La misma izquierda que no deja de utilizar el Franquismo y la Guerra Civil como argumento político contra la derecha, es la que realmente homenajea a dictadores y los reivindica como modelos políticos, algo que PP y VOX no han hecho nunca a nivel de partido.
Han conseguido que cale una de las principales falacias argumentales: que antifranquismo es democracia, algo que es tan absurdo como decir que antifascismo también lo es, porque, bajo esa misma lógica Stalin sería demócrata, un planteamiento tan absurdo como plantear lo contrario: que Hitler y Mussolini eran luchadores por la democracia por combatir el comunismo.
En el caso concreto del régimen del General Franco, éste no tuvo oposición democrática, pues la oposición liberal era muy minoritaria, recayendo la lucha antifranquista en el PCE, que quería sustituir una dictadura por otra peor: una dictadura autoritaria por otra totalitaria, así como en la organización terrorista ETA, que comenzó a asesinar en 1968.
Si oponerse al Franquismo (que, en efecto, era una dictadura) es ser demócrata, ¿ETA era demócrata? Bajo esa misma lógica, al aliarse con las democracias occidentales para derrotar a Hitler, ¿Stalin era demócrata? No debe olvidarse que el dictador soviético se alió con el nazismo en 1939 para repartirse Polonia y que dejó un reguero de 20 millones de muertos, el doble que Hitler. Es menester recordar tan incuestionable realidad histórica, ya que se ha llegado a ver a una integrante de Más País anunciando su candidatura en las listas del partido junto al retrato de Stalin. La candidata en cuestión era Isabel Serrano, número dos de Más País a las listas por Cádiz en las generales de noviembre 2019, y no debe sorprendernos que concurriera bajo las siglas del “moderado” Errejón, que trataba de diferenciarse del “radical” Pablo Iglesias, cuando ambos posaron cantando la Internacional mientras sostenían la bandera de la Unión Soviética con el rostro de Lenin.
Fue Monedero, el ideólogo de Podemos, quien dijo que Podemos era el “leninismo amable”. ¿Cuál era la amabilidad de un régimen que asesinó a un millón de personas? Lenin fue el primero que utilizó el gas contra población civil, anticipándose veinte años a Hitler y lejos de lo que se ha tendido a decir desde una colosal ignorancia histórica, no expulsó del poder a los zares, que ya habían sido derrocados, sino que abortó un intento de democracia liberal liderado por el socialdemócrata Kerenski, instaurando el primer Estado totalitario de la Historia.
Fue también Pablo Iglesias quien calificó como “referente de dignidad” a Fidel Castro, que con 8000 muertos (más del doble que Pinochet) ha liderado la dictadura más sangrienta de América y la segunda dictadura más antigua del planeta, sólo superada por otra dictadura comunista como Corea del Norte, que fue elogiada por las Juventudes del PCE por su lucha contra el “imperialismo yanki”. Es preciso recordarlo, ya que se trata de la organización juvenil del partido al que pertenecía nuestra actual ministra de Trabajo Yolanda Díaz, que, además es la líder del cuarto partido de España.
Por mucho que trate de ocultar su pasada filiación política, Yolanda Díaz llegó a dirigir en Galicia un partido que constituye el núcleo principal de IU, cuyo líder conmemoraba el centenario de la Revolución Rusa ante un gran fondo con el retrato de Lenin. Dicho líder era Alberto Garzón, que ha llegado a ser ministro de Consumo en el gobierno de Sánchez.
Cabe añadir que el actual portavoz de IU en el Congreso y líder nacional del PCE, Enrique de Santiago, que, además ha sido secretario de Estado para la Agenda 2030 del actual gobierno, manifestó que su partido era “hijo de la Revolución Rusa y defensor de Fidel (Castro)”, declarándose leninista y afirmando que si se dieran las condiciones imitaría a Lenin e iría a la Zarzuela a liquidar a los Reyes. No debe olvidarse que justifica y reivindica como propio el brutal asesinato de la Familia Real rusa (con niños menores incluidos), a tiros y bayonetazos.
