De todas las noticias que nos suele deparar el verano, las mejores para mí, son las más estúpidas. Será por la apatía que produce la calor y la galvana, que, durante las horas de hastío del estío suelo prestar mayor atención a aquellas reseñas de prensa de carácter cretinoide e imbécil. Esta tendencia me traslada al tiempo juvenil, donde las noticias sobre misteriosas desapariciones en el Triángulo de las Bermudas me distraían de la fijación triangular por losbikinis de la vecina. O las de aquel cachondo y camelanciomonstruo del lago Ness, que emergía con puntualidad británica en verano, como un inmenso carajo entre tinieblasarrancando los suspiros más fantasiosos de unas muchachas y muchachos en flor que soñaban con el submarinismo en aguas escocesas… ¡Ay, al pulpo ni tocarlo!, que diría el julandrón del chiste atrapado por el cefalópodo gigante con sus tentadores tentáculos, valga la redundancia, sobre todo siomitimos la tilde…
En estos días, siguiendo la propensión anteriormente descrita, me he fijado en la crónica de esos concejales asturianos, adscritos a uno de esos círculos excéntricos de Podemos llamado “Somos Corvera”, que han decidido decir las insensateces de rigor en este grupo político, únicamente en género femenino. Los bautizados como doña Luz María Bulnes y don Rogelio Crespo (en adelante doña Rogelia), han decidido eliminar de sus bocas cualquier elemento masculino. Del lenguaje, se entiende. Así, han anunciado a su ciudadanía que sólo se dirigirán a ellos en génerofemenino al considerar lenguaje sexista cualquier referenciaa lo varonil o macho.
Independientemente de que esta historia, sospecho, tenga algo de pérdida leve de aceite por parte de doña Rogelia en particular, la pareja no ha especificado si van a cobrar sus salarios o salarias en euros o en euras; porque con las cosas de comer -en masculino- no se juega.
Nosotros en la Baja Andalucía tenemos un término neutro que define a éste dúo de travestis del idioma perfectamente: carajotes. Sí, ca-ra-jo-tes; así con todas las letras bien silabeadas y rimando el vocablo con el término cipote, por si doña Luz o doña Rogelia tienen un momento de debilidad soñando con algún monstruo de los bellísimos lagos del Principado.
Pero a mí, lo que de verdad me gustaría ver es, a esa Luz o a esa Rogelia, en un asador gaditano en el trance de tener que pedir de aquella manera tan feminista un pollo asado.
Publicado en el extinto XYZ.





