Hola a todos, amigos.
No, no soy un nuevo personaje.
Soy yo, el mismo de siempre escribiendo en mi diario desde Galapagar.
Aunque ya no soy el jardinero ni escribo desde el invernadero, os cuento lo sucedido.
Cuando ya todo estaba casi listo para trasladarme al domicilio de don Santiago y comenzar a prestar en su casa mis servicios como jardinero, para mi mayor disgusto recibí un telegrama certificado que decía lo siguiente:
“REVOCADO CONTRATO DE TRABAJO – NO PUEDO FIARME DE VD – TRAS PRESTAR SERVICIOS EN ESA CASA – A PASARLO BIEN”
Tras esto y agradeciendo a la vida no haber dicho aún las cuatro palabras que llevo en el buche para este par de chacales, para mi sorpresa, fui convocado por la señora ayer tarde, y nada menos que para proponerme sustituir a su actual guardaespaldas que ha sido despedido.
Tras mi estupor inicial ante la espectacular subida de sueldo y las mejoras en el contrato, me repuse como pude y decidí aceptar la propuesta. La señora ya me ha mostrado mis nuevas dependencias (contiguas a las suyas) y me ha sugerido que vaya preguntando al anterior guardaespaldas antes de que se marche, sobre los pormenores del truco para satisfacer a la señora, y que al parecer, consiste básicamente en jugar al juego del butanero.
Inocente de mí, que pensaba que era un juego de cartas, pero por lo que me ha contado el compañero saliente, es algo de jugar con dos bombonas y con algo más de la señora…
Hoy os escribo desde mi despacho, contiguo al dormitorio de mi jefa, mientras ella está reunida con unos compañeros del partido: un tal Rafa y un tal Juanma.
La señora me advirtió hace una hora que no se me ocurra abrir su dormitorio bajo ningún concepto, aunque no sabía qué hacer, la verdad… porque ella gritaba cada vez con más fuerza:
«¡DADME LOS DOS A LA VEZ Y NO PARÉIS!…»
El señor mientras tanto, acababa de regresar por sorpresa de un viaje a Venezuela y yo, que cada vez iba oyendo sus pasos más cerca de aquí… al final me he decidido a entrar en la habitación para avisar a la señora… y… y…
¡QUÉ ASCO, POR FAVOR…!
Hasta tío Nike estaba contemplando el espectáculo tras una cortina en un extremo del dormitorio. Allí al fondo, con su peor cara de lascivia siniestra y chorreando babas por la comisura de los labios, parecía gozar de lo lindo mientras subía y bajaba el nivel del carrito, aunque quién sabe si quizá lo hacía para tener mejores vistas…
Bueno, lo siento mucho amigos, pero ahora os tengo que dejar porque aquí, me temo que se va a liar un debate interno de partido, que puede acabar con dramáticas consecuencias.
Hasta otro momento… ¡y pensar que esto no ha hecho más que empezar!…





