Desde la tarde de ayer, Sevilla es la protagonista de una convención nacional que el PP está celebrando en la ciudad, en la que están participando 2500 cargos públicos de la formación y en se van a tratar diversos temas que darán lugar al programa electoral que los populares tienen previsto presentar en los distintos comicios electorales previstos inicialmente para el año que viene, aunque puede darse el caso que algunos se adelanten al presente año 2018.
Esta Convención cuya intención era de ser la «REMONTADA» que necesita el PP para frenar el descalabro que vienen anunciando las encuestas, nace ya muerta, como consecuencia del caso de la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid Cristina Cifuentes, que se podría ver a obligada a dimitir de sus cargos en las próximas horas, por el cariz judicial que está tomando el caso de su master y como añadido, por la resolución adoptada por el tribunal alemán que ha puesto en libertad provisional a Carlos Puigdemont, al no reconocer el delito de rebelión, como un coincidente con el de Alta traición establecido en la Constitución de la República Federal Alemana.
El PP tenía entre sus planes, mostrar a la sociedad la eficacia de su gestión económica netamente positiva según se reconoce en todos los indicadores y que podría ratificar la agencia de calificación Moddys la semana que viene, mejorando el rating de calificación de la deuda pública española y anunciar como seguro la posible aprobación de los PGE del estado del presente año, después de intentar convencer al PNV para su apoyo. Estas eran precisamente, parte de las credenciales que los populares querían presentar a la sociedad española y particularmente a la andaluza, a fin de demostrar que votar a los populares, supone eficacia, buena gestión y la catapulta que necesita Andalucía para que se produzca un cambio de gobierno regional, después de la permanencia del PSOE 36 años en el poder. Pero he aquí que el Caso Cifuentes, ha desbaratado los planes de los populares, haciéndoles desear que este fin de semana, los daños colaterales a sus estrategias, sean los menores posibles, ante su delicadísima situación política.
Aunque las consecuencias de todo este caso todavía son imprevisibles, todo parece indicar que, en las próximas horas, el PP podría tomar importantes decisiones respecto a la presidenta madrileña, que podría verse abocada a dimitir de todos sus cargos para que su partido, pudiera adoptar una «solución a la murciana» y evitar de esta manera que la moción de censura que propicia el PSOE en Madrid, sea apoyada finalmente por Cs, partido decisivo para que esta triunfe y la comunidad de Madrid, cambie de manos políticas a las determinadas por los comicios electorales.
Respecto a nuestra Andalucía, esta convención, era la catapulta que necesita el PP para reactivar una vez más al presidente regional y candidato Juan Manuel Moreno Bonilla, quien con toda seguridad se tendrá que enfrentar a unas elecciones autonómicas en el próximo otoño, con el difícil objetivo de ganarlas y liderar por fin, ese cambio necesario e higiénico que necesita Andalucía, después de 36 años de gobierno de un PSOE que tiene en el horizonte la resolución del juicio de los ERE, una gestión de gobierno bastante deficiente según las estadísticas y una presidenta del gobierno a la que su partido en Madrid, puede poner en duda su liderazgo hegemónico, si no logra ganar y gobernar en Andalucía
Lo cierto es que este no es un buen comienzo de campaña para Juan Manuel Moreno, puesto que, si ya tenía algunas dificultades internas como las recientes dimisiones producidas en Córdoba la presente semana o la marcha de algunos alcaldes de Jaén a la formación de Albert Rivera, o la guerra interna del partido en Sevilla, el panorama se le complica en exceso por las corrientes venidas de una gestión de partido desastrosa desde Génova, que empieza a recoger la cosecha de su mala gestión en el desarrollo de los congresos regionales celebrados hace un año y de su no intervención en los problemas generados en algunas provincias, a consecuencia de estos congresos.
En definitiva, una vez más, desde el centro derecha andalúz, cuando pretendía iniciar su escalada para ganar unas elecciones, asuntos ajenos a su voluntad, le ponen en el difícil disparadero del inicio de una campaña electoral, en condiciones pésimas para liderar el cambio que necesita Andalucía, por el desánimo que producen tanto en el electorado, la militancia y los propios cargos públicos, los acontecimientos que se vienen produciendo en Madrid, sin duda, la «bicha» del PP para todo aquello que suponga dar una imagen de ganador, liderazgo y fuerza en la política a un partido que es imprescindible en la consecución de un cambio de sentido político para Andalucía, la región en donde aspirar a un cambio político, ya no es cuestión de higiene política, sino de necesidad imperiosa para no seguir perdiendo el tren de la prosperidad, que la izquierda en 36 años, no ha sabido ofrecer y que lo ha dilapidado con casos de corrupción clientelar como el caso de los ERE, pendiente de resolución y de credibilidad en la democracia y en la justicia






1 Comment
Muy bueno. Son muchos los temas en contra que se le están acumulando al PP y aunque el tema Cifuentes es importante, el asunto de Cataluña está calando muy fuerte en la sociedad y las perspectivas que hay son complicadas para la resolución del problema. Afectará tanto a nivel regional como nacional.