Tras la reciente cumbre «fachosférica» de Madrid florecen como hongos los ataques de opinión contra Vox. Y brotan con especial saña en los abonados cacúmenes de comprometidos periodistas peperistas. En este apartado, todos vienen a decir lo mismo, lo que ahora toca decir: que Vox son patriotas de Europa… pero del Este, putinejos y hasta filocomunistoides; que este Vox ya no es el que era porque los mejores se han ido (califican como los mejores a los que hasta ayer despreciaban, nadie invitaba a ningún programa y eran considerados -por los mismos que hoy les invitan- unos fachas despreciables); que el partido lo dirigen en la sombra quienes tienen húngaros intereses económicos; que Vox sólo ataca al PP, pero no al Gobierno ni al PSOE; y en definitiva, que lo que tiene que hacer Vox es apoyar incondicionalmente al PP porque lo urgente y prioritario es quitar cuanto antes a Pedro Sánchez y su coalición de Gobierno (obviamente, para ponerse los peperos y continuar en general con las políticas socialistas, como ya conocemos y es costumbre en este partido siempre que accede al poder).
Al igual que sucede siempre y en todos los partidos: unos pocos elaboran las consignas más hirientes e incisivas, el aparato del partido las distribuye y el resto de los grillos las repiten poniendo carita de creativos intelectuales o presentándolas en artículos de mejor o peor envoltura. En cualquier caso, la realidad es que la veda contra Vox siempre está abierta. Y por eso incluso algún periodista otrora izquierdista y hoy reciclado rendidamente al peperismo, se atreve a culminar su deposición articulística concluyendo que lo que en realidad busca Santiago Abascal (que se jugó la vida durante muchos años en el país vasco enfrentándose a los enemigos de España) es asegurarse un plan de pensiones. ¡Cuánta valentía puede llegar a albergarse tras un teclado!
Asistimos a una campaña que va a saco contra Vox y contra Santiago Abascal porque se trata de borrarlos del panorama político y dejarle al PP un camino expedito hacia una soñada mayoría absoluta que sólo podría alcanzar en sus húmedos sueños. Y para conseguirlo vale todo. Ancha es la manga incluso para medios de confesada inspiración católica en los que deberían rechinar unos mensajes infamantes e injuriosos contra los pocos que hoy manifiestan su abierta defensa de la cultura cristiana occidental, esa misma que tantos obispos no se atreven ni siquiera a nombrar si no es edulcorada bajo términos ecoprogresistas.
Tocan a degüello; y si en Vox no se espabilan y defienden, quienes instarán su ilegalización serán los «fraternales» peperos populares, incluso antes que en su momento les convenga hacerlo a los furibundos odiadores del Frente Popular.






2 Comments
Comparto y felicito la interpretación de la «realidad partidocrática» de España que esclarece el abogado Miguel Ángel Loma. Un cordial saludo al autor.
Muchas gracias, Claudio.