Por José Luis Sariego
La gente confunde el feminismo de la libertad, que tiene una base democrática, con el actual feminismo de género que tiene una base ideológica totalitaria.
Una lucha por derechos humanos tales como la libertad y la igualdad de trato y el otro, lucha por el empoderamiento de las mujeres en la sociedad y con consignas de obligado cumplimiento.
El feminismo de género tiene su base en el marxismo, el cual habla de una clase dirigente que oprime a la clase trabajadora. Así el feminismo de género defiende que las mujeres sufren la opresión de los hombres. El artículo 1 de la LO 1/2004 de violencia sobre la mujer ya habla en estos términos.
En realidad, el feminismo de género intenta implantar sus ideas proletarias a las mujeres. Las mujeres no pueden ser libres para tomar sus propias decisiones, sino que deben seguir los dictados del politburó feminista. Sólo el politburó sabe lo que le conviene a las mujeres.
Les dicen a las mujeres qué deben estudiar y en qué deben trabajar y no aceptar los trabajos establecidos por el patriarcado. Como si los hombres decidiéramos trabajar por gusto en lo que nos apetece. Debo recordar las famosas palabras de Victoria Kent que se oponía al voto femenino porque iban a votar mal (a la derecha). Esto es, que feminismo de género no es igual a pluralismo político, y antes hay que acabar con este.
Otra idea totalitaria que defiende el feminismo de género es el de la discriminación positiva o como lo llaman ahora, “acción positiva”. Es lamentable que un movimiento que se llama así mismo defensor de las mujeres a las que consideran, en el fondo, como seres inferiores.
Parece que no tienen memoria histórica alguna, porque en España se aprobó en 1978 una constitución que anuló toda discriminación. O que el 1980 se aprobó el estatuto de los trabajadores y que prohibía la discriminación salarial.
El feminismo de género no es más que un movimiento de mujeres burguesas o que aspiran a serlo, ya que no se entiende que no se les pide a las mujeres que exijan trabajar como basureras o como albañiles o mecánicas. Solo se les pide que sea empresarias, políticas, médicos, abogadas, etc.
Y para terminar, nuestro gobierno feminista de género sostiene que cuando un hombre agrede a una mujer lo es por machismo, cuando la ciencia ha desmentido esta idea una y otra vez.
El feminismo de género en realidad no quiere a mujeres libres, sino que quiere a mujeres obedientes, como en los mejores tiempos de la sección femenina. Por esto el feminismo de género actual no es más que otro movimiento totalitario como del que nos libramos en 1978.