Estas simpatías por sanguinarios totalitarios de izquierdas no es exclusiva de Podemos e Izquierda Unida, la pata comunista y radical de este gobierno, ya que también es apreciable en el PSOE sanchista, pues el propio Sánchez que trata de tipificar como delito la apología del Franquismo y pretende ilegalizar la Fundación Francisco Franco, no tiene el menor reparo en ir al extranjero a homenajear a los peores dictadores.
Sánchez ha ido a una dictadura comunista como Vietnam a rendir tributo a Ho Chi Minh, que segó la vida a una proporción elevada de su propio país, entre 1 y 4 millones de personas, a quien le ha hecho una ofrenda floral con los colores de la bandera de España en su mausoleo. No nos debería extrañar, por mucho que chirríe, que el partido que presuntamente representa a la socialdemocracia y la izquierda moderada en España sea el mismo que, a través de su presidente del gobierno, homenajee a brutales tiranos de izquierdas, ya que el PSOE en el Congreso en 2021 votó en contra de condenar los crímenes del comunismo, del mismo modo que, ese mismo año, en el Parlamento Europeo votaron en contra de una resolución que pedía el fin de la dictadura cubana.
El PSOE, a nivel de partido, se ha reunido con representantes del Partido Comunista Chino, el partido único de la dictadura más antigua del globo terráqueo, fundado por Mao Tse-tung, que con 62 millones de muertos a sus espaldas, fue el mayor genocida del mundo. Se reunieron en su sede nacional en Ferraz, siendo recibidos los jerarcas del régimen de Xi Jinping por María Jesús Montero, la misma que estos días ha arremetido contra uno de los pilares más básicos de un Estado Derecho, consagrado en la Constitución, como es la presunción de inocencia, y que pretende ser candidata socialista en Andalucía.
China es líder mundial en abortos forzados, encabeza la aplicación de la pena de muerte en el mundo, con más de 700 ejecuciones anuales y es uno de los países del planeta que más persigue a los cristianos. No obstante, Sánchez, el autoerigido defensor de la democracia frente a un fenecido Franco, no plantea nada sobre las violaciones de Derechos Humanos en China cuando se reúne con un dictador que, a diferencia de Franco, está vivo y en el poder como el presidente chino.
Esa predilección que Sánchez parece propugnar por los mayores autócratas se ha hecho también evidente cuando ha rendido honores a Hassan II en su mausoleo, de quien Amnistía Internacional denunciaba las torturas y desapariciones perpetradas por su régimen. El mismo que alardea de tener el “mérito” de exhumar a Franco del Valle de los Caídos, que catalogó como su mausoleo, no sólo no le parece mal que Ho Chi Minh y Hassan II tengan el suyo, sino que va a dicho enclave a rendirles honores. ¿Alguien recuerda a Aznar o Rajoy haciendo homenajes a dictadores como Pinochet o Mussolini en la visita oficial a sus respectivos países? ¿Cuál sería la reacción de los mismos que no tienen nada que reprochar a Sánchez si se hiciera lo mismo con dictadores de otro signo político? Las malas lenguas dirían que, para cierta izquierda, lo importante no es ser demócrata sino ser de izquierdas, y no rechazan a Franco por ser un dictador sino porque no era de izquierdas, lo cual puede explicarnos que este PSOE frentista vea con mejores ojos a Bildu que al PP, algo que va más allá de una mera consideración subjetiva, habida cuenta de que en muchos ayuntamientos, el PSOE se ha alineado con el partido de los herederos de ETA al votar en contra de que se prohíban los homenajes a asesinos etarras (los llamados “ongi etorri”).
Es curioso que Sánchez insulte a gobernantes democráticos y homenajee abiertamente a los peores tiranos. No debemos olvidar que, estando ambos en el gobierno, Sánchez ha insultado a Milei llamándole “el de la motosierra” y lo que es peor, llamó “fascista” a Meloni en 2024 y “ultraderecha” a Netanyahu, mientras que (como ha señalado Elentir) no ha hecho la menor crítica a dictaduras islamistas que persiguen a los cristianos y homosexuales y reprimen a las mujeres.
