El sol de la mañana / que al campo sale / va dorando las lomas / de los trigales. / Campo de mieses: / qué bonito está el campo / cuando florece. Esa es la letra de unas bonitas sevillanas de «Los Romeros de La Puebla» compuesta por don Aurelio Verde y don José Manuel Moya. Cantes de siega y trilla, antiguas faenas camperas propias del presente tiempo estival. Época de cosecha de frutos que antaño dieran el gozo del beneficio al propietario y la alegría del trabajo al jornalero. Pan para todos, desigualmente distribuido.
La mecanización agraria a mediados del siglo pasado provocó una drástica reducción en las necesidades de mano de obra en el campo y provocó el éxodo rural a las grandes urbes. Las ciudades crecieron en población y extensión, albergando a braceros agrícolas que se reconvirtieron en obreros de la construcción, trabajadores de la industria y empleados del sector servicios. Y al igual que pasaba con el pan de los pueblos, el desarrollo industrial también fue desigual en su distribución geográfica. Quedaron algunas regiones españolas muy beneficiadas en detrimento de otras. La paulatina potenciación del sector turístico que ha venido a convertirse en un importante motor para la economía nacional, atenúo algunas desigualdades pero ha generado otra importante división entre una España costera de sol y playa; y una España interior de sol y sombras.
A lo largo de todo el año son abundantes las horas de luz solar sobre nuestra tierra y escasísimo el aprovechamiento que de esta radiación obtenemos.Disponemos en Andalucía de una inagotable fuente de riqueza energética ecológica y gratuita. Y por los intereses particulares del oligopolio eléctrico que cuenta desde siempre con una inquebrantable connivencia política, la luz del sol es despreciada impunemente. El anterior gobierno central se autodefinía como liberal en el ámbito económico, pero como dice el refrán «del dicho al hecho hay un largo trecho». De tal manera que nunca liberalizó con claridad la producción de energía solar fotovoltaica para autoconsumo en la industria, el comercio y los hogares.
El principal coste de producción industrial es el energético. Y la industria española nunca podrá adquirir plena competitividad con una energía cara, importada y sobrecargada de impuestos. Poco podemos esperar de un nuevo gobierno central, en tránsito, que hasta el momento sólo parece interesado en controlar los medios de comunicación públicos, subir los impuestos y con buena parte de lo recaudado generar divisiones entre los españoles. No confío en que liberalice la producción de energías renovables con el consiguiente abaratamiento de los costes energéticos. Por ello, la competitividad se obtendrá a costa de los de siempre: los heroicos pequeños y medianos empresarios que con dificultad logren mantener sus empresas a flote y los sufridos trabajadores que apenas verán subir sus salarios entorno al 2 % durante los próximos dos años, merced al acuerdo alcanzado en los últimos días entre patronal y sindicatos.
El cultivo de cereal y oleaginosas de secano en el sur de España desde hace años arroja un saldo económico deficitario que a duras penas se sostiene por el buen hacer, gran profesionalidad y tenacidad de nuestros agricultores y por las ayudas de la P.A.C. Andalucía dispone de miles de hectáreas con una excelente idoneidad para la instalación de parques solares fotovoltaicos y plantas de producción eléctrica termosolar. Contamos con empresas punteras a nivel mundial en ingeniería para el desarrollo de tecnologías energéticas. Y no obstante, seguimos importando gas natural de Argelia y energía eléctrica procedente de centrales nucleares de Francia. Si todos exigimos a nuestros gobernantes el fomento de la energía solar, nuestra industria ganará en competitividad. Así la empresa podrá subsistir manteniendo el empleo, pagando impuestos y quizás dejando algún beneficio para el patrón. El salario del trabajador podrá subir hasta umbrales decentes y la factura de la luz doméstica bajará. Todos ganaremos calidad de vida y podremos invertir más recursos en educación y cultura. En presente y en futuro.
Afortunadamente cada mañana sale el sol. Y gracias a Dios, sale el sol para todo el mundo.






1 Comment
Quizá lo que no sepas es que originalmente la letra decía «Campo de mieses/que el dueño de la siembra/no la merece».