Las ocho provincias se dieron cita el sábado 19 en el Muelle de la Sal, con el Puente de Triana decorando el fondo, dentro de la programación de la Bienal de Sevilla 2026. Tuvimos el privilegio de disfrutar el espectáculo Andalucía en el tiempo, una propuesta dirigida por Manuel Curao, que demostró lo que vale la sabiduría y la maestría flamenca.
El espectáculo Andalucía en el tiempo, trazó un arco vital entre los 94 años de Romerito de Jerez, ahí es ná, y los 69 de Vicente Redondo el Pecas (Huelva) que aún está en perfecto estado de revista y en activo (acaba de sacar el disco De donde vengo). Una arquitectura humana que unió las ocho provincias andaluzas en las voces genuinas al cante, el toque y las pataítas de los que se atrevieron en el fin de fiesta, incluido Antonio Carrión (Sevilla) que dejó su guitarra para poner un toque de gracia.
Nueve voces, aunque sean ocho las provincias, porque Jerez y Cádiz tuvieron su representación con mucha lógica. Dos mujeres, Carmen de la Jara (Cádiz) con la salerosa elegancia gaditana; y Paqui Corpas (Málaga) con su bello color de voz, ambas representaron el flamenco sin género que tanto defendemos. José Sorroche (Almería) con su templanza; Jaime El Parrón (Granada) con su bravura gitana; Curro Lucena (Córdoba) con su sabor a Yerbabuena; Joselete de Linares (Jaén) rebuscándose en las formas de su tierra; El Boquerón (Sevilla) que cantó lo que sabe, y sabe tela; Romerito de Jerez (Jerez de la Frontera) el decano del cante, escoltado por Romerito hijo a la guitarra; y Vicente el Pecas, con sus creaciones propias. A la sonanta dos catedráticos del toque de acompañamiento: Antonio Carrión y Eduardo Rebollar (Sevilla) que pusieron la cuna de acordes donde reposaron los cantes. Y un perfecto compás a las palmas y nudillos, con sus jaleos, y su pincelaíta por bulerías, de Antonio Amaya Petete y Emilio Castañeda (Sevilla), dos bailaores que pusieron el contrapunto generacional sobre el escenario. La evidencia de que Andalucía es única con toda la diversidad que la enriquece.
El escenario se engalanó con el lujo de quienes cantaron mejor que nadie y todavía son capaces de fajarse por soleá, la apolá y la de Juan Breva, fandangos de Huelva y de Lucena, seguiriya, malagueña, tientos tangos, y los tangos extremeños y los de Linares, el polo, bulerías y una copla con jondura creación del Pecas. Cantaron lo que les pidió la dirección del espectáculo para cumplir con el implacable horario, pero podrían haber seguido cantando lo que les pidieran porque a conocer no hay quien les gane.
Arte, sabiduría y maestría, en las voces de estos grandes artistas que atesoran en sus entrañas una larga historia flamenca vivida, sentida y tantas veces transmitida, como volvieron hacer anoche para arrancar los oles de su público. Fue el Pecas quién hizo un poquito de maestro de ceremonia en la palabra, para recordar que la trayectoria de todos ellos viene de muy lejos y de mucha lucha. En su caso, de haber nacido en la choza de una gitana, su Lela, y de cantar desde chiquitito en las tabernas y los cuartitos para llevar a su casa algo pa comé. Como todos ellos tienen sus fatigas bien guardadas en la memoria.
Subieron a las tablas con mucha humildad, sabiendo quienes son, y con el riesgo de que las facultades fallen, pero los reaños salieron para enfrentarse a lo más grande del toro flamenco y entregarse a su público. Cuando fallan las facultades, se demuestra la sabiduría, la colocación, el temple y el arrojo, escarbando en las entrañas con todo el dominio. Nos sorprendieron sus destrezas porque aún tienen mucha tela que cortar.
Ellos son la verdad encima del escenario, por la sencilla razón de que lo han vivido en sus propias carnes. A ellos no se lo contó nadie, se les grabó en la piel en cada golpe recibido. Ellos son los protagonistas que atesoran millones de kilómetros a sus espaldas construyendo el flamenco, y son genuina fuente viva donde hay que beber. Cuando sale el ay de su pecho también echan por la boca una imparable cantidad de recuerdos amasados noche a noche, espectáculo a espectáculo, éxito a éxito y olvido a olvido. Manuel Curao los trajo al presente al que pertenecen, para enseñar a las nuevas generaciones lo que significa ser flamenco por los cuatro costados.
No cabe, bajo ningún concepto, hacer una valoración de facultades y ejecución a quienes lo han dado todo en los escenarios durante toda su vida. Ahora toca valorar su rica y larga manera de mostrar cómo se canta con flamencura, gitanería, compás, zarandeando las entretelas para tirar el cante y recogerlo sin perder el resuello; sacar esa voz que sale desde lo más adentro para llegar a lo más alto y luego mecerla en los medios y los bajos. Darlo todo sin dejarse nada dentro. Sí, es verdad que son mayores, pero también son ricos en saber de compás y de transmitir un legado impagable a los que vienen detrás, para que sepan donde están los mimbres con los que construir el canasto.
Para quien les escribe, esta noche es un regalo que me llevo grabado en el alma y en la memoria.
Fotos: Laura León
Ficha artística
Espectáculo: Andalucía en el tiempo
Lugar: Muelle de la Sal, Puente de Triana
19 de septiembre de 2026, a las 11:00 de la noche.
Dirección: Manuel Curao
Cante: José Sorroche (Almería), Paqui Corpas (Málaga), El Parrón (Granada), Curro Lucena (Córdoba), Joselete de Linares (Jaén), El Boquerón (Sevilla), Carmen de la Jara (Cádiz), Romerito de Jerez (Jerez de la Frontera), El Pecas (Huelva)
Guitarras: Antonio Carrión, Eduardo Rebollar, Romerito hijo
Palmas: Antonio Amaya el Petete, Emilio Castañeda
Dirección técnica: Manuel Meñaca
Producción: Planificación Escénica S.L.










