Se acaba 2022 y aunque quería hacer un balance del año en tono frívolo y festivo, las formas chulescas y amenazantes del habitante del palacio de La Moncloa y de sus fieles lacayos me hacen imposible escribir en tono jocoso sobre lo que ha sucedido en España en este año que termina con la certeza de que en este país es imposible que se respeten las reglas del juego que deben respetarse en un estado de derecho, y es imposible por el empecinamiento de la izquierda – qué asco me provoca tener que seguir hablando de izquierdas y derechas – de machacar a la derecha y de volver a aquel infausto año de 1932 en el que se instauró la II República. Aquella estafa política que provocó lo que provocó y en la que el partido que hoy preside el habitante del palacio de La Moncloa, arengó a las masas a levantarse contra el Gobierno de la II República y a liquidar a ¨las derechas¨.
Siguen igual que hace noventa años, con la diferencia de que ahora el que amenaza no solo preside su partido, también preside el Gobierno de la nación apoyado por los grupos de comunistas y de independentistas catalanes y vascos, inductores de la derogación del delito de sedición y la rebaja del de malversación que el amenazador presidente ha metido por la puerta de atrás en el Congreso, a pesar de que el PP, ese partido supuestamente de derechas, que también supuestamente ejerce la oposición parlamentaria, presento ante el Tribunal Constitucional un recurso para poder debatir las modificaciones y las nuevas leyes sanchistas antes de votarlas. Ya saben, al habitante de La Moncloa no le gusta que le lleven la contraria y se salta a pídola las normas parlamentarias y nos va dejando a su paso leyes con algo más que un tufillo chavista para ir modelando el país a la medida de sus deseos y de sus cómplices de gobierno.
La verdad es que a pesar de todo no quiero cargar las tintas, pero es que se cargan solas, están cargadas desde hace muchos años, tantos como lleva aprobada la Constitución que en su Art. 2 dice que en España hay nacionalidades y regiones, o lo que es lo mismo que decir que Cataluña y Vascongadas son naciones y el resto de España son simples provincias. Lean la Constitución que votaron en masa y verán que no miento, y esperen y verán como dentro de pocos meses, puede que en el otoño de 2023, habrá un referéndum separatista en Cataluña, en el que solo votaran los catalanes. Ya saben, las provincias son las provincias y ellos son una nación histórica por obra y gracia de una izquierda absurda e inculta, sobre todo jurídicamente inculta y una derecha amedrentada y confusa. Spain is different.
Diferente, sí, España es diferente. Es un país donde el Gobierno se dedica desenterrar los cadáveres de sus enemigos de ¨hazañas bélicas¨ y su presidente se jacta de ello muy contento, porque según él va a pasar a la historia por desenterrar a un dictador que murió en su cama, pero que él, pobre iluso, piensa que lo derrocó al cambiarlo de tumba. En política el infantilísimo es muy peligroso y así estamos con un Presidente de Gobierno que quiere seguir jugando a gobernar para siempre, porque él se lo merece y la «izquierda» también. Ya falta menos para unas Cortes Sanchistas. Perdónenme la ironía pero es que no lo he podido remediar, como tampoco voy a poder remediar que Sánchez vuelva a ganar las elecciones, no por mayoría de votos a su favor sino por volver a tener los compinches que hoy tiene y por seguir utilizando las siglas de un partido que sigue teniendo mucho tirón a pesar de que se ha quitado la careta que llevó puesta de 1982 a 1993. En 1993 el PSOE se quitó la careta, en 2004 se despojó del disfraz completo y en 2014 se quedó en pelotas para vestirse con el traje que ahora vemos.
Como despedida de año aquí lo dejo. En 2023 tiempo habrá de hablar de los disfraces un partido que nunca fue lo que parecía.





