Si lo comparamos con el sueldo de Salvador Illa, el flamante presidente de la Generalitat, el de nuestro presidente, Juanma Moreno Bonilla, es muy bajo. Incluso habiéndoselo subido dos veces en pocos meses. Ganará 89.975 euros al año. Unos novecientos euros al día. O sea, más de lo que cobraré de pensión al mes tras más de cuarenta años cotizados. Pero Illa va a cobrar 136.177 euros al año, casi cincuenta mil euros más que el andaluz. Sí, Angélica Rubio, y aún no lo has publicado. Casi mil cuatrocientos euros diarios, que no es moco de pavo. Venga, Angélica, échale valor. ¡Una pasta! Ayer me decía una amiga socialista que Moreno Bonilla lo estaba haciendo todo mal. Se lo ha cargado todo en poco tiempo, lo que no es normal. Sánchez ha necesitado seis años. ¡Un fenómeno el Bonilla! Es normal que se suba el sueldo dos veces en un año. Illa, en cambio, no es que se lo haya subido, es que antes de empezar ya gana casi el doble que el malagueño, por ser catalán. Me jode esto, sinceramente, porque me cae bien el presidente andaluz, aunque lo presenten como el Alcalde Palanqueta, un edil que tuvo Sevilla en los años veinte, que acababa con todo. Fue quien derribó el Café de Novedades, en la Campana, en 1923, por anchar una calle. Una pregunta sin malicia. Cuando Moreno hace algo bueno, que algo hará, ¿lo publican los medios? Porque si no es así, lo que les llega a los andaluces es solo lo malo, porque eso sí que se publica. Lo de su subida de sueldo ha dado la vuelta al mundo en tres días. Alucinante. Lo del sueldazo del catalán no, porque un catalán es un catalán y puede ganar lo que quiera. Venga, Angélica, Marañas y Escolar, que no pasa nada.





