Como he señalado en ocasiones anteriores, creo que el gran referente de la derecha en Europa y en el mundo debe ser Giorgia Meloni, que representa un liderazgo basado en la razón y en la firmeza de convicciones, lejos del histrionismo y el oportunismo de otros que han sido erigidos como modelos. Ella es, sin duda, el ejemplo de líder que, a día de hoy se asemeja más al gran Ronald Reagan, pues ha llegado al gobierno sin abdicar de sus principios, con el mismo discurso, concibiendo la política como la aplicación de unos ideales y no como la conquista del poder a cualquier precio. Prueba de ello es su ejecutoria de gobierno, donde ha conseguido en el ecuador de su legislatura, hitos muy destacados:
- Ha mejorado la economía, reduciendo en sólo dos años el déficit del 8 % a menos del 3 %, sacando a Italia del procedimiento por déficit excesivo, algo que ha sido posible gracias a la reducción del gasto público, que ha pasado del 55 al 50 % del PIB, sin contribuir a aumentar la presión fiscal. Dicha reducción se ha centrado en el gasto administrativo, sin tocar partidas esenciales como la Sanidad y la Educación, que se han visto incrementadas porque parte de dicho gasto ha sido reordenado para centrarse en lo prioritario.
- La tasa de paro ha bajado del 8 al 6 %, creándose 850.000 empleos netos, siendo el 80 % de los mismos en el sector privado, algo que contrasta con las trampas contables de Pedro Sánchez para sacar pecho de la creación de 600.000 empleos, que corresponden en dos tercios a empleados del sector público y el otro tercio restante, al cómputo de los empleados fijos discontinuos, aquellos que, como en el sector agrícola, sólo trabajan unos meses del año sin que se les dé de baja en las cifras la parte del año que están desempleados. Por el contrario, el Ejecutivo de Meloni no ha llevado a cabo ningún cambio estadístico masivo para alterar las ratios población ocupada.
A pesar de sus trampas contables, España lidera el desempleo de la eurozona con un 10 %.
- Ha mejorado la percepción financiera internacional de Italia, reduciendo la prima de riesgo a su nivel más bajo desde 2009, pasando de 200 a 70 puntos básicos.
- Ha aumentado de manera continuada la inversión extranjera en favor de Italia, de diferentes partes del mundo y heterogéneos sectores, de hecho, se han cerrado acuerdos con Emiratos Árabes, que pretende invertir 40.000 millones de euros en la economía italiana a través de sectores estratégicos como la Inteligencia Artificial, las energías renovables, la industria aeroespacial y las tecnologías avanzadas.
Mientras que, en 2023, en España la inversión extranjera caía un 18 % como consecuencia de las subidas de impuestos (sobre la banca, Sociedades y nuevos gravámenes energéticos) y las crecientes regulaciones medioambientales del gobierno social-comunista, en Italia no dejaba de incrementarse. Esto es consecuencia de que, por la inestabilidad derivada de la guerra de Ucrania y la escalada inflacionista, los inversores son más cautelosos y rehúyen de aquellos mercados que implican mayores riesgos.
A diferencia de Sánchez, el gobierno de Meloni dio incentivos fiscales a sectores estratégicos como la energía, las infraestructuras y las tecnologías y articuló planes de inversión a largo plazo.
- Ha impulsado medidas que buscan estimular la contratación, en especial de colectivos vulnerables como los jóvenes, reduciendo las cotizaciones sociales para que las empresas paguen menos por trabajador y sea más rentable y competitivo el empleo legal que en negro.
- Ha reducido el impuesto sobre la renta a las clases medias, pasando del 35 al 33 % para los tramos de ingresos entre 28.000 y 50.000 euros.
Sus medidas fiscales no han supuesto, no obstante, una reducción de la presión fiscal de Italia, sino una redistribución de la misma, que ha pasado de la clase media a sectores económicos concretos como la banca y las aseguradoras, implantándose un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de los bancos, una medida que, dicho sea de paso, desapruebo porque puede encarecer la concesión de créditos.
- Ha aumentado el peso internacional de Italia, presidiendo el país la cumbre del G-7 de 2024 y siendo una pieza clave en crisis de primer orden como la de Gaza, siendo un país activo en cuestiones de seguridad europea, apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa y gestión migratoria.
- Ha implementado una política exterior no supeditada a instancias foráneas sino a los propios intereses de Italia, sin tener que escoger bando en el conflicto entre Estados Unidos y la UE, lo que la ha convertido en el nexo de unión entre ambos lados del Atlántico y su principal interlocutor. Dicha política internacional no se lleva a cabo en España desde Aznar, que apostó seriamente por potenciar la posición geoestratégica de España como punto de encuentro entre Europa y Latinoamérica, el Atlántico y el Mediterráneo.
