Sevilla es ahora mismo un puzzle que no acaba de salir por culpa de algunas piezas que faltan. Te dan un mapa de necesidades acuciantes y las carencias se perpetúan.
El Ayuntamiento está más deteriorado que un antiguo mosaico en Itálica.
El alcalde de gira, precisamente ahora que no hay tours, ni turísticos ni artísticos. Sevilla no le parece ya más que el fleco de la alta urdimbre que verdaderamente le interesa: la Junta de Andalucía. Por cierto, que Sevilla (seguro que lo sabe Juan Espadas) es nada menos que la capital de esa Andalucía de la Junta. Con las prisas de su promoción, se ha dejado atrás su último triunfalismo, colgado en gallardetes por la Avenida, el de la Feria de Abril que nunca existió.
Los podemitas municipales están inmersos en unos problemas tan urgentes como son los de la Segunda República y la Guerra Civil. Lo de urgentes, claro está, es pura ironía. El paro, los cierres definitivos de comercios, o que esta sea la ciudad con los barrios más pobres de España, como el Polígono Sur, son cosas de ahora sin importancia para el comunismo, cosas en las que hay que meter el lomo, y no interesan al partido del disimulo que hace la vista gorda mirando al pasado. Lo de Podemos no es capaz de igualarlo a estas alturas ni Karina en el baúl de los recuerdos. Y por lo que se refiere a las peores miserias que arreglar en Sevilla, hasta Cayetano Martínez de Irujo con su Hermandad de Los Gitanos va ya por delante de Podemos preocupado por la reinserción social del Polígono Sur. Una fundación con el nombre de Cayetana velará por salvar a los marginados.
El Partido Popular tiene más rifirrafes internos que una herencia entre hermanos. Beltrán Pérez volvió de Madrid con la solución a su dignidad política, ralentizando su salida de la portavocía en el Ayuntamiento. “Poco a poco, no corré”. Cuentan de muy buena fuente que Moreno Bonilla procuró evitar la jugada de Virginia Pérez y se lo había dicho a Casado: “Este tío no ha parado de trabajar. Beltrán Pérez no se merece esto. Él no tiene la culpa de que Espadas lo esté haciendo bien”.
La reina emérita Doña Sofía visitó ayer el Banco de Alimentos en Mercasevilla, que ya no da abasto ni abastos, que está superado por las colas del hambre y la precariedad. Otra tesela importante que echar de menos para solucionar este rompecabezas de parcelas insuficientes en el que se ha convertido Sevilla. ¿Quién hubiera imaginado esto desde la Expo, que en un año más conmemorará los 30 redondos de su celebración?
Por faltarle ahora mismo a Sevilla, le falta la llegada del nuevo arzobispo. Tiene un currículo que abruma en cualquier redacción de periódico. Ha hecho tantas cosas que son dignas de copiar y pegar desde el comunicado de prensa que te envían. Si no, te da el día de su toma de posesión y aún andas recopilando datos del nuevo mitrado. Pero algunos le han abreviado tantas garantías al que vendrá de Tarrasa: es hermano de La Macarena. Pues ya está. ¿Qué más se quiere? Abran puertas y cerrojos. Saiz Meneses trae DNI sevillano. No caerá en darle una estampa a su secretario. La lleva él mismo. Parece que alguien va a entender – y bien, y mucho- de esperanza.





