A todos y cada uno de los españoles que,
en la segunda mitad de la década de los años setenta,
hicieron posible una Transición en paz y concordia.
Se cumplen 50 años de que Francisco Franco murió en una cama del madrileño Hospital Universitario La Paz, de la seguridad social. Hace medio siglo de que el rey Juan Carlos I tomó el mando de una España que se enfrentaba a un futuro incierto.
Hoy todos quieren colgarse la medalla del protagonismo de traer una democracia —“el menos malo de los sistemas políticos”, según Winston Churchill—, a una nación que algo más de tres décadas atrás se había matado, a sangre y fuego, en los campos de batalla y en las retaguardias.
Unos dicen que el engarce de lo que vino a llamarse como la Transición se debe al rey Juan Carlos I, aunque “Dios se lo demande”. Otros, que fue Adolfo Suárez —gobernador de Segovia, procurador en Cortes, ministro del Movimiento y director general de Radiodifusión y Televisión, antes de ser nombrado Presidente del Gobierno el 5 de julio de 1976— el que sentó las bases para que la concordia llegara a las calles de España. Algunos opinan que aquello, por el contrario, fue gracias a los sindicatos, a sus manifestaciones y a sus huelgas. También hay quien considera que la Transición se le debe, en gran medida, al trabajo legal e institucional de Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes, que fue “de la ley a la ley” con el respaldo de la inmensa mayoría de los procuradores. Todos, en mi humilde opinión, dicen la verdad. Pero estamos antes cuatro verdades, no solo de una. Por lo tanto, la verdad es compartida.
Porque el mayor protagonista de la Transición, el que permitió que se llevara a cabo sin sangre, sin algaradas importantes y sin que se cortara violentamente el hilo de la historia, fue el pueblo español. Sí, el pueblo español: los fontaneros con sus atascos y su llave grifa; los mineros de Asturias; los jornaleros de Andalucía; los abogados con sus togas negras; los jueces y los fiscales con sus puñetas; los taxistas con su taxímetro corriendo; los maestros y los profesores; los peluqueros con el ABC y Hola para la espera de la clientela; las amas de casa, fundamentales en la vida; los gorrillas y los aparcacoches de los hoteles caros: los alcaldes y concejales de los pueblos; los periodistas con sus artículos; los basureros trabajando de madrugada; los albañiles desde los andamios; los comerciales que se patean las calles, maestros de la puerta fría; los carniceros, los hortelanos, los pescadores y los pescaderos; los conductores de autobuses; los arquitectos; los médicos y los enfermeros; los bomberos; los curas, las monjas y los sacristanes; los músicos con sus partituras; los banqueros y los directores de banco; los cuponeros repartiendo suertes e ilusiones; los solados, los suboficiales y los oficiales; los empresarios con sus noches en vela; los directores de cine, los actores y los tramoyistas; las costureras y las bordadoras con sus dedales; los administrativos y los contables; los ganaderos, con sus jornadas de sol a sol; las telefonistas y los lecheros; los carpinteros, los pintores, los ceramistas y los herreros; los payos y los gitanos; los escritores y los editores; los matadores de toros, los subalternos y los picadores: las lavanderas de los hospitales; los agricultores mirando al cielo y los tractoristas; los enterradores y los de las funerarias; los pilotos de aviones y los camioneros; los serenos, que a Manolo Caracol le pegaron una noche un ole cuando los llamaba; los cantaores y las bailarinas de valet: los poetas con sus versos; los camareros y los cocineros; los mangantes y los trincones; los leñadores y los guardas de los leñeros; los municipales y los civiles; los fachas y los rojos; los rockeros, los rocanroleros, los flamencos y los cantautores; los futbolistas y los peloteros: todos los hombres y las mujeres de las tierras de España.
Todos ellos, y los que se me han escapado, fueron los verdaderos artífices de la Transición, los auténticos protagonistas de lo que aconteció hace 50 años, medio siglo. Y no le den más vueltas.





