Esto es un no parar.
Desde que soy guardaespaldas estoy al borde del ataque de nervios.
Os cuento en mi diario.
La madre de la señora ha venido a pasar una temporada en el casoplón y ayer el señor estaba revisando el joyero de su suegra. La suegra, tiene el mismo gusto exquisito de su hija.
En el joyero, entre otras pertenencias, el señor encontró unos pendientes largos de azabache que le parecieron maravillosos para asistir a una plenaria de su partido.
Sin decir nada a su querida suegra, el señor se llevó los pendientes, se los guardó en su mesilla y esta mañana asistió a la plenaria con una pinta que se parecía más a Lola Flores que a un vicepresidente primero del gobierno.
Camisa blanca de seda con volantes en las mangas, pantalón negro ajustado, botines con tacones de bailaor y la coleta recogida en un moño alto con un prendedor de brillantes que la suegra le hizo con mucho primor. Después se colocó los largos pendientes y tomó un abanico español de color negro con rojas amapolas pintadas a mano.
Tío Nike, al verle así ataviado mientras comenzaba a bajar las escaleras, se arrancó a canturrear con una música muy acorde para la ocasión: «El romance de la otra».
Pero cuando la señora presenció esto y escuchó el puñetero e inadecuado temita, se lanzó sobre el sofá del salón y comenzó a llorar y gritar como una gata en celo.
La mamá entonces, al ver a su niña llorando de tal modo y conociendo el porqué de su llanto, arreó escaleras arriba de dos en dos peldaños y babucha en ristre, comenzó a zurrarle babuchazos al yerno mientras este bajaba las escaleras a trompicones…
Aquello por momentos se parecía más a una pelea de folklóricas por un torero que a la familia de un ‘vicepresidenteprimerodelgobierno’.
Aún faltaba media hora para que el chófer del señor llegase a recogerlo, pero al ver el del moño que la suegra no cesaba en sus ataques de babucha, se agarró al carricoche de tío Nike y ambos salieron a toda prisa para subirse en el primer camión que pasó por la carretera.
Con tan mala suerte que se trataba de un transporte de ganado… (gorrinos para más señas) y así que el señor se subió en la cabina e hizo que el camionero enganchase el carricoche de tío Nike a la trasera del camión… con muñeco diabólico incluido, que así se fue aventando por el camino, con los ‘aromas’ propios del ganado porcino.
Y así de esta guisa llegaron a la sede de «Untadas Potemos» donde les esperaba el camarada Monedero (otro que tiene más cáscara que un guiso habas, como dice mi amiga la Melero) que salió a recibirles con toda la plana del partido al compás de «Madrina». El señor bajó del camión dándose con mucho garbo abanicazos en el pecho, mientras tío Nike le precedía en su carromato ya desenganchado del camión y saludando con una montera en la mano.
(Lo ocurrido en la sede lo he sabido por una compañera del partido que no puede parar de reír y a la que cada vez le duelen más los riñones…)
Bueno, os dejo por hoy que me reclama la madre de la señora para que la acompañe a comprar unos tirachinas y estiércol de vaca para no sé qué cosa…
Hasta otro momento, amigos.