- Ha modificado drásticamente el Ingreso Básico de Ciudadanía del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), reduciendo sus beneficios a aquellos que se nieguen a aceptar ofertas de trabajo o participar en cursos de formación. Para ello se tienen en cuenta criterios geográficos que, no han sido establecidos por Meloni, sino que ya existían en el marco del modelo de ayudas públicas italiano, estableciéndose dentro del primer año una distancia de hasta 80 km alcanzables en menos de 120 minutos en transporte público. También el tipo de contrato, sea temporal o indefinido, influye en si la distancia exigida es mayor o menor a la marcada, teniéndose en cuenta circunstancias especiales como hijos menores a cargo para una mayor cercanía.
El subsidio creado por el anterior Ejecutivo de Giuseppe Conte (M5S) exigía disponibilidad para trabajar y estar inscrito como demandante de empleo, pero en la práctica, los controles eran muy laxos, ya que muchas personas no recibían durante mucho tiempo ofertas de empleo, además de no cumplirse apenas las sanciones por rechazar un empleo o incumplir las obligaciones, lo que daba lugar a un masivo uso fraudulento. Para solventar dichas deficiencias, Meloni ha endurecido la condicionalidad y ha agilizado la imposición de sanciones.
- Al igual que Orban, se ha enfrentado de manera directa a la agenda globalista y ha prohibido la carne producida en laboratorios, algo que choca de manera directa con los intereses de poderosos multimillonarios como Bill Gates, que han impulsado la carne sintética.
- En contraposición a un Felipe VI que en España oculta el Belén y se pliega al laicismo de la izquierda y un Pedro Sánchez que, en un alarde de cristianofobia, no felicita a los católicos la Navidad ni la Semana Santa pero sí a los musulmanes con motivo del Ramadán y la Fiesta del Cordero, Meloni ha hecho una apelación directa en defensa del Belén y de las raíces culturales italianas, sustentadas sobre el cristianismo como sistema de valores.
- Ha prohibido la educación sexual en la educación primaria, estando reservada únicamente a la secundaria, sin distorsiones ideológicas, de modo que se tratarán cuestiones esenciales como los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual con el consentimiento informado de los padres, que serán previamente informados de los contenidos y el material empleado, de modo que se vetará la ideología de género impartida por activistas LGTBI, drag queens y actores porno. Todo ello garantiza el derecho constitucional de los padres a educar a sus hijos en base a sus convicciones religiosas y morales.
- Ha reducido en un 60 % la llegada de inmigrantes ilegales a Italia. Este hito ha sido posible imponiendo penas de hasta 30 años de cárcel por tráfico de inmigrantes, cerrando acuerdos de cooperación con Túnez, Libia y Egipto para frenar la salida de embarcaciones, así como con Albania, donde se han implementado centros de acogida de inmigrantes ilegales. De igual modo, se han impuesto multas a las ONG de rescate marítimo para desincentivar dicha práctica.
Por otro lado, ha implementado planes de desarrollo local para afrontar las causas mismas de la inmigración ilegal y ayudar en origen, con frentes tan diversos como el agua, la sanidad, la educación, la energía y la agricultura.
Meloni ha sido decisiva a la hora de reformular la política migratoria de la Europa comunitaria, al abogar por reforzar las fronteras exteriores y la cooperación con terceros países en lugar de distribuir a los inmigrantes ilegales entre los Estados miembros.
- Ha prohibido el burka y el velo islámico en el espacio público, imponiendo multas que abarcan de 300 a 3000 euros en caso de incumplimiento. De manera adicional, ha restringido la financiación extranjera de mezquitas y asociaciones religiosas, que tienen la obligación de informar al Estado con absoluta transparencia de la procedencia de sus fondos, y ha impuesto penas de cárcel tanto a los matrimonios forzados bajo coacciones religiosas como a las pruebas de virginidad. Para esta medida se ha basado en el modelo que adoptó Sarkozy en Francia en 2011.
- Ha impulsado la energía nuclear, dando un giro de timón a la política energética del país, que deja a España como la única nación de la UE que reniega de esta fuente de energía. Por el contrario, en Italia se ha declarado de interés público la construcción de nuevas centrales nucleares y se han agilizado los trámites de las mismas, articulando fórmulas de cooperación público-privada para que todo el coste no recaiga sobre los operadores privados. De este modo, se pretende garantizar la soberanía energética de Italia y se reduce la dependencia de países hostiles como Rusia.
- Ha restablecido como fiesta nacional el Día de San Francisco, suprimido en 1977 de manera paradójica por la Democracia Cristiana. Se confiere, por tanto, un papel central al Patrón de Italia como símbolo de unidad e identidad.
- Mientras Pedro Sánchez veraneaba en Lanzarote en un complejo residencial gestionado por Patrimonio Nacional con cargo al presupuesto público, con un gasto de 45.000 euros de media cada verano, Meloni daba una lección de ejemplaridad al no recurrir a edificios públicos y abonar todos los gastos de su propio bolsillo.
