Por si no se han dado cuenta, la izquierda lleva ya tiempo tratando de colonizarlo todo, incluido el calendario, en una estrategia de mayor alcance que arropa desde hace años la ONU, llenando cada fecha del año con una serie de días internacionales o mundiales apenas sin significado alguno pero cuyo propósito es vaciar la memoria de los distintos pueblos, en especial los de la Cristiandad y la Iglesia católica, por si alguna de sus mamarrachadas encuentra enganche y borra el disco duro de la tradición.
El propósito formal a menudo es el de concienciar (sobre el cáncer, sobre la extinción del mochuelo verde o sobre la lechuga rizada, etc) a la población y blablabla, aunque luego les cante la gallina cuando colocan el “Día Internacional del Hombre” (sic) en la misma fecha que el “Día Mundial del retrete” (sic) porque ellos son así de hijosdep…
Pero vuelvo a lo de aquí y ahora, donde la fecha del 8-M (día de la traición del covid en España) y la semana de cabalgatas gays las han elevado ya a la categoría de un santoral laico, como si fueran el Día de Navidad o la Pascua. Y ahora lo están intentando con el aniversario de la victoria electoral del PSOE un 28-O o transformar el de Todos Los Santos en el día de los muertos zurdos de la Guerra Civil, nueva fecha para el calendario particular de esta gente por si cuela…
Como este tipo de cosas a la gente sensata le pasa desapercibida o se la sopla, el resto de partidos no suelen prestarle atención, pero se trata sin duda de un capítulo más de lo que suele denominarse “batalla cultural”, algo que, tarde o temprano (mejor más pronto que tarde), tendrán que acometer si quieren recuperar la verdadera memoria de los pueblos y naciones que componen el mundo antes de que los sucesores de la URSS, de Cuba, de Corea del Norte o de Venezuela, como así lo hicieron, nos transformen, como ocurrió durante la Revolución Francesa, hasta el calendario y declaren que la primavera se llamará Floralia y celebren cada otoño el asalto al Palacio de Invierno…
He dicho.





