Ay, no puedo más… Aquí me tenéis escribiendo de nuevo en el diario desde el invernadero, único sitio donde se respira algo de paz en este manicomio.
Ayer por la noche, poco antes de cenar, nos vimos sobresaltados por unos gritos.
Era la voz de la señora en el jardín: «AYYYY, QUE VIENEN, QUE LLEGAN ESTA MADRUGADA…»
Nos asomamos todos a ver qué pasaba y pudimos ver que la señora se levantó levemente su larga falda ibicenca, la sacudió y dijo: «SAL DE AHÍ DEBAJO, CANICHE REPUGNANTE…»
En efecto, tío Nike, asustado por los gritos de la señora y creyendo que hablaba de una invasión de alienígenas, se había tirado de su carrito y reptando como pudo, se había escondido bajo la falda de la señora.
Cuando por fin pudo desalojar al okupa de su falda, la señora dijo:
«AYYYY, QUÉ ALEGRÍA MÁS GRANDE, ESTA MADRUGADA LLEGAN NUESTROS CAMARADAS ACTORES Y CANTANTES, HAN CONFIRMADO SU LLEGADA: ANA FETÉN Y VÍCTOR MANTEL, MIGUEL LÍOS, LOLES PEÓN Y EL PLATO FUERTE… ¡PEDRO ALKOSOVAR!…
Rápidamente nos pusimos todo el servicio en pleno, manos a la obra para preparar una cena fría en el jardín: Langostinos de Huelva, jamón cinco jotas, marisco de la ría, caviar iraní…
¡En fin… todo muy frugal y sencillo, como acostumbra esta gente de la farándula!…
Bebidas de gran selección aparte. ¡Claro está!
Y con esta clase de visita, no podía faltar un enorme escenario habilitado para tan magníficas personalidades que a buen seguro nos deleitarían con unas actuaciones.
La señora, antes de la llegada de las estrellas invitadas, nos ordenó que todos vistiéramos con algo original y sorpresivo…
A las 0:30 de la madrugada, se oyó un enorme estruendo en la puerta.
Dos autocares, uno con los invitados y otro con sus orquestas, comenzaron a vaciar su contenido que se fue desparramando al completo por todo el jardín…
La señora se entusiasmó al ver que venían también dos de sus ídolos favoritos, cuyas visitas no habían sido confirmadas: Xavier Gurruchapas y Miguel Pose.
Ni decir tiene que todos venían sin mascarillas y se abrazaron y besaron unos a otros…
Tras las bienvenidas, tomaron asiento en el jardín y se pusieron tibios de lo bueno a lo mejor.
Tras la cena, la señora, que se había puesto de Albariño y de centollos hasta las orejas, se puso tanto melosa y le dijo a su amiga Ana Fetén: Ay, Anuska… Deléitanos con esa de «Besos ternura»… es que con esa canción lo hice por primera vez con… Raf… ehhh… Juanm… esto…
¡jo tía!… Echen… ¡nooo!…
¡Bueno, coño!, no me acuerdo con quién, pero es muy bonita y m’encanta tía…
Cuando la Fetén estaba en lo mejor de la interpretación, de improviso se apagó la luz del jardín y apareció un cañón de luz láser iluminando al personaje que emergió del fondo del casoplón mientras sonaba una voz de ultratumba por megafonía: «Españoles, no os puedo dejar solos…»
Sin duda era él… su uniforme de general, todas sus medallas bien lustradas, su fajín y su sable… su inconfundible bigote…
En ese instante comenzó a sentirse un rechinar de dientes y crujir de tripas al haber quedado todo en silencio… hasta que de repente toda la concurrencia, brazo en alto sin excepción, comenzó a cantar a voz en grito el “Cara al Sol”.
Entonces se encendieron todas las luces y tío Nike exclamó: ¡IOCENTES, IOCENTES…!
Y acto seguido, corrieron todos muy apresurados hacia los autocares en los que habían venido, dejando tras de sí un tremendo hedor a descomposición que tiraba de espaldas.
La señora estuvo persiguiendo a Tío Nike más de una hora dándole babuchazos por los jardines, hasta que a él se le acabaron las baterías del carrito y a ella la fuerza en los brazos…
Y así fue como acabó la fiesta de la farándula.
Hasta otra amigos, esto es un no parar.





