Si algo hay que reconocerle al alcalde, es que no le tiene miedo a los charcos, se mete en todos, aunque sale lleno de fango de la mayoría. Pero ahí sigue, gobernando a base de torpezas y traspiés, pero gobernando. Seis meses después de ganar las elecciones sin la mayoría suficiente y sin pactos de gobierno, sigue en la brecha. Parece que no le tiembla el pulso a la hora de mirar tanto a izquierda como a derecha, buscando los votos que no tiene en el pleno. Sacó adelante las ordenanzas fiscales con el PSOE y con VOX acaba de sacar el bono social de TUSSAM para mayores de 65 años. Esta claro que ha aprendido bien de su jefe, que por la mañana pactaba con el PSOE las comisiones mixtas del congreso y por la tarde lo ponía a caldo en el hemiciclo del mismo. Son políticos con el estómago bien asentado, no se lo revuelve cualquier nimiedad que les impida seguir en la carrera.
Otra cosa será aprobar los presupuestos del año próximo, se me plantea complicado que Antonio Muñoz le tienda una maroma para salir de ese charco. Me imagino a Muñoz relamiéndose, pensando en un pacto del alcalde con VOX. Con eso ya tiene la campaña hecha para los tres años y medio que le quedan. Él se ha posicionado como moderado, aprobándole las ordenanzas fiscales, pero los presupuestos los tendrá que sacar con la cacareada “extrema derecha”. Que por supuesto, los malos son los de Abascal, no los terroristas, ni los golpistas, ni los prófugos de la justicia, ni el partido que los ampara a todos en el mayor lupanar moral que recuerda este país.
Por eso, a los de verde es a quien les tiene miedo el alcalde, tanto que se pone las zapatillas de bailarina para saltar de charco en charco cuando la prensa le pregunta. Mientras, estoy viendo como le gotea el colmillo al moderado Muñoz, esperando que Sanz se resbale y se meta en la laguna verde. Fascista es lo más bonito que le va a decir a un Sr. Sanz, al que se le doblan las rodillas de étoile solo de pensarlo. Para eso no tienen Almax suficiente en la botica de la plaza Nueva.
Pero mientras sí y mientras no, “ahí está el tío”, que diría aquel. Manteniendo el tipo y sacando el primer semestre de mandato adelante. Los de VOX voceando a las puertas del consistorio sus patinazos semanales, pero aprobándoles en los plenos y los consejos de las empresas públicas, lo que trae el Bueno de Juan y los suyos. Realmente sería una irresponsabilidad bloquear el funcionamiento de la ciudad. Que, aunque a los concejales de VOX se les está poniendo cara de parlamentarios autonómicos en la anterior legislatura, no quieren paralizar Sevilla.
Tuvieron la entrada del gobierno en sus manos los primeros días de la legislatura, pero ya fuera por inexperiencia o por responsabilidad, le entregaron al PP el bastón de mando de todas las empresas municipales, que tenían en sus manos con los votos en los consejos. Cualquier cosa, antes de que siguieran en manos del PSOE. Una vez que el alcalde echó andar, con toda la maquinaria municipal que le trajeron los Reyes de Bambú anticipadamente, no les ha vuelto a necesitar. Pero si realmente quiere sacar adelante el proyecto de ciudad que tanto nos vende, no le queda otro remedio. Se asocia con VOX, o gobierna con los presupuestos del PSOE y se olvida de su proyecto.
Se van a cansar de oírle pregonar al alcalde, que tienen que aprobarle las cuentas por el buen funcionamiento de la ciudad. Mantra que solo va en una dirección, la de obligar al que no gobierna a apoyar al que gobierna. Nunca la contraria, no vaya a ser que el PP tenga que darle entrada a Vox en algún despacho. Veremos hasta donde le llegan los complejos a la prima ballerina o las ganas de cambiar algo realmente en esta ciudad.






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Sin duda este alcalde es de traca ,si tuviera algo de vergüenza debería hacer lo que nadie hace dimitir , tiene un buen maestro perro Sánchez