- Ha ampliado las Zonas Económicas Especiales hasta el centro del país por medio de medidas como incentivos fiscales, simplificación administrativa y apoyo directo a la inversión privada, requiriendo a las regiones planes económicos de desarrollo que potencien su tejido productivo.
- Ha restringido el acceso a las operaciones de “cambio de sexo” de los menores.
- Ha reformado la ley para que la okupación de viviendas esté penalizada con penas de cárcel entre dos y siete años.
- Ha limitado el acceso a la nacionalidad de los descendientes de italianos como medida para combatir la inmigración masiva, limitándose el ius sanguinis (derecho de sangre) a dos generaciones, dejando de ser su concesión automática para aquellos que hayan nacido fuera del país, lo que garantiza la integración en el país de acogida.
- Ha prohibido los símbolos de género no binario en las escuelas públicas italianas.
- Ha tipificado los vientres de alquiler como delito, estableciendo penas de cárcel y multas millonarias para aquellos que lo practiquen o publiciten, ya sea en Italia o en el extranjero.
- Ha legalizado la castración química para violadores y pederastas, algo a lo que en su día se comprometió Sarkozy, pero no llevó a la práctica.
- Ha prohibido los móviles en las aulas para los estudiantes de primaria y secundaria.
- Ha creado una línea de ayudas públicas de 1000 mensuales durante cinco años a las mujeres de bajos ingresos que renuncien al aborto, además de proporcionar financiación a grupos pro-vida que ofrezcan alternativas a las mujeres.
- Ha conseguido que se retire la defensa del aborto de la declaración conjunta del G-7 impulsada por Macron.
- Ha reformado el sistema judicial italiano para acabar con toda interferencia del poder político, de modo que los políticos dejarán de decidir sobre el ascenso y nombramiento de los jueces, quedando en manos de un gran jurado compuesto por los propios magistrados.
- Ha prohibido instalar placas solares en tierras agrícolas.
- Ha prohibido que las escuelas cierren con motivo de las festividades musulmanas y ha protegido legalmente el Belén en los centros educativos.
- Ha impuesto penas de prisión a quienes vandalicen el patrimonio histórico, artístico y cultural, como han tendido a hacer los activistas del ecologismo radical contra cuadros y esculturas.
- Ha prohibido el uso de anglicismos en documentos de organismos públicos y empresas privadas, para lo que se imponen multas entre 5000 y 100.000 euros, preservando con ello la integridad de la lengua italiana.
- Se han aprobado normas alimentarias que exigen un etiquetado claro, separación de alimentos y prohibición del uso de insectos y carne sintética en platos tradicionales de la comida italiana como pizza y pasta. De este modo se preserva el patrimonio gastronómico del país y se evita la injerencia de la agenda globalista, que busca normalizar el consumo de insectos.
Algo debe estar haciendo bien la primera ministra italiana cuando, desde España, notables figuras que están muy alejadas de sus postulados ideológicos le han dedicado elogios, desde Felipe González a Feijóo, de modo que la prensa afín al PP como el diario ABC ha hablado de “giro al centro” de la líder de Fratelli d´Italia con el único fin de presentarla, de manera sumamente manipuladora, como un referente internacional del PP.
La realidad dista mucho de las tendenciosas estrategias de los viejos partidos, pues Meloni ha seguido manteniendo el mismo discurso que tenía en la oposición, llevando a la práctica aquellos elementos que de manera nuclear definen sus más profundas convicciones, como son la defensa de la soberanía y la identidad de Italia frente al globalismo, la ideología de género, el laicismo y la inmigración masiva, dando batallas que ni siquiera Ayuso da en las filas del PP.
Me siento profundamente orgulloso de ser español, pero recuerdo cuando todo un erudito como Sánchez Dragó dijo que fantaseaba con ser italiano para poder votar a Meloni, me sentí reflejado en dicha frase, pues representa justo aquello que quiero para mi Patria.
Churchill y Reagan fueron grandes líderes porque estaban cargados de fuertes convicciones morales que le permitieron hacer frente a las grandes amenazas totalitarias, nazi y comunista, de su era, representando en muchos aspectos referencias obligadas para aquellos que orgullosamente nos reclamamos de derechas y que creemos en los viejos valores que no han perdido su vigencia, tal es el caso de la libertad como principio rector de la sociedad, la familia como célula básica de la sociedad, la sacralidad de la vida humana, el valor de la Patria, el honor, la dignidad humana, la solidaridad con el prójimo y la cosmovisión moral cristiana. Todo ello lo representa hoy Meloni, una mujer admirable que rezuma integridad, un modelo digno de seguir por su respetabilidad personal sin sentir vergüenza alguna.





