Metafísica estoy porque no como. A estas alturas estoy como Rocinante, solo que en lugar de dialogar con Babieca lo hago conmigo misma y me pregunto cómo se puede tener la desvergüenza de premiar con dinero público a través del Premio Velázquez y el Nacional de Artes Plásticas – las Bellas Artes ya no existen se han convertido en basura reciclable – a unos supuestos artistas que no son otra cosa que trileros cantamañanas.
El pasado veinte de septiembre se otorgó el Nacional de Artes Plásticas a uno de esos trileros nacionales productores de basura y ahora, justo un mes después, el Ministerio de Cultura le da el Premio Velázquez de Artes Plásticas a una trilera italo-argentina de 92 años a quien nadie conocía en España, ni tan siquiera los gurús de la pomada plástica española. A Juan Manuel Bonet me lo imagino buscando, como loco, referencias de la cuentista de este año – la del pasado también tiene lo suyo – para terminar, perdónenme la expresión, con la picha hecha un lio.
La italo-argentina galardonada con el Velázquez es una bioquímica que, tras apuntarse a las charlas y seminarios del armenio-ruso George Gurdjieff, vio a la luz que le ofrecía el camino metafísico de la cuarta vía y una mañana se despertó y se dijo: ¡Voila! ¡Soy pintora! ¡Fuera la bioquímica! Tras la revelación, Elda Cerrato, que así se llama la nonagenaria piamontesa, se puso manos a la obra y se llevó varias décadas comiéndoles el coco a varias generaciones de alumnos de filosofía y de arquitectura, caraqueños y bonaerenses. Hasta aquí el curriculum de esta señora. Lo de sus obras de «arte» viene ahora.
Lo que «pinta» Elda Cerrato no merecería ni un análisis de media hora si el Ministerio de Cultura de España no le hubiera regalado los 100.000 € del Premio Velázquez. Elda hace desde finales de los años sesenta rayitas sobre papel o telas y manchurronea mapas de lo que ella y el Gobierno español denominan, América Latina y delinea signos metafísicos, como el eneagrama del cuarto camino. Si no creen lo que les digo entren en Internet y verán la obra de Elda, una señora que no conoce España y de la que dice que: <<América Latina y España cuentan con muchas similitudes> >. Ya saben, América la descubrió Garibaldi. En este punto dejo lo de analizar la ´obra¨ de Elda y entro a analizar el comportamiento del Gobierno Español que está empecinado en negar a España, una y otra y otra vez, cuando se habla de la América Hispana, de Hispanoamérica o de Iberoamérica.
Verán, el Premio Velázquez se otorga por Orden Ministerial de 25 de julio de 2001 y ya en el texto de la Orden se evita la palabra Hispanoamérica y se habla de: «Incrementar la comunicación que siempre ha existido entre el arte de España y los países americanos de raíz ibérica», raíz ibérica. Pues bien, propongo desde ya que este premio lo den España y Portugal, al alimón, ya que Hispanoamérica al parecer no existe para el Gobierno español, sea del signo político que sea. De la raíz ibérica del gobierno de Aznar hemos pasado directamente a ver como el Ministerio de Cultura en el fallo del Premio Velázquez 2022, la borra y a Hispanoamérica la convierte en América Latina siguiendo lo impuesto por el ingeniero y economista liberal francés, Michel Chevalier, el de la idea del túnel del Canal de la Mancha que cuando llegó a Méjico en 1853 descubrió las minas de oro y plata casi 300 años después que los españoles. Y todo así, nos borran la historia mientras siguen usando nuestro dinero para encumbrar a quienes nos insultan y en el caso de este y otros premios van incrementando la incultura.
Voy a terminar por hoy acompañando en el sentimiento a Juan Manuel Bonet, que estoy segura que ha sudado tinta china en la concesión del Velázquez de este año, y aprovecho para recordarle a él y al ministerio de la cosa que en Hispanoamérica hay muchos y buenos pintores y escultores e incluso muy buenos ceramistas – la cerámica también es un arte y no precisamente menor – que están muy próximos a los 90 años y que llevan toda su vida trabajando en serio y no odian a España, ni a lo español. Un ejemplo de lo que digo es la pintora, grabadora y profesora bonaerense Cristina Santander, artista con mayúsculas, sin rollos metafísicos, ni política radical, gran conocedora y amante de España. El Velázquez 2023 dénselo a Cristina Santander y así descansaremos de ver como premian la basura reciclable de los metafísicos porreros.