Lo más paradójico es el caso de Meloni, a la que ha dirigido el peor ataque, y, además, poco después de que agradeciera a Italia que hubiese invitado a nuestro país a la Cumbre del G-7. No deja de ser llamativo que, además, el propio Sánchez haya condecorado a la primera ministra italiana con la Cruz de la Orden de Isabel la Católica, dirigiéndole en 2023, durante un encuentro bilateral entre ambos las siguientes palabras de elogio: “Querida Giorgia, vas a encontrar un Gobierno español que quiere tener la mejor relación con el Gobierno italiano. Estoy encantado de estar aquí”. En esa misma reunión, señaló que ambos países tenían los mismos objetivos en materia de inmigración ilegal.
Atendiendo a lo anterior, Sánchez tendría que dar muchas explicaciones: ¿se siente cómodo con Meloni pero no con Abascal? ¿rechaza la política de inmigración de VOX pero apoya la que promueve Meloni? Si es así, el mismo sujeto que ha calificado como “fascista” a Meloni, sería también un fascista según sus propios marcos mentales. No sólo él lo sería, ya que Felipe González ha elogiado abiertamente a la líder transalpina por dar estabilidad a Italia y hacer muchos gestos que se alinean con la política exterior de la Unión Europea. ¿Tuvo entonces el PSOE como presidente del gobierno catorce años y como líder del partido más de dos décadas a un peligroso fascista? ¿Es el PSOE un partido de extrema-derecha?
VOX, como formación política, no se ha reunido nunca con representantes del partido único de una dictadura ni ha hecho homenaje a dictador alguno, algo que el PSOE no puede decir, para lo que no es necesario retrotraerse a décadas pasadas sino aludir a pocos años e incluso escasos meses para remitirse a hechos que así lo corroboran. No obstante, esto no ha sido una excepción sino una constante en la ominosa historia del PSOE, ya que su fundador Pablo Iglesias amenazó en 1910 en el Congreso a Maura con “recurrir al atentado personal” si éste llegaba al poder, el mismo que dijo que se mantendrían dentro de la legalidad siempre que les fuese favorable. Es menester recordarlo cuando aún hay en España muchas calles que llevan el nombre de tan siniestro personaje, por no hablar de que su retrato preside las sedes del PSOE.
Lo más preocupante es el modelo político que ha citado Sánchez para el PSOE que actualmente lidera, que no es otro que Largo Caballero, apodado el “Lenin español”, afirmando literalmente que “actuó como queremos actuar hoy”. Es decir, que su referencia es la de una abyecta figura que dijo en 1936 que si las derechas ganaban las elecciones irían a la guerra civil y que en 1937, en una carta a Stalin, cuando el dictador soviético le dijo que creasen un Parlamento para dar una apariencia de democrática a la república, éste le respondió que no creían en el parlamentarismo, a lo que se suma toda una declaración de intenciones en la que señala, del mismo modo que Pablo Iglesias, que se mantendrán dentro de la legalidad cuando ésta les beneficie e irán contra ella cuando les sea adversa, algo que hicieron en 1934, cuando los propios socialistas lideraron un golpe de Estado contra la república una vez que ministros de la derecha entraron en el gobierno. Lejos de tan burda manipulación histórica en la que se representan como defensores de la legalidad republicana, lo cierto es que jamás creyeron en esa misma república, que tachaban de “burguesa”, considerándola un instrumento para implantar la dictadura del proletariado como ellos mismos manifestaban.
Incluso un Felipe González loado como hombre de Estado por la pseudo-derecha pepera exhibió la misma doble moral que hoy manifiesta el gobierno más radical de nuestra democracia, ya que, al igual que Sánchez, le molestaban entonces las dictaduras de derechas pero no las de izquierdas, pues mientras se negó a darle la mano a Pinochet en una reunión internacional, no tenía el menor inconveniente en compadrear con Fidel Castro. Se cumple lo que dijo muy atinadamente Espinosa de los Monteros y que, desafortunadamente ha sido una constante en la Historia de España: no ha habido nunca un PSOE bueno, sino uno malo y otro peor.





