
El fascismo es uno de esos resbaladizos conceptos aquejados del «alargamiento conceptual» que acuñó Sartori. A costa de tildar de fascista todo aquello que no nos gusta, el fascismo ha dejado de entenderse. Quien tacha a la derecha española – y muy especialmente a VOX – de fascista acredita o su ignorancia de la Historia y de la teoría política o su mala fe.
Cuando publicamos en 2018 El Delirio Nihilista tratamos de definir este borroso concepto y la cosa no resultó sencilla, entre otras cosas porque el fascismo – a diferencia del comunismo, el otro gran totalitarismo – no tiene una sólida base teórica, doctrinal o filosófica que fundamente su ideología y acción política. El fascismo italiano primero actuó y después trató de construir una doctrina. En el comunismo fue al revés: primero fue el filósofo Marx, después llegaron el político totalitario Lenin y sus herederos.
El fascismo – a diferencia del comunismo – no sobrevivió a 1945, ni se expandió a otros países (como sí hizo y hace el comunismo), ni experimentó otras variedades de su menú envenenado (como sí hizo y hace el comunismo, i.e. Maoismo, Camboya, Socialismo del siglo XXI, …) ni duró lo suficiente como para poder «evolucionar» y adaptarse a los tiempos (Linz califica al comunismo de la era Breznev como ‘postotalitarismo’).
Por todo esto, creo que es muy difícil definir el fascismo y mucho mas en una sociedad polarizada que ha encontrado en el uso de ciertas palabras comodín un excelente arma de agitación y propaganda (en España todavía hoy sigue sin existir un consenso acerca del carácter fascista o autoritario del Franquismo)
Yo creo que el fascismo es producto de una época (entreguerras) y un lugar (Europa: Italia, Rumania, Hungría, …) y tras su derrota en 1945 no ha vuelto a renacer, salvo algunos sucedáneos iberoamericanos durante la última mitad del s. XX y ciertos grupos minoritarios de descerebrados, a menudo de un perfil más neonazi que fascista.
Hablar hoy de fascismo es una simplificación excesiva y puede inducir a error, pues el fascismo, como tal, no existe, ni siquiera como amenaza.
Cosa distinta es que existan grupos, organizaciones y hasta partidos políticos que sin ser nominalmente «fascistas» sí manejan la misma «caja de herramientas» del fascismo (que a menudo coincide en muchos aspectos – no en todos – con la que utiliza el comunismo): nacionalismo, violencia como arma política, partido fuerte y omnicomprensivo, cooptación de instituciones y medios de comunicación, manipulación de masas, movilización social, apelación a las masas (convergencia con el populismo) y fobias bien definidas: liberalismo, burguesía, capitalismo (aunque lo transformen en capitalismo de estado y estado corporativo) y cristianismo (esta fobia es mucho más acusada en el nazismo y comunismo que en el fascismo que, al menos en lo formal, siguió respetando algunas viejas instituciones como la iglesia o la monarquía).
No, hoy en España no hay fascismo aunque sí existen partidos políticos que manejan perfectamente sus herramientas mas peligrosas. Y muchos de esos partidos o están en el gobierno Sanchista o lo sustentan.






1 Comment
Jorge Dimitrov y no Sartori, fue quien definió al fascismo en el Informe ante en VII Congreso Mundial de la Internacional Comunista, 2 de agosto de 1935:
El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo, en política exterior, es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos.
Hay que recalcar de un modo especial este carácter verdadero del fascismo, porque el disfraz de la demagogia social ha dado al fascismo, en una serie de países, la posibilidad de arrastrar consigo a las masas de la pequeña burguesía, sacadas de quicio por la crisis, e incluso a algunos sectores de las capas más atrasadas del proletariado, que jamás hubieran seguido al fascismo si hubiesen comprendido su verdadero carácter de clase, su verdadera naturaleza.
VOX es el partido político que recibe más dinero de los capitalistas, que el resto de partidos juntos.
Esos grupos violentos nazis y fascista no actúan por amor al arte. Son mantenidos y financiados por la clase capitalista que intentan descargar todo el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Para esto, necesitan el fascismo.
Y señores, la pandemia es una crisis que está castigando económicamente muy duramente a los trabajadores, y también a la pequeña y mediana burguesía (PIMES). El fascismo está tan vivo hoy como en los años 30 del siglo pasado.