Otra vez estoy de nuevo escribiendo desde mi rincón del invernadero.
Es un remanso de paz…
Aquí me encuentro entre rosas, claveles, tulipanes y unos matojos verdes que plantó en febrero el tío Nike.
Según él son unas tomateras ecológicas, pero a mí no me la pega el becerro ese.
Los señores y el tío Nike han sido ya liberados de su confinamiento ayer por la noche.
Al parecer, los señores han debido de pagar en fianza una suma más grande que la chepa del señor. Al tío Nike lo ha puesto el juez en libertad sin fianza alegando que es peligroso y muerde.
Nada más volver a Galapagar la señora, ayer noche, nos reunió a todo el servicio para anunciarnos la llegada de hoy a primera hora de la mañana del Lama Khu-Lu y todo su puto séquito de monjes tibetanos.
(Total, otro autocar entero de tarados a dar por saco…)
Ya está todo preparado: comida vegana y música tibetana, varitas de incienso que parece esto un fumadero de opio… en fin, todo al gusto de tal personaje y su charpa de taraos.
A las ocho de la mañana ya estaba todo a punto y desde entonces llevan sonando unas horribles campanillas que la señora ha hecho colocar por todos los jardines, más una orquesta del Tíbet con unos trompetones enormes que hacen temblar toda la vajilla.
A eso de las ocho y media, se ha oído en la puerta un estruendo de tambores y una especie de jaculatoria en vaya a saber qué jerga…
«ANNNN MAMONHA A LA FEÍIIIIAAA…»
(Repetido así una y otra vez, que se ve que el letrista se quedó manco).
La señora estaba muy nerviosa y salió en persona a recibir a su director espiritual gritando:
¡KHU-LU, KHU-LUUUUU!…
Con tan mala fortuna que resbaló con su propia chancla y quedó arrodillada ante su ídolo.
Cuando se quiso levantar, fue sujetada por los hombros por Khu-Lu (¡huy que mal suena eso!) y así en semejante postura, el Lama con los ojos en blanco y la voz parsimoniosa le dijo:
«Ayyy Irina, Irina, lo que se empieza se termina…»
Tras una faena de la señora, de esas de «oreja y rabo», todos se sentaron en el jardín y entonces hizo su aparición en su sillita el tío Nike.
No dio tiempo ni a ser presentado.
El Lama Khu-Lu con todos sus seguidores le rodearon, se pusieron de rodillas en torno al carricoche y comenzaron a hacerle reverencias mientras lloraban y rezaban en su jerga…
Resultó que el tío Nike, a juzgar por el escapulario que Khu-Lu y sus seguidores mostraron emocionados, parece ser la reencarnación del Gran Lama Kha-Ni Tsé, que fue el fundador de la secta y cuyos restos reposan en su templo sagrado del Tíbet.
(Continuará mañana…)





