En el último pleno ordinario celebrado en Espartinas, el Grupo Municipal Vox, al que tengo el honor de representar como portavoz en la localidad aljarafeña, llevó una proposición para su debate y votación sobre la adhesión de Espartinas a la REMTA, Red de Municipios Taurinos de Andalucía.
El objetivo de esta Red no es otro que “blindar y proteger a la Fiesta de los ataques políticos e institucionales que sufre” o, dicho de otra forma, la defensa de la tauromaquia contra los ataques que sufre continuamente por animalistas, progresistas de salón y todos los partidos de izquierda en general.
Ni que decir tiene que tanto el PSOE como Con Andalucía votaron en contra de esta propuesta y, dada la mayoría que les representan en el pleno, no salió aprobada. Lo mismo ocurrió en el pasado mandato, cuando otra vez el Grupo Municipal de Vox, llevó una propuesta para que se arreglara, adecentara y pusiera en funcionamiento la plaza de toros de la localidad, abandonada a su suerte desde que el PSOE e IU consiguieron el gobierno de la localidad en mayo de 2019 y que votaron en contra de su reparación. El pasado miércoles 13 de diciembre de 2023, el diario ABC editó un artículo de Jesús Bayort en el que se preguntaba si era legal prohibir los toros en Espartinas. En el mismo artículo se hacía mención expresa al rechazo por parte del gobierno municipal, en el último pleno celebrado, a la adhesión de la localidad a la REMTA, curiosamente sin hacer ninguna mención a Vox como Grupo Municipal proponente de dicha medida.
En el artículo mencionado consta, además, la opinión autorizada de juristas como Fernando Gomá o Joaquín Moeckel, sobre esa negativa por parte de la alcaldesa de Espartinas, la socialista Cristina Los Arcos, a restaurar la plaza de toros y promocionar la Fiesta Nacional en la localidad.
Pero más allá de esa negativa de carácter meramente ideológico, nos encontramos con un problema de mucho mayor arraigo en nuestra sociedad, como es la negativa a que todas aquellas personas que viven del sector taurino, no sólo en Espartinas, sino en toda España, puedan ejercer libremente el desarrollo de su profesión, su trabajo y su medio de vida.
¿Podríamos hablar de una vulneración clara del artículo 35 de la CE? “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio…” Aunque, dicho sea de paso, ya sabemos que para estos señores de la izquierda en general la Constitución Española es una especie de panfleto que se maneja a su antojo y según sus propias necesidades.
En esta misma línea podríamos hablar de las ideologías animalistas y su implantación en nuestra sociedad. Y lógicamente del rechazo que producen. Así, el pasado miércoles conocimos como una veintena de asociaciones firmaron en Santander una Declaración y leyeron un manifiesto contra la implantación de las ideologías animalistas y antiespecistas y los resultados catastróficos que tendría en nuestra sociedad.
El manifiesto nace de un movimiento civil, sin partidos políticos de por medio, lo cual le da un valor añadido. La Fundación Toro de Lidia, la Federación de Caza, Asaja, la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia, la Federación Española de Galgos, la Federación Española de Deportes de Invierno, la Federación Española de Colombicultura, la Federación Española de Tiro a Vuelo, la Federación Española de Pesca y Casting, y así hasta una veintena más.
El manifiesto es digno de lectura y muy recomendable. Da una visión clara y concisa de las intenciones, los medios utilizados y los efectos de la ideología animalista. “Sólo los diez lobbies animalistas más poderosos del mundo manejan un presupuesto de más de ochocientos millones de dólares”. Para que os hagáis una idea aproximada, el presupuesto total de la Diputación Provincial de Sevilla para el año 2024, no llega a los 560 millones de euros.
La ideología o corriente filosófica del animalismo proviene del mundo anglosajón y, tal y como nos dice el manifiesto, “no va de cuidar a los animales, algo que es un deber del ser humano por su especial posición en el mundo. No, el animalismo no va de eso; va de igualarnos por abajo, de arrebatar la especial dignidad y dimensión moral que tiene el ser humano para equipararnos en todo a los animales”.
Y si todo esto lo metemos finalmente en una coctelera de intenciones nos dará un resultado muy peligroso. Todos somos conscientes del cambio que se está produciendo a nivel global en la sociedad. Algunos son buenos, evidentemente, otros nos llenan de incertidumbre y otros son claramente nocivos para nosotros, nuestras tradiciones y nuestras costumbres.
Pero lo peor de todo esto es que son cambios que no se están produciendo por un proceso natural, por una evolución natural de la vida, no. Son cambios impuestos por unos pocos, los que manejan los grandes lobbies, los que se sientan en sus despachos corporativos y que no tienen ni idea de lo que supone el mundo rural, las tradiciones de cada pueblo y sus costumbres y arraigos. Al fin y al cabo, imposiciones no consultadas a nadie. Y esto es lo realmente peligroso.
Queridos amigos, hay que estar alerta y no bajar la guardia.





