Algunos son de sandía, otros de melón y muchos de las dos frutas principales del verano español. Hoy toca hablar del melón, una fruta muy popular y refrescante, especialmente en los meses de calor.
El melón pertenece a la familia de las cucurbitáceas (como el pepino, la sandía y el calabacín).Se cree que el melón proviene originalmente del suroeste de Asia o África. Se cultivaba ya en la Antigüedad en Egipto, Persia y Grecia.
Como muchos otros alimentos, fue llevado a Europa por los romanos y más tarde a América por los colonizadores españoles.
El melón contiene mucha agua en su composición( 90-92%) y buena cantidad de proteínas, hidratos de carbono y fibra.
Nos ayuda a completar una dieta baja en calorías, pues 100 gr de melón contiene alrededor de 30-35 calorías, desechando así la idea de que es una fruta que no ayuda hacer dieta.
Hay muchos tipos de melón, pero en España principalmente nos podemos encontrar:
Melón Amarillo (también llamado melón canario)
- Aspecto: Cáscara lisa de color amarillo brillante; pulpa blanca o crema.
- Sabor: Dulce suave y refrescante.
- Origen: Popular en España, especialmente en verano.
- Usos: Fresco, en batidos o combinado con jamón.
Melón Piel de Sapo
- Aspecto: Cáscara verde oscura con manchas; forma ovalada.
- Pulpa: Blanca, firme y muy jugosa.
- Sabor: Dulce y suave.
- Origen: España (muy cultivado en La Mancha).
- Apodo: También llamado “melón de invierno” porque se conserva bien.
- Usos: Muy común en la cocina mediterránea
Melón Galia
- Aspecto: Cáscara de red similar al cantalupo, pero pulpa verde clara.
- Sabor: Muy dulce y jugoso.
- Origen: Israel (cruce entre cantalupo y honeydew).
- Usos: Ideal para ensaladas frescas o comer al natural.
Si nos centramos en los beneficios que nos aporta esta fruta, encontramos:
Hidratación natural: Su alto contenido de agua lo convierte en una fruta ideal para rehidratarse en verano.
Bueno para la piel y la vista: Gracias a la vitamina A y los betacarotenos, favorece una piel sana y protege la visión.
Refuerza el sistema inmunológico: Por su aporte de vitamina C, estimula las defensas del organismo.
Favorece la digestión: Tiene fibra y enzimas que pueden ayudar a mejorar la digestión, además de ser suave para el estómago.
Propiedades diuréticas: Por su alto contenido de agua y potasio, ayuda a eliminar líquidos y prevenir la retención.
Bajo en calorías: Ideal para dietas de control de peso por su efecto saciante y bajo contenido energético.
Prevención de enfermedades crónicas: Sus antioxidantes naturales ayudan a combatir el envejecimiento celular y enfermedades cardiovasculares.
Estos ya son muy buenos motivos para incluirlos este verano en nuestra dieta ¿No creen?
Ahora, la pregunta del millón. ¿Cómo elegir un buen melón?
- Debe tener un aroma dulce en la base.
- La piel debe ceder ligeramente al presionarla (sin estar blanda).
- Si está pesado para su tamaño, es señal de que tiene buena cantidad de agua y está maduro.
Así que es recomendable para el consumidor su consumo, siendo fresquito como mejor y más sabroso está. Como la sandía, también en muchos puntos de venta podemos verlo ya partido en dos mitades, así que ya no hay excusa para no llevarlo a casa.





