que se investigue todo cuando afecta a los demás y que se aplique el beneficio de la duda cuando te afecta a ti.
O.L.: No estoy pidiendo un trato de favor. Estoy pidiendo contexto.
M.R.: El contexto es magnífico. En España, un ciudadano corriente, ante el banco, presenta nóminas, fianza, avalista y dos riñones. En cambio, cuando ha de hacerlo ante MUFACE, descubre de repente que lo verdaderamente importante es el contexto.
O.L.: Esa comparación es demagógica.
M.R.: Naturalmente. La demagogia consiste en querer comparar dos situaciones incómodamente idénticas.
M.M.: Lo que deberíamos hacer es aplicar el mismo criterio a todos.
P.S. (en tono sarcástico): Exactamente. Y publicar las conclusiones antes de las elecciones. En fin… aquí acaba el punto tercero. Comencemos con el cuarto: la oposición lleva semanas hablando de mi entorno familiar. Begoña, mi hermano, mi suegro… Siempre lo mismo.
M.R.: Pedro, una cosa es criticar la utilización política de los familiares y otra que… ¡vaya ganao que tienes alrededor!
P.S.: ¡Margarita, recuerda que estás de invitada y lo mismo que Montse ya no es número uno por Lleida, tú ya mismo no eres número dos por Madrid! No he dicho eso. He dicho que, si siguen utilizando a mi familia como munición electoral, quizá haya que dar una respuesta política.
O.L.:¿Una comparecencia en el Palacio Real?
P.S.: Algo más contundente. Si hace falta, los pongo en las listas.
(Silencio absoluto)
M.M.: ¿A tu mujer?
P.S.: Si hace falta.
O.L.:¿A tu hermano también?
P.S.: Si hace falta.
M.R.: ¿Y a tu suegro?
P.S.: Si hace falta.
M.R.: Pedro, iba a decirte que las listas electorales no son un programa de protección familiar. Pero mejor me callo… por aquello del número dos por Madrid.
M.M.: Y un mensaje: “la familia que resiste unida, permanece unida”.
P.S.: Estoy diciendo que no voy a aceptar que se condene a personas por asociación.
MARÍA JESÚS MONTERO (M.J.): Entonces dilo así. Es mucho más defendible que amenazar con convertir una candidatura en una reunión familiar de Navidad.
P.S.: Marixu, tú cállate que me tienes contento…
O.L.: Entonces, habría que ver quién ocupa el número uno.
P.S.: Óscar…
O.L.: Retiro la pregunta.
P.S.: Por respeto a Margarita que lleva un minuto callada, os informo que mantendrá el número dos en Madrid por detrás del Duce, es decir por detrás de mí. Tercera, Begoña, cuarto, David y quinto, Sabiniano. Y ahora, señor conserje mayor, que entre Begoña.
(El silencio ahora puede oírse en toda su magnitud. Son las diez y cuarto. La hija de Sabiniano aparece sonriente en la sala entre el desconcierto general para acabar sentándose junto a su marido. El mutismo torna en una salva de aplausos que recuerda aquellas de la Plaza de Oriente, aunque todavía incapaces de ahogar los gritos que siguen atronando las calles de Fuenlabrada: “Pedro Sánchez, hijo…”).
P.S.: Muchas gracias de nuevo. Vamos a cerrar con una declaración común: unidad, responsabilidad, transparencia y compromiso con la ciudadanía.
M.M.: ¿Y sobre las viviendas?
P.S.: Ni mú.
M.J.: ¿Y sobre el cribado del cáncer en Andalucía?
P.S.: Marixu, calla, calla. La que has liao pa ná. Ni mú también.
O.L.: ¿Y sobre MUFACE?
P.S.: Lo mismo.
M.R.: ¿Y sobre Ceuta y las aguas territoriales?
P.S.: Ídem.
G.M.: ¿Y sobre las solicitudes de protección internacional a los emigrantes homosexuales?
P.S.: Evaluación individual en el Ministerio del Interior y respeto a los derechos fundamentales.
M.R.: ¿Y sobre tus familiares en las listas?
P.S.: Será una sorpresa cuando la gente los vea en las papeletas, aunque en unos instantes presentaré a Begoña en público y le diré cuanto la amo. Ha sido una idea de Delcy: me ha enviado un video de Nicolás bailando y besando a Cilia en el balcón del Palacio de Miraflores. Hoy, Begoña, proclamaré mi amor besándote en este mitin de Fuenlabrada y, naturalmente, bailaremos.
ÓSCAR PUENTE (absorto, y sin haber tuiteado a estas alturas) (O.P.): Pero, Pedro, eso no lo veo conveniente. Están los dos en una cárcel de Nueva York, en manos de Trump.
P.S.: Así es. Eso sí que lo envidio. Ninguno de mis mil asesores me ha dicho todavía qué hay que hacer para alcanzar semejante gloria.
O.P.: De acuerdo. “La situación ferroviaria está siendo objeto de seguimiento permanente. Seguimos trabajando. #GobiernoDeProgreso”. Enviar.
(Un asesor levanta tímidamente la mano, mientras interioriza “como una chota, está como una chota”).
ASESOR: ¿Podemos decir que la reunión ha sido muy constructiva?
P.S.: Por supuesto y que hemos salido unidos.
(Once menos diez. Se apagan las pantallas que seguían mostrando el lema “Por una vivienda digna”. Alguien ha añadido debajo, esta vez con rotulador permanente: “Y por una explicación convincente”. Los asistentes abandonan la sala camino del mitin. En la mesa queda una última hoja con el título “Punto sexto del orden del día: Plan de comunicación para mañana”. La primera instrucción dice: “El aticazo”. La segunda, escrita a mano, recuerda: “El padre, el novio y el hermano de Ayuso”).
Este texto es una obra de ficción en clave de humor y sátira política